Santa Marta, destino ecológico

| 11/10/2000 12:00:00 AM

Santa Marta, destino ecológico

El turismo en lugares exóticos, lejos del ruido de las ciudades y de las comodidades de los resorts, está de moda. Santa Marta es una muestra.

El verde de una flora rica y variada, el blanco de los glaciares en la cima de la montaña intertropical más alta del mundo a orillas del mar, el azul y aguamarina de las playas se combinan para dar vida a una práctica poco tradicional: el ecoturismo en las costas colombianas.

La Sierra Nevada de Santa Marta con sus dos picos más altos: Bolívar y Colón, Buritaca o Ciudad Perdida, Ati-Naboba, laguna sagrada para los indígenas de la región, Pueblito y cientos de kilómetros de costas, selva, arrecifes, rocas, cerros y bosques son algunos de los destinos más apetecidos por el viajero no tradicional que se inclina por el ecoturismo y que quiere conocer, interactuar y maravillarse con algunos de los sitios con mayor biodiversidad y belleza en toda Colombia y los más grandes tesoros de la ciudad de Santa Marta: el Parque Nacional Tayrona, la Sierra Nevada y la isla de Salamanca.



Estos sitios alejados de la contaminación y la congestión de las ciudades ofrecen beneficios únicos: tranquilidad, comunión con la naturaleza, experiencias al aire libre y reto físico.



Son lugares para amantes y conocedores del medio natural y la aventura en el "principal y mejor destino ecoturístico del país", como lo presenta Alfredo Diazgranados Caballero, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Santa Marta.



Aventura en la Sierra



La Sierra Nevada de Santa Marta, el macizo montañoso más alto del país (5.775 metros s.n.m.) con sus picos coronados de nieve a corta distancia de un mar tropical de enorme belleza, asiento de la antigua civilización Tayrona y actualmente una joya científica, ecológica y antropológica, es uno de los parques naturales de Colombia y gran atractivo de la capital del Magdalena.



Para acceder a este destino ecoturístico y según el tiempo de que disponga el viajero, se puede llegar primero y con la ayuda de un guía o baquiano experimentado, a cualquiera de las poblaciones del pie de monte, Minca, por ejemplo. De allí, y luego de un ascenso por carretera, comienza la ruta a pie o en algunos trechos a mula hasta llegar a Ciudad Perdida o Buritaca 200, en el lenguaje de los arquélogos, o Teyuna en dialecto indígena, asentamiento espectacular por sus ruinas testimoniales de terrazas originales, calles y caminos, sistemas de alcantarillado y acueducto.



Esta travesía permite admirar el río Guachaca y pasar por las ciudades koguis Mutanshi y Konkúsguena, para que justo antes de contemplar Buritaca se asciendan más de 2.000 escalones de piedras de diferentes tamaños que preceden sus ruinas.



Otros viajeros prefieren cruzar el bosque húmedo, a veces con niebla, y ascender y descender varias veces hasta llegar a Filo Cartagena, refugio de caminantes, y admirar ríos cristalinos especiales para el canotaje de observación, parajes ideales para los amantes del trekking (caminatas en las montañas) y la arqueología. Quebrada Valencia, en la parte alta del río Buritaca, es un escenario perfecto por sus cascadas para la observación del paisaje.



Adicionalmente y para aquellos que quieran admirar en un solo lugar lo más representativo de la flora y fauna de la Sierra pueden ir al acuario de agua dulce y jardín exótico Agua Viva, liderado por el capitán Francisco Ospina Navia.



Otros ecoturistas, más especializados en escalada y montañismo pueden arriesgarse en un ascenso a los picos nevados, lagunas y sitios de asentamiento de algunas comunidades como la arhuaca. Muchos llegan y continúan después de Nabusímake, poblado indígena.



La ruta tayrona



Uno de los más bellos paisajes del Parque Tayrona está conformado por las laderas y estribaciones de la Sierra, que descienden al mar y que forman una especie de mano gigantesca en cuyos dedos reposan las ensenadas de Concha, Chengue, Nenguangue, Cinto, Cuachaquita y Palmarito. Adentrándose más en el Parque está Pueblito, centro arqueológico tayrona, donde puede apreciarse una de las pocas ciudades construidas en una hondonada de relleno artificial.



En la zona Cañaveral, la dirección nacional de parques del Ministerio del Medio Ambiente cuenta, al igual que en la Sierra Nevada, con ecohabs, pequeños bohíos a imitación de las viviendas koguis con capacidad de 2 a 6 personas. Además, está a disposición del público una zona de camping y restaurante, parqueaderos, museo arqueológico y otros servicios que se prestan para aquellas personas que quieren disfrutar las bahías, manglares, arrecifes, moluscos y todo el multicolor paisaje.



Propósitos y beneficios verdes



El entorno de la Sierra Nevada y cientos de kilómetros de biodiversidad hacen de Santa Marta una región privilegiada para el ecoturismo. Además, existe un compromiso con el ecosistema y con la guía y orientación de entidades en el sector turístico, comercial y de gobierno.



Desde la dirección de Turismo de Santa Marta, la Cámara de Comercio de la ciudad, Cotelco y algunas empresas privadas, se están desarrollando proyectos e iniciativas con el propósito de mejorar y ampliar la infraestructura turística, para competir con calidad en el mercado nacional y mundial.



Estas instituciones están conscientes del tipo de turismo, en su gran mayoría doméstico y destructor que abunda en la región y de la imperiosa necesidad de un desarrollo sostenible planeado, con estrategias claras y eficaces de educación y de una política nacional centrada en el ecoturismo.



Según Carlos Socarrás, asesor de la Gobernación del Magdalena y del Fondo de Promoción Turística, "el turista normal no tiene idea de lo que es practicar el ecoturismo, sencillamente porque no tiene la conciencia ni el sentido de pertenencia por los recursos naturales. Somos depredadores de la naturaleza, por naturaleza".



Por su parte, Alfredo Diazgranados afirma que "las rutas verdes están de moda y, su potencial aún inexplotado e inexplorado, es una riqueza invaluable para el país, pero es claro que el ecoturismo no es para todos ni lo entienden todos, solo para aquellos que se sientan identificados con su belleza y para quienes tengan en realidad un compromiso con la vida".



¿A qué se llama ecoturismo?



El ecoturismo, turismo de aventura y de naturaleza como muchos lo llaman es, según definiciones de especialistas, "una práctica que tiene lugar en ambientes naturales y que está orientada a favorecer el conocimiento, conservación y aprendizaje de manifestaciones naturales (flora y fauna), mediante interacciones de bajo impacto y con estrictos marcos de sostenibilidad, por lo que valora los componentes culturales, étnicos, naturales y ambientales donde se practica".



La actividad turística, en este caso, no puede desligarse del marco ambiental y de todas las políticas que rigen el acceso a estos sitios, en su mayoría reservas naturales protegidas por el Estado.



Algunas entidades como el Ministerio de Medio Ambiente con su Dirección Nacional de Parques Naturales y la Corporación Nacional de Turismo, entre otras, adelantan estrategias de acción, educación y protección de estas riquezas naturales, conscientes de que el ecoturismo no puede venderse como un producto masivo.



El rafting es una de las actividades más atractivas en la Sierra Nevada de Santa Marta.







Recomendaciones para ecoturistas



Si su destino es Santa Marta, la Sierra Nevada o el Parque Tayrona, recuerde:



Contar con el permiso que otorga la Dirección Nacional de Parques del Ministerio del Medio Ambiente y avisar con anticipación de su viaje para reservar ecohabs y pagar las tarifas (muy cómodas) por acceso a estos parques.



Como prevención, vacunarse contra la fiebre amarilla, el tétano y la malaria. Llevar adicionalmente equipo de primeros auxilios.



No llevar elementos contaminantes del ambiente.



Cumplir las reglas de recolección de basura y demás de los parques naturales.



Contar con la ayuda de un guía experto.



Bañarse únicamente en áreas permitidas.



Reconocer que el ecoturismo debe ser un aliado en la conservación natural y sus practicantes, personas con conciencia ecológica. No quiere decir esto que el ecoturismo prescinda de soportes, herramientas y servicios básicos y de comodidad, como el alojamiento y el transporte.
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