| 5/27/2005 12:00:00 AM

Promesa verde

La Orinoquía, la Amazonía y el Chocó son enormemente ricos en recursos naturales. El reto ahora es convertir responsablemente esa riqueza en prosperidad para sus habitantes.

Los llanos y las selvas del país han estado marginados del desarrollo. Paradójicamente, la marginación ha servido para preservar la mayor riqueza de estas zonas, su biodiversidad. Sin embargo, también mantiene un grupo de colombianos en una situación de atraso, como lo muestran los indicadores de Desarrollo Humano de Planeación Nacional.

Por eso, la agenda interna de la Orinoquía, la Amazonía y el Chocó es tan compleja. Debe poner a prueba los instrumentos que permitan mejorar el nivel de vida de los habitantes de la región y del país, sin arriesgar la sostenibilidad del entorno.

Un ejemplo de la dificultad está en el desarrollo de proyectos forestales para capturar CO2, una opción financieramente viable desde la firma del Protocolo de Kyoto. Hernando Pérez, del Instituto Sinchi, advierte que las siembras solo deberían hacerse con especies nativas para evitar que aumente la acidez del suelo de los Llanos. Pero a la vez reconoce que las especies locales tienen rendimiento tardío. El cedro, los samanes y las acacias se toman entre 20 y 25 años para estar listos para cortar. Sinchi lleva 10 años desarrollando modelos agroforestales amigables con el ambiente, basados en la idea de replicar el bosque con especies nativas maderables y frutales.

Otras actividades aprovechan los recursos, sin mayor amenaza ambiental. Es el caso de las frutas como el copoazú, el arazá, el chontaduro, el lulo amazónico y el carambolo. Carrefour ya distribuye mermeladas y jugos de esas frutas, pero la demanda es todavía reducida porque los consumidores no las conocen.

Así, la explotación responsable de la riqueza de flora y fauna debe tratarse como un plan de largo plazo. "La biodiversidad tiene muchas posibilidades, pero no es un desarrollo para hoy. Para que se pueda usar, hay que meterle plata. Es una actividad muy costosa", dice Hernando Pérez. La facultad de química de la Universidad Nacional experimenta con aromas de las frutas de la región para incorporarlos en cosméticos y perfumes, pero se requerirán años antes de tener un resultado comercial consolidado.

Las actividades tradicionales, como la pesca y la ganadería, se pueden aprovechar en el corto plazo. El Pacífico tiene una gran abundancia de especies y los ríos de estos departamentos se pueden usar ordenadamente para pescar. Los pastos mejorados y la existencia de algunas redes de frío permiten que la explotación industrial de carne bovina también sea viable. El turismo, otro renglón que podría generar ingresos a corto plazo, tendrá que esperar hasta cuando se superen los problemas de orden público.

Pero todas estas actividades necesitan mejoras rápidas en algunos puntos elementales de infraestructura. Uno de ellos es la provisión de energía 24 horas en lugares tan importantes como Puerto Inírida o Mitú.

Sin embargo, la región tiene una ventaja para la financiación de su agenda. De un lado, tiene las regalías del petróleo y, adicionalmente, en las zonas con cultivos ilícitos o que están en riesgo de tenerlos, está el Plan Colombia con dos programas de la USAID, Adam y Midas. Ambos financian proyectos productivos y cuentan con un presupuesto de US$190 millones y US$160 millones, respectivamente, para los próximos 5 años.

En opinión de Planeación Nacional, la mayor parte de los proyectos que propone la región para desarrollar sus apuestas competitivas en la agenda interna es viable. Planeación estudiará en las próximas semanas cada proyecto en particular y luego la factibilidad de todos en conjunto. Además, asistirá a las comunidades que no formularon planes a pesar de tener necesidades importantes, para que estas regiones conviertan en prosperidad, la riqueza del lugar que habitan.
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