Salud para ejecutivos

| 10/26/2001 12:00:00 AM

Salud para ejecutivos

¿Por qué esperar a enfermarse para buscar ayuda médica o cambiar sus malos hábitos de vida? La salud y el bienestar son su mejor inversión.

Para la mayoría de los ejecutivos y la gente de negocios es más importante tomarle el pulso a la economía, saber la evolución, hora a hora, día a día, de las bolsas, de sus inversiones o del desempeño de su negocio, que leer los indicadores más trascendentales de su vida: los de su propio cuerpo. Por eso, no es raro que mientras tienen la habilidad para descifrar los indicadores económicos y tomar decisiones que valen cientos o miles de millones en pocos minutos, hacen muy poco por prestarle atención a su salud para extender su vida productiva.

Esto se debe, en parte, a que desde la Revolución Industrial apareció una cultura en la cual el tiempo es dinero. Así, junto a una mayor competencia laboral, se han reducido las horas para el descanso, el ocio y los buenos hábitos alimentarios. Cada año, mueren en el mundo más personas por enfermedades cardiovasculares, una de las más frecuentes entre los ejecutivos, que durante toda la Segunda Guerra Mundial. La obesidad, el sedentarismo, el colesterol, el tabaquismo, el alcohol, el estrés y la ansiedad son algunos de los componentes del cocktail que todos los días beben ejecutivos, hombres y mujeres de negocios, que solo tienen tiempo para trabajar y hacer dinero.



Esta carrera, aseguran los especialistas, lleva a que las personas al llegar a los 40, 45, 50 o más años empiecen a sufrir los fuertes efectos de todos los excesos cometidos contra su cuerpo, justo cuando están entrando en la etapa más productiva de su vida.



Para ganarles tiempo a estos enemigos silenciosos, las personas pueden hacer desde ya muchas cosas. La primera recomendación es someterse a una revisión general que no toma más de un día en clínicas y centros especializados en la materia, conocida como cardiología preventiva o exámenes para ejecutivos. Esta práctica busca detectar de manera precoz las condiciones o los factores de riesgo que preceden a un ataque cardíaco, un derrame o una muerte prematura, así como a quedar inválido o limitado por el resto de la vida como consecuencia de las enfermedades cardiovasculares.



"Lo aconsejable es hacerlo por primera vez a los 35 años para los hombres y a los 45 para las mujeres, pero cuanto más pronto se haga el primer chequeo, mayor será el beneficio a largo plazo", dice Enrique Melgarejo, jefe de cardiología de la Clínica Marly e integrante del programa de chequeos para ejecutivos de este centro.



Al parecer, las personas del mundo de los negocios tienen mayor posibilidad de sufrir una serie de problemas. Con el siguiente menú, usted sabrá si puede ser víctima de una enfermedad y podrá tomar los correctivos que le permitan prevenirlas.



Lo importante es que cada uno asuma su salud como una de sus acciones más valiosas y tenga presente que como en medicina no hay nada escrito ni hay leyes, lo que en una persona puede tardar 10, 15 ó 20 años en aparecer, en otras toma dos meses. Es hora de ganar tiempo... para vivir.



Directo al corazón



Entre las incidencias más frecuentes entre los ejecutivos, dice el médico Alvaro Sanclemente, coordinador de salud pública de Susalud, están el infarto y los problemas cardíacos. El corazón, que trabaja para todos los demás órganos y que solo consume el 5% de lo que produce, puede trabajar sin protestar bajo cualquier condición, pero una vez falla, puede causar la muerte súbita, un infarto o una deficiencia cardíaca. Precisamente por el silencio con que se desarrollan estos problemas, los especialistas tratan de indagar primero por el estado del corazón y por los factores que pueden afectar su rendimiento. Las personas fumadoras, obesas, sedentarias, que abusan del alcohol y que sufren de presión alta --entre otros factores de riesgo-- están más propensas a sufrir, en el momento menos esperado, un problema del corazón.



Por eso, es importante hacerse un examen completo lo antes posible y, una vez realizado, mantener controles cada año. Pero si usted tiene antecedentes familiares cardíacos (si el padre murió de infarto antes de los 55, o la madre antes de los 45 años, sus abuelos o hermanos), debe hacerse un control y cuidarse lo antes posible, ya que puede estar 'marcado' genéticamente, dice el cardiólogo Melgarejo. Una vez determinen su estado y sus posibles problemas, es aconsejable empezar a adoptar los patrones que los especialistas le recomienden. Las mujeres están más protegidas contra las enfermedades cardiovasculares hasta la menopausia, debido a los estrógenos; pero una vez estos empiezan a disminuir, están más propensas a desarrollarlas y a que sean más agresivas en ellas que en los hombres. También, una vez sufren un infarto, lo sobreviven menos.



Problemas de mujer



Las jaquecas, los transtornos menstruales y los cardiovasculares son algunos de los problemas que la mujer ejecutiva está sufriendo. Entrar al mercado competitivo ha sido más difícil para ellas pues, además de manejar el estrés laboral de la competencia, deben asumir la carga de recibir una menor paga que los hombres, manejar la envidia de los subalternos hombres, y responder por su trabajo, por su hogar y por su relación de pareja.



Para el cardiólogo Melgarejo, las mujeres están siendo cada vez más propensas a problemas cardiovasculares, ya que al fumar y tener una vida sedentaria, acompañada de malos hábitos alimentarios, la incidencia de infarto ha aumentado. Lo que antes era frecuente después de los 60 años, se ha reducido dramáticamente y hoy se presentan casos, incluso, desde los 30 años. La mezcla de anticonceptivos y cigarrillo es riesgosa, pues estas mujeres tienen mayores riesgos de infarto.



Otro problema derivado de estos cambios de vida es la osteoporosis. Antes de llegar a la menopausia, las mujeres están dejando de consumir suficiente calcio; lo cual, unido al sedentarismo, hace que no se fije a los huesos. Si a esto se suma que debido al estrés tienen un ciclo menstrual irregular, la pérdida de calcio aumenta, lo que hace que a los 50 años puedan presentar osteoporosis, que se agrava después de la menopausia por la pérdida de estrógenos. Esto aumenta las probabilidades de fracturas y dolores.



Parar la impotencia



Algunos de los problemas que más están afectando a los hombres mayores son la disfunción eréctil y el cáncer de próstata. Normalmente, a partir de los 45 años, esta glándula empieza a crecer y generar problemas benignos y malignos.



Para enfrentar cualquier eventualidad, dice Mauricio Delgado, urólogo y presidente de la Sociedad para el Estudio de la Disfunción Sexual, lo mejor es hacerse desde esa edad, cada año, una prueba de sangre para medir el antígeno prostático específico y, sin importar el resultado, ir al especialista, ya que "un examen digital prostático es la mejor forma de determinar con certeza algún problema".



Aunque esto afecta a todos los hombres, otros presentan dificultades para lograr una erección u obtienen una no lo suficientemente rígida como para tener una relación sexual, debido al estrés, a estilos de vida inadecuados, a problemas cardiovasculares o a una fuerte disminución de testosterona.



"Un hombre no tiene excusas para no sostener una buena relación sexual, pues por fortuna los médicos tenemos a mano una serie de tratamientos que le devuelven al hombre su capacidad de amar. Estos métodos van desde las pastillas famosas, pasando por inyecciones y ayudas, hasta prótesis, dependiendo de la complejidad del problema", dice Delgado.



Qué memoria

Las personas dedicadas al mundo de los negocios o que tienen múltiples ocupaciones pueden sufrir transtornos cerebrales. Carlos Cano, médico geriatra y director de la Clínica de la Memoria de la Universidad Javeriana, dice que el mayor problema que ve entre los jóvenes y personas con exceso de trabajo es un transtorno en la atención, que algunos asocian a una pérdida de la memoria. Estas personas simplemente olvidan citas o labores y no consultan a su médico, porque piensan que están desarrollando una enfermedad catastrófica.



Quienes tengan este u otro tipo de problemas, como depresión, transtornos del afecto o demencia (hay más de 100 tipos), deben consultar a su médico de cabecera, que les dirá cuál es el especialista más adecuado.
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