| 9/15/2006 12:00:00 AM

RSE: Un propósito educativo de la publicidad

La transmisión de valores es esencial al hablar de la Responsabilidad Social de los anunciantes, que adquieren un compromiso moral como recompensa a la fidelidad de sus clientes.

En lo más profundo de los seres humanos, en ese lugar esencial de nuestro microcosmos, se encuentra no muy escondido, un interruptor que opera el circuito armónico del hombre y pone a funcionar el altruismo en cada persona. Se enciende allí el proceso permanente en la búsqueda de valores, que lleva al hombre a su paz interior.

El mapa para encontrar ese interruptor nos puede llegar en un mensaje, en una campaña o en un ejemplo de vida.

El hombre de este milenio ha entendido que la sed del saber se calma no solamente bebiendo en las fuentes del conocimiento. El ser humano aprende también de las relaciones humanas y de la convivencia con su tribu. Se aprende además de los mensajes que motivan permanentemente a seguir modelos de comportamiento; de allí, la enorme responsabilidad que adquieren los anunciantes al lanzar al mundo mediático campañas que promueven productos o servicios.

Las empresas anunciantes estarán asumiendo desde sus raíces su responsabilidad con los grupos sociales, si desde la publicidad se adopta también como propósito educar a los seres humanos, sin imponer verdades extrínsecas a las personas.

Los dueños de las grandes marcas deben ser los abanderados en una campaña encaminada al control de calidad de sus productos y en la racionalización de las necesidades que llevan al ser humano a su consumo. Sería importante para nuestra sociedad encontrar el equilibrio armónico entre poseer y ser feliz.

La publicidad introduce en el lenguaje nuevas formas y expresiones semánticas, alimentando así la fuente de las comunicaciones entre los seres humanos. Adquiere entonces una nueva responsabilidad en el manejo de las palabras y las imágenes utilizadas como símbolos en las campañas. Desconocer este aspecto sería como provocar irresponsablemente una estampida de búfalos sobre una pradera de flores. Siendo estas, las nuevas generaciones que se pueden afectar ante la avalancha de usos inadecuados en el lenguaje publicitario.

La transmisión de valores es un tema esencial cuando se habla de la Responsabilidad Social de las empresas anunciantes, que adquieren un compromiso moral como recompensa a la fidelidad de sus clientes; sin embargo, todavía se lanzan campañas teniendo en cuenta solamente aspectos relacionados con la dinámica de los mercados, olvidando que la publicidad también puede educar mientras cumple su función persuasiva.

En el proceso de construcción del valor de una marca, se tienen en cuenta factores como la familiaridad, la estima y la pertinencia que tiene esa marca con las personas; la preocupación de una empresa por los problemas que afectan al mundo actual, y su aporte para encontrar soluciones compartidas, es quizás el componente más apreciado en este milenio como generador del valor que adquieren las marcas. La Responsabilidad Social de las empresas se debe asumir también desde las comunicaciones, solo así se es coherente con las Misiones y las Visiones que permanentemente se repiten en folletos bellamente impresos para presentar las organizaciones.

La publicidad, como gestora permanente de nuevas ideas y de procesos creativos, atrae con sus mensajes y formas a las nuevas generaciones quienes se identifican con sus iconos; sería entonces un gran aporte para el desarrollo de la sociedad, con la iniciativa de los grandes anunciantes, que toda esa dinámica y fuerza creadora estuviera al servicio de causas nobles de la humanidad, creando modelos de comportamiento que dieran como resultado una vida más armónica entre los hombres.



* Decano Facultad de Publicidad
Universidad Jorge Tadeo Lozano
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