| 9/19/2003 12:00:00 AM

Por una Colombia competitiva

Colombia ha avanzado en competitividad en los últimos 10 años, pero no lo suficiente. El índice del Foro Económico Mundial nos dice exactamente en qué tenemos que avanzar si queremos que el mundo nos reconozca.

Todo el mundo habla de competitividad y todos sabemos que el tema merece nuestra atención. No obstante, todavía es difícil entender de qué se trata, o establecer exactamente qué significa cuando alguien dice que "se requiere aumentar la competitividad". Para resolver esta duda, que no solo se presenta en nuestro país sino también en el mundo entero, hay un sistema de información que mide la competitividad de los países y los ordena en una lista de mayor a menor. Este es el Indice de Crecimiento de la Competitividad (ICC) del Informe de Competitividad Global del Foro Económico Mundial (FEM). El índice ha tenido un enorme éxito. Hacia los próximos diez años, la idea dominante que pueda tener el mundo respecto a la competitividad de un país y la calidad del entorno que ofrece para los negocios va a estar estrechamente ligada al resultado del FEM.

En otras palabras, es poco probable que un país al que le va mal en esta clasificación sea capaz, por ejemplo, de atraer volúmenes significativos de inversión extranjera. Así, el lugar que ocupan en este ranking se está convirtiendo en una variable de primera importancia para los países.

¿Cómo le está yendo a Colombia? En comparación con otros, la competitividad de nuestro país no sale bien librada. El año pasado, a pesar de ser el país latinoamericano que más posiciones subió en el ranking (escaló ocho puestos respecto a 2001, en gran medida por los avances en la estabilización de la economía y el acceso al crédito), Colombia apenas ocupó el puesto 56 entre 80 países evaluados. Sin contar el efecto del aumento de la muestra del FEM en el tiempo, esto quiere decir que 69% de los países superan hoy a Colombia, un porcentaje apenas dos puntos porcentuales inferior al observado hace casi 10 años (ver gráfica). Además, el puesto 56 es inferior al que le corresponde según el ranking de PIB per cápita (54). Por tanto, se han logrado avances pero están lejos de ser suficientes.

Los elementos centrales del índice están bien identificados. La competitividad se mide en función de factores como la estabilidad macroeconómica, la transparencia y la eficiencia de las instituciones, la calidad de la infraestructura, el desarrollo de la tecnología y la inversión en educación y en conocimiento, entre otros.

Varios países han escalado posiciones en el ranking del FEM, que cubre 188 variables cuantitativas y cualitativas en 12 categorías (ver tabla). Estas experiencias exitosas señalan la ruta crítica para que Colombia suba en este ranking. No podemos desfallecer. El tema es tan sencillo como esto: si Colombia quiere atraer negocios e inversión de hoy a 2013 y más allá, tiene que seguir mejorando su lugar en el ranking del FEM.



Qué ha pasado

Si se compara con los países de la región que conformarán el ALCA, Colombia está casi en la mitad. Supera a Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia. Por otro lado, Chile, Costa Rica, México, Brasil y Perú, en ese orden, tienen una mejor posición competitiva en el índice.

A pesar de los problemas económicos de Europa, Suiza ha sido uno de los países con mayores avances en el ranking. En 2002 ganó 18 puestos en el campo de la tecnología y 5 en las instituciones públicas. Taiwán sigue consolidándose como una potencia competitiva global, en gran parte por los avances en tecnología y el entorno macro, con lo cual ya ocupa el tercer lugar en el ranking mundial del FEM. En América Latina, Chile sigue siendo el paradigma por emular, al ocupar el puesto 20 y subir 7 posiciones en 2002 por sus continuos avances en adopción de tecnologías en las empresas, reducción de la corrupción y aumento de la estabilidad macroeconómica, con altas tasas de inversión y ahorro, además de bajo desempleo. Los logros de estos países son el resultado de décadas de buenos gobiernos y medidas enfocadas a mejorar la competitividad.

Al mirar los resultados de Colombia, queda claro que tenemos mucho por avanzar en todos estos frentes. Colombia se ubica en el puesto 58 en tecnología, 54 en instituciones públicas y 51 en ambiente macroeconómico. Esto indica que Colombia registró en 2002 avances en el terreno de la estabilización macro, de la contratación y en el legal, y que superó los retrocesos tecnológicos. De hecho, el país perdió dos puestos en el ranking de tecnología, ganó 2 en instituciones públicas y ganó unos extraordinarios 15 puestos en entorno macroeconómico.

En cada uno de estos temas, hay resultados destacados y otros muy desfavorables. Entre los resultados más destacados en tecnología está la legislación en torno a las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC, puesto 28 entre 80) y calidad de servicios de internet (38/80). El más desfavorable es el desarrollo de la telefonía móvil (65/80). La posición en cuanto a incentivos a la investigación y el desarrollo también ha mejorado, pero a un ritmo insuficiente (49/80) y el gasto en tecnología como porcentaje del PIB no es competitivo (68/80), así como la absorción de tecnología por parte de las empresas (68/80). El país tiene mucho terreno por avanzar para ganar reconocimiento en tecnología. Lo interesante del FEM es que dice exactamente dónde concentrar los esfuerzos. Por ejemplo, es de esperar que el país avance en el ranking en cuanto a telefonía móvil una vez entre en operación la nueva empresa de PCS.

En el capítulo de entorno macroeconómico, entre los aspectos más desfavorables en Colombia están la muy baja tasa de inversión (78/80) y los costos del terrorismo (79/80), aspecto en el cual el país es superado por Israel. En infraestructura, los resultados no son buenos, a pesar del desempeño del transporte aéreo (23/77). La razón está en las pérdidas en la transmisión y distribución de energía eléctrica (71/76) y la mala situación de vías pavimentadas (68/74).

En instituciones públicas, hay varios frentes con una situación muy grave. Debemos reducir los costos del crimen y la violencia (73/80); el lavado de dinero (76/80); el crimen organizado (80/80); y la corrupción estatal (71/80). En el nivel micro, la tramitomanía para las empresas sigue siendo monumental (67/70), así como los pasos para crear una empresa (69/72).

Hay que resaltar una ventaja a favor de Colombia: diversas instituciones están hoy involucradas en el tema de la competitividad y la necesidad de que el país exporte mucho más, en un marco donde el gobierno facilita la actividad empresarial. La Red Colombia Compite (www.colombiacompite.gov.co) se ha convertido en un mecanismo innovador para generar consenso entre los diferentes actores, compartir responsabilidades y avanzar hacia la consolidación de una visión compartida sobre la estrategia que el país debe seguir para promover la competitividad.

Esta iniciativa solo encuentra un similar en el caso chileno a principios de los años 80, que le ha servido para alcanzar el puesto que hoy tiene en la economía regional y global.

En balance, estamos abriendo un buen camino en algunas áreas, como el fomento a las exportaciones, y vamos muy mal en otras, como la violencia. El índice del FEM es la vara con la que se miden hoy los países del mundo en su búsqueda de inversión y talento internacional. Si queremos que el mundo mire hacia nosotros, tenemos que mejorar nuestro desempeño en las áreas que mide esta metodología.
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