| 9/17/2004 12:00:00 AM

Pedro Gómez. El constructor visionario

Pedro Gómez fue uno de los primeros en vender casas construidas en vez de lotes, desarrolló el concepto de los conjuntos cerrados y fue el pionero de los centros comerciales.

La historia de Pedro Gómez y Cía. comenzó a escribirse en 1975, cuando se inauguró Unicentro. Con este centro comercial, el primero que se hizo en el país, este abogado rosarista se 'graduó' como constructor, pese a que ya había desarrollado algunas urbanizaciones en el sur y en el norte de Bogotá. Pedro Gómez reconoce que esta obra lo catapultó a las ligas mayores de las constructoras. "Nos dio la imagen de una empresa innovadora en el área urbanística, capaz de liderar los aportes de capital de importantes inversionistas y de transmitirle confianza a la banca para que otorgara los créditos". Esta alianza se constituyó, posteriormente, en uno de los principales motores para el desarrollo de su empresa y de la construcción en general en el país.

Pese a haberse graduado como abogado, en 1952, a Pedro Gómez se le había despertado la pasión por la construcción años más adelante, influenciado por el alcalde de Bogotá Fernando Mazuera Villegas. Cuenta Jorge Emilio Sierra, en su libro 50 protagonistas de la economía colombiana, que de él obtuvo la visión para construir la ciudad del futuro. "Gómez le colaboró en los diseños de los entonces modernos puentes de la 26 y, desde la oficina de Valorización Municipal, participó en el plan vial, del cual surgieron las vías que hoy son la columna vertebral de Bogotá, como la calle 19 y las avenidas de Los Comuneros, la Ciudad de Quito y Los Cerros (hasta la 72)", relata en su texto.

Posteriormente, en 1960, Mazuera lo llamó para que gerenciara su firma constructora, la misma que hoy se conoce como Mazuera y Cía. "De él aprendí a conocer a Bogotá y el arte de los negocios inmobiliarios", dice Gómez. El 12 de agosto de 1968 decidió independizarse para crear su propia compañía. Desde entonces, su firma se ha caracterizado por proyectos audaces, innovadores y que han contribuido al desarrollo urbanístico de la ciudad. "Nuestra creatividad cambió el concepto del negocio. Hace 30 años, la inmensa mayoría de las personas compraba los lotes para construir sus casas hasta que nosotros empezamos a vender casas construidas. Así comenzaron los proyectos masivos de vivienda en los estratos medios y bajos, tendencia que luego se extendió a los estratos más altos", comenta Gómez.

El desarrollo del concepto de conjunto cerrado fue otro de los aportes de su compañía al sector. "Se trató de una solución al angustioso problema de la inseguridad. Eso mejoró la calidad de vida de miles de familias colombianas". Por eso, sostiene con orgullo que no solo ha construido en estos años edificios, casas y centros comerciales, sino que también ha contribuido a construir ciudad.

Después vinieron muchas obras más, como los Unicentros de Cali y Medellín, la ciudadela comercial Metrópolis y el Centro Andino en Bogotá, así como una serie de conjuntos residenciales en la capital del país. Posteriormente, incursionó en el negocio hotelero, donde participó en proyectos como Casa Medina y los hoteles Charleston en Bogotá y Cartagena, construido sobre el antiguo Claustro de Santa Teresa. De esta manera, Pedro Gómez fue construyendo uno de los emporios más importantes en el sector de la construcción. Incluso, tuvo su propio jet privado, un West Wind.



La crisis

La subida de las tasas de interés, la caída de la demanda de vivienda y la recesión de la economía entre 1995 y 1997 produjeron en las empresas de la construcción una fuerte iliquidez. La compañía de Pedro Gómez no fue la excepción. Este hecho obligó al empresario a salir en busca de la liquidez necesaria para cumplir el pago oportuno de sus acreencias. Por eso, tuvo que vender su avión particular, un poco más del 50% de su estructura hotelera, que pasó a manos de la multinacional francesa Brenco y Cía. Así, en marzo de 1988, la constructora había pagado $2.453 millones en obligaciones financieras y en el resto del año desembolsó otros $6.347 millones. También se vio en la necesidad de vender algunos terrenos en Medellín y Cali.

Durante esos años de recesión, estrechó su estructura organizacional hasta en 30% para reducir costos. Este proceso de reingeniería y algunos proyectos de vivienda de interés social le permitieron seguir a flote y mantener la confianza del sistema financiero. Ahora, con una organización más liviana y eficiente, Pedro Gómez está aprovechando el auge de la construcción en el país con nuevos proyectos como los centros comerciales de Occidente, Santafé y Palatino, en Bogotá, y otro más en Ibagué, con Carrefour como almacén ancla. De igual manera trabaja en otros megaproyectos habitacionales en el norte de la capital.

Luego de incursionar con un moderno centro comercial en Ciudad de Panamá, Pedro Gómez analiza nuevos proyectos comerciales y de vivienda en Ecuador y Puerto Rico. A este empresario visionario se le ha escuchado decir que la clave para sobrevivir en el negocio de la construcción se asemeja a la forma como se debe montar un caballo de paso: "Con la rienda bien templada. Así es como funciona. Hay que estar muy pendientes de la demanda y muy cerca del mercado".
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