| 12/10/2004 12:00:00 AM

Salud<br>Dietas ¿Qué de qué?

Salud<br>Dietas ¿Qué de qué?

En medio de tantas dietas, lo importante es mantener una alimentación balanceada, y quemar más calorías de las que entran al cuerpo.

Aunque una dieta puede ayudar a disminuir un par de kilos en un momento crítico, en general los nutricionistas argumentan que lo mejor es tener una alimentación balanceada. Por sencillo que parezca, la única manera de reducir su peso es quemar más calorías de las que ingiere; y si lo hace de manera equilibrada, mejor.

Al examinar algunas dietas que hace la gente, uno puede toparse con cosas por el estilo de la dieta de papas, que consiste en ingerir únicamente este alimento por un período de tres días a una semana; o la dieta de la manzana, que es básicamente lo mismo, pero con manzanas; o la de la piña o la del huevo duro o la del arroz (también llamada del "monje budista"), etc. Este tipo de dietas es, a largo plazo, insostenible. No es sorprendente que después de una dieta similar, la persona baje de peso y, además, se enferme. Según la nutricionista Idianeth Castillo, cuando las dietas no son completas, pueden generar desequilibrios nutricionales. Esto, a su vez, puede causar malestar general, mareos, dolores de cabeza o, incluso, alteraciones orgánicas como problemas renales, hepáticos e intestinales. Esto, aunque parezca increíble, es frecuente. Con todo, es posible que un lector de Dinero, aunque abierto al cambio y a probar cosas nuevas, no sucumba a estos horrores nutricionales.

Lo importante es tener visión de largo plazo y no sacrificar la salud por un adelgazamiento insostenible y peligroso. Hay dietas menos extremas, que permiten comer con ciertas limitaciones. La mayoría de las veces, con explicaciones sofisticadas, aunque no siempre científicas, las dietas combinan los alimentos de maneras que tengan efectos especiales en la bioquímica del cuerpo.



Lo que debe saber

Hay cuatro grupos de alimentos: los formadores (proteínas), los reguladores (frutas y vegetales), los energéticos (harinas, grasas y azúcares) y el agua. Una alimentación balanceada debe tener al menos un representante de cada grupo en cada comida. Cuando elija una dieta, tenga en cuenta que el balance entre estos tres grupos sea adecuado.

Siempre tenga en cuenta que, aunque la dieta sea equilibrada, funciona únicamente si se cumple la norma principal: que queme más calorías de las que entran a su cuerpo. Es la única receta que verdaderamente funciona. Punto. Es común que las personas, cuando están a dieta y por estar a dieta, subestimen su consumo de calorías. Esto, además de ser un engaño, puede resultar en que la dieta engorda.



Los tipos de dietas

Las dietas se pueden dividir en dos grandes grupos, las que reducen los carbohidratos y las que reducen las grasas. Ambos tipos de dietas tienen ventajas, pero también sus 'puntos flacos'.

La reducción de carbohidratos, según las investigaciones, reduce el hambre. Esto porque algunos carbohidratos, en especial los que se descomponen con mayor rapidez, entran rápidamente en el torrente sanguíneo en forma de glucosa; el cuerpo reacciona segregando insulina, que genera hambre. Es decir, consumir carbohidratos crea un círculo vicioso de hambre. En esto se basa la efectividad de las dietas anticarbohidratos.

Varios estudios muestran que este tipo de dietas es muy efectivo en los primeros seis meses. Pero después del primer año, no presentan ninguna diferencia de efectividad con los demás tipos de dietas. Además, otros estudios muestran que estas dietas están asociadas con desórdenes en los riñones y el hígado, y aumentan el riesgo de diabetes y enfermedades cardiacas.

En el otro extremo, están las dietas que se basan en reducir las grasas. Por una parte, estas dietas son más recomendadas por los médicos, en gran medida porque previenen las enfermedades cardiacas. Sin embargo, estas abstinencias necesitan mayor poder de voluntad, ya que cortar el consumo de grasa aumenta el hambre. La mayoría de las personas que se embarcan en este tipo de dietas termina reemplazando las calorías de la grasa con carbohidratos. Además, no conviene cortar algunas grasas benéficas para el cuerpo, como las provenientes de las nueces y el aceite de oliva.

Escoja una dieta que se ajuste a usted. Por una parte, elija una que tenga en cuenta sus gustos, sus hábitos alimentarios y los de quienes lo rodean. Intente luchar lo menos posible con las inercias culturales, familiares, laborales y sociales. Busque, más bien, balances entre ellas. En un restaurante, en una comida familiar o de negocios, elegir el menú más cercano al balance de la dieta y bajo en calorías.

En segundo lugar, conozca su cuerpo. Muchas personas presentan intolerancias a alimentos como lácteos, carnes rojas, grasas o leguminosas. En general, "cada quien sabe qué alimentos no le caen bien", explica la nutricionista Idianeth Castillo. Sobra sugerir que debe evitar incluir estos alimentos en la dieta.

No olvide tener en cuenta el nivel de actividad física en cada momento. Si usted tiene un día muy agitado, con altos niveles de actividad, busque consumir sobre todo carbohidratos, que le proporcionan energía de manera rápida. En este caso, también debe aumentar el consumo de líquidos para evitar la deshidratación.

Finalmente, es muy importante tener buenos niveles de actividad física; aun si usted no es deportista, resulta clave estar en constante movimiento. Esto es fundamental para cumplir la regla que se ha repetido en este artículo (y debe quedar muy clara): la única manera de reducir su peso es quemar más calorías de las que ingiere. Haga esto -nada más- y encontrará que su figura mejora. No lo haga y se encontrará en el espejo con la gordura.
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