| 7/20/2006 12:00:00 AM

Pereira: Una pequeña entre los grandes

Aunque Pereira nació como una villa pequeña, los cambios empresariales van dando paso a su transformación en una verdadera ciudad.

El desarrollo empresarial de Pereira se debe a los empresarios que, unidos, aprovecharon las ventajas de la ciudad; a los ciudadanos que, sin dudarlo, trabajaron por su municipio; y al auge cafetero que se dio en toda la región.

Tierras y café
Los colonizadores antioqueños fundaron Pereira en 1863, pero fue la clase política de Cartago (Valle) la que administró inicialmente la ciudad. Las tierras donde se estableció la ciudad eran de propiedad de José Pereira Martínez desde 1828, quien prefirió donarlas a los colonizadores para que, pobladas, aumentaran su precio. En estos lotes se ambientó el primer desarrollo urbano y hubo terrenos para los primeros cultivos de yuca y plátano. Más adelante, se inició la explotación del caucho y se conformaron algunas haciendas ganaderas.

En 1870, una ley del Estado colombiano para favorecer a pequeñas poblaciones de la región cafetera, le concedió un lote de 12.000 hectáreas a la ciudad. Este terreno le permitió al municipio revivir la dinámica de poblamiento hasta 1890. Además, la ley de reforma agraria vigente en ese momento impedía entregar tierras de menos de 32 hectáreas. Esto favoreció al mediano colonizador, pues le permitió desarrollar una actividad económica más solvente. Entre estas actividades se destacaron la siembra del café, la producción de caña para panela, el ganado y la cementera.

En 1900, con el final de las guerras civiles, se inició un proceso acelerado de producción cafetera. En este período se pasó de 500.000 árboles de café sembrados a 3 millones. Pereira se convirtió en un receptor de café, y municipios vecinos como La Celia y Santa Rosa empezaron a venderlo en esta ciudad. En 1912, ya contaba con 9 trilladoras. Estas máquinas jugaron un papel muy importante en el desarrollo comercial porque la producción regional dejó de ser agropecuaria. Los comerciantes comenzaron a manejar variables más complejas como la división del trabajo, los salarios, los precios nacionales frente a los internacionales, entre otros. Este cambio también influyó en el desarrollo de la ciudad, porque para comerciar con otros municipios se necesitaban carreteras. Así, se construyeron las primeras vías que comunicaron a Pereira con Santa Rosa, Cartago y Manizales.



Emprendimiento y civismo
En Pereira no había ningún empresario tan adinerado como para crear por sí solo una empresa industrial. Pero sí había por lo menos 20 hombres entre políticos y empresarios que unidos podían lograrlo. En 1920, un grupo de 12 emprendedores antioqueños y caldenses con negocios en Pereira crearon una sociedad anónima para conformar una "creadora" de empresas. Se dice que a estos empresarios, que nunca quisieron que los reconocieran individualmente, los movía una visión de futuro muy amplia. Ellos tenían claro que solo uniéndose podrían aprovechar las ventajas de esta ciudad, como su posición geográfica. Además, en esta época Pereira estaba adscrita al departamento de Caldas y Manizales era la capital. Estas ciudades tenían fuertes rivalidades. Por esto, nunca se lograron alianzas entre estos municipios y, a decir de los historiadores pereiranos, nunca se aprobó ningún proyecto grande para el desarrollo de Pereira.

De la sociedad anónima de empresarios, nacieron las grandes empresas de la ciudad, como la Compañía Vidriera de Pereira, más conocida como Vidriocol. Esta empresa fue orgullo de los pereiranos. Aunque muy artesanal, llegó a tener más de 200 empleados (una cifra sorprendente para la época, pues Pereira tenía 50.000 habitantes). Entre las otras compañías, se destacan la de Hilados y Tejidos, la Cervecería Tropical, el Banco de Pereira, la Empresa Constructora de Pereira y la Exportadora de Pereira. Además, estos mismos emprendedores invirtieron en toda la ciudad. En 1929, se promovió la Telefónica de Pereira, que en ese entonces fue la segunda más moderna de Latinoamérica, y la construcción de la plaza de mercado y el Hospital San Jorge.

Pero no solo fueron los empresarios los que desarrollaron la ciudad. Pereira se conoció como la ciudad cívica, porque muchas obras fueron hechas por los ciudadanos. De 1870 hasta 1920 existió la figura del 'Trabajo personal subsidiario', un tributo que los ciudadanos pagaban, no en dinero, sino con su trabajo. De acuerdo con su patrimonio, a cada individuo se le asignaba un número de días que tenía que trabajar para la ciudad. Así fueron construidas la Catedral de Pereira y la carretera hacia Salento, entre otras.

En este período se generó una transformación cultural y la villa se convirtió en una verdadera ciudad. Se desarrolló una mentalidad burguesa y una racionalidad moderna que permitió que Pereira se insertara en el capitalismo colombiano.

Entre la confección y el comercio
En 1940, algunas de las grandes empresas pereiranas se trasladaron, se fusionaron o desaparecieron, porque la ciudad no tenía las materias primas ni la infraestructura para seguir desarrollándose. Sin embargo, se consolidó una clase artesanal que se enfocó en la producción de telas durables, de confecciones sencillas y burdas pero resistentes, como delantales y pantalones de dril. Los comerciantes de telas las vendían a los artesanos, ellos hacían la producción en serie y vendían la ropa en Pereira. Como el negocio era atractivo, los comerciantes se apropiaron de él y así surgieron varias actividades más allá de la confección de este tipo de ropa.

En 1945, el negocio se trasladó a la confección de vestidos para hombres. Estos trajes era de costura más fina para un sector más alto de la sociedad. Gales y Valher eran las compañías de confección más importantes del municipio. La producción la hacían los artesanos sobre medidas. También se hacían trabajos a domicilio y se le pagaba a cada persona por prenda cosida. La empresa Gales nunca se industrializó, mientras que Valher sí lo hizo. Esta última pasó a la producción de ropa en serie, lo que le permitió producir para el mercado nacional. A partir del auge de este sector, se desarrollaron la industria metalmecánica, la tipográfica, el calzado y los muebles de madera, entre otros. Estos sectores responden por la dinámica comercializadora en Pereira hasta hoy.
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