| 5/7/1999 12:00:00 AM

Se movió el Piso

El modelo tradicional de la familia colombiana de invertir casi todo en finca raíz hizo crisis. La globalización también está tocando el bolsillo de la gente.

Si algo está cambiando en Colombia es el modelo de construir un capital familiar para el futuro. Los más recientes acontecimientos económicos de crisis, desempleo, altas tasas de interés y deflación de activos como nunca antes se habían visto en Colombia, están obligando a que la gente revise todo el conocimiento adquirido sobre cómo se debe ahorrar para el futuro.



La economía de hoy exige más planeación y pensamiento de largo plazo, una mayor diversificación de los activos en los cuales se ahorra y una visión internacional que reconozca la realidad de que Colombia es un país pequeño y vulnerable a los cambios globales.



La mayoría de las familias en Colombia habían centrado sus esfuerzos de ahorro en la vivienda y en otros activos de finca raíz. Para la familia tradicional, "la casita" ha sido algo primordial en el modelo de futuro que cada núcleo familiar construía.



Desde principios de los años 90, la financiación de la vivienda empezó a ser muy costosa porque la corrección monetaria se empezó a calcular con base en las tasas de interés y no en la inflación como fue el sistema upac original. Las tasas se elevaron a niveles absurdos. Pero durante mucho tiempo, eso no fue tan crítico porque el auge en los precios de la vivienda compensó en alguna medida el costo del crédito.



Lo más dramático es que en la mente de los colombianos nunca estuvo el escenario de una crisis de la vivienda que pasara de los dos o tres años (la actual lleva cinco años). Por tradición, los ciclos completos de alza y caída eran de cinco o seis años. Y en el mediano plazo, todo el mundo contaba con que, por mala que fuera la situación, el precio de la casa o el apartamento mantenía el capital protegido de la inflación.



La primera gran lección de esta crisis es que la finca raíz, como cualquier otro activo o negocio, sí tiene unos riesgos altos implícitos y que no es lógico concentrar todo el capital en ese activo. Es volver al viejo lema de que "no todos los huevos deben estar en la misma canasta". La noción de diversificación se hace hoy más válida que nunca.



El otro gran precepto que hoy está en revisión es el del CDT. El Certificado de Depósito a Término sigue siendo uno de los instrumentos de ahorro preferido por los colombianos. Sin embargo, los ahorradores no han mirado el riesgo con el lente adecuado. No cualquier CDT funciona. La solidez de la entidad financiera que lo emite es más importante que la rentabilidad. El descalabro de muchos ahorradores en los dos últimos años, con las crisis de entidades como cooperativas y financieras pequeñas, ha dejado una amarga lección para el país.



Otro cambio de fondo que el país aún no ha asimilado del todo es que las pensiones ya no las paga el Estado por intermedio del Instituto de Seguros Sociales (ISS) o cualquier otra empresa o entidad oficial. Toda la generación de colombianos que entró al mercado laboral en la década de los 90 está obligada a jubilarse con lo que ahorre en un fondo privado durante los próximos 20 o 30 años. El paternalismo del Estado en esa materia hizo crisis, porque cada vez resulta más difícil financiarlo.



Por otro lado, la noción de país cerrado y parcialmente inmune a las turbulencias económicas mundiales también se desbarató por completo. Lo que ocurrió en el último año dejó claro que Colombia sí es un país vulnerable y que es absolutamente necesario que la gente se cubra de ese riesgo.



Pero los cambios no se limitan sólo a los modelos de acumulación y ahorro. La fuente de riqueza y valor, el trabajo, también está sufriendo cambios profundos. El mundo está avanzando aceleradamente hacia una sociedad integrada de conocimiento, un hecho que está modificando las relaciones laborales. Los empleos largos y estables se acabaron y la necesidad de estar al día, de renovar conocimientos es un imperativo. Es lo que los expertos en recursos humanos denominan "empleabilidad" o la capacidad de las personas para evitar su propia obsolescencia.



Un viraje



Los momentos de cambio exigen replanteamientos y virajes. "Una de las lecciones que deja esta crisis es que hay que buscar opciones de ahorro más líquidas y la gente común debería tener un poco más de hedge (cobertura) contra los riesgos de un país como Colombia", dice David Yanovich, director de investigaciones económicas de la Corporación Financiera del Valle, Corfivalle.

La diversificación del portafolio se hace cada vez más necesaria para todo el mundo. Por más seguro que sea un activo o inversión, nunca es conveniente tener todo el capital concentrado en una sola opción.



La diversificación dependerá del riesgo que cada persona esté dispuesta a asumir. Los portafolios sugeridos por Dinero para diferentes perfiles de inversionista recomiendan distribuir los activos o el ahorro entre acciones locales, acciones en mercados internacionales, renta fija en pesos, renta fija en dólares y una porción en vivienda. Cuanto mayor sea la aversión al riesgo, mayor será la concentración del ahorro en renta fija de entidades de altísima solvencia en dólares y en pesos.



En cuanto a diversificar el riesgo de las inversiones, las inversiones en dólares aparecen como una necesidad cada vez más evidente sobre todo cuando el riesgo de una devaluación está presente como ha ocurrido en Colombia en los últimos meses. Sin embargo, al margen del riesgo de un aumento en el precio del dólar frente al peso, tener activos en moneda extranjera es una práctica aconsejable en los tiempos de globalización.



"Es más, yo recomendaría que para el largo plazo siempre es bueno hacerle un seguimiento al poder adquisitivo en dólares de todo nuestro capital", dice Alvaro Jaramillo, presidente de Santander Investment. Ello no implica invertir todo en dólares sino internacionalizar el análisis. Calcular en dólares lo que tenemos y asegurarnos de que esa suma crece año tras año.



"Los colombianos se familiarizan cada vez más con las inversiones en dólares. Estas opciones ya no son sólo para inversionistas muy sofisticados. El avance de la tecnología y las telecomunicaciones están acercando el mundo a la gente y eso implica cambios de fondo en la manera como distribuimos nuestras inversiones", asegura Juan Carlos Botero, director de investigaciones de Suvalor.



La crisis y la globalización están planteando retos muy importantes en la forma como la gente en Colombia está planeando su futuro.



El viejo modelo de sobreexposición en vivienda, inversión en CDT sin mirar el riesgo y considerar el país como un mercado aislado y poco vulnerable ya está mandado a recoger. Se impone un nuevo esquema de mayor diversificación en moneda local y extranjera y un enfoque de largo plazo.



En su primer número de este año (edición 76), Dinero presentó tres opciones de distribución del portafolio para inversionistas conservadores, moderados y para los más agresivos. Además, en la sección de indicadores, se ha venido presentando la evolución del portafolio moderado. Los tres portafolios han tenido rendimientos muy similares. Sin embargo, el análisis no se puede hacer en sólo 4 meses. Queda claro que la toma de riesgo no ha sido la mejor opción pues el portafolio agresivo tuvo una rentabilidad anual de sólo 23%, mientras que los otros dos modelos de portafolio rentaron más del 24%. En teoría, el portafolio agresivo debería rendir más en el mediano y largo plazo. Sin embargo, las inversiones en acciones han sido, de lejos, las opciones más rentables. Las acciones representativas del Dow Jones han rentado un 68% efectivo anual. En el mercado local, las acciones también se han recuperado, aunque todavía no se llega a los niveles con los que el mercado arrancó el año.
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