| 3/30/1998 12:00:00 AM

Se busca inversionista

Si bien la inversión extranjera creció en 1997, sus perspectivas no son muy brillantes. ¿Qué se debe hacer?

Durante 1997 Colombia fue un país atractivo para los inversionistas extranjeros, pese a la recesión económica que se registró hasta el tercer trimestre del año, a la inflación que se mantiene alta si se la compara con los niveles de los demás países latinoamericanos, al creciente déficit fiscal que no ha sido solucionado y al complicado escenario político y de orden público que enfrentó el gobierno Samper.



Es claro que ­hacia adelante­ el panorama no está despejado. En este informe especial, Dinero consultó la opinión de algunos de los más connotados inversionistas extranjeros con intereses en el país. Los resultados de su evaluación son contundentes: nos estamos rezagando. Tenemos que actuar en muchos frentes para crear un entorno más amigable para el capital internacional. Y se trata de decisiones que debemos tomar con rapidez, pues nuestros competidores en América Latina y Asia se están moviendo con gran dinamismo en este frente.



Cambios urgentes



¿Qué se está haciendo y qué debe cambiarse para que Colombia atraiga más inversión extranjera? Dinero consultó la opinión del presidente del Banco Ganadero, José María Ayala; de los ministros de Hacienda de México y Chile, José Angel Gurría y Eduardo Aninat; y de banqueros de inversión que tienen negocios con Colombia, como Fidelity Investments, JP Morgan, Hansberger Global Investors Inc. y Chase Securities Inc. Sus opiniones se presentan en las siguientes páginas.



Robert Gray, de JP Morgan, destaca aspectos positivos del país como la buena perspectiva de crecimiento, el ambiente regulatorio positivo, la estabilidad en las políticas macroeconómicas y sectores industriales interesantes para invertir.



Por su lado, los ministros de Hacienda de México y Chile resaltan las adecuadas políticas aplicadas, las constantes y positivas tasas de crecimiento económico y las posibilidades de Colombia, si se decide a utilizar los beneficios concedidos por acuerdos de libre comercio suscritos con ellos.



Así como coinciden en destacar los puntos buenos, también señalan los puntos críticos que deben solucionarse. Insisten en emprender una reforma al mercado de capitales para darle una mayor transparencia, simplificar los procesos legales y administrativos exigidos para la inversión, mantener reglas de juego claras y estables, apoyar al capital humano con mayor capacitación, luchar contra la corrupción y el narcotráfico, y controlar el orden público.



Una de las recomendaciones que debe tomar el próximo gobierno es la de mantener controlada la inflación, pues con los niveles actuales del 18% es una de las más altas de América Latina.



Hasta el momento, Colombia muestra un pasado glorioso por ser una de las democracias más estables de América Latina, mantener tasas de crecimiento pequeñas pero positivas, no haber cesado sus pagos con la banca internacional y mantener un good will de buena paga.



Pero el pasado pasó y el futuro es incierto. Hasta hace pocos años, Colombia era una estrella brillante en una América Latina marcada por la turbulencia. Hoy, Colombia es la mancha negra en una región que presenta un futuro promisorio. Si deseamos volver a ser líderes, debemos comenzar pronto a tomar decisiones.
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