| 9/12/2008 12:00:00 AM

Pedro Gómez Barrero

“Pensar en grande” no es una de las máximas que cite con frecuencia Pedro Gómez Barrero, el principal constructor del país de los últimos tiempos. Pero, quizá, sea la que más ha aplicado a lo largo de casi cuatro décadas de ejecutorias en el mundo empresarial, que lo llevaron en 1975 a concebir el mayor centro comercial del país, Unicentro en Bogotá -hoy sigue siendo el más rentable-, que por esa época sonaba a extravagancia.

Fue el primero en concebir la idea de conjuntos cerrados en el país, y cambió la forma tradicional del comercio para introducir el concepto de modernos centros comerciales, tipo mall, que le han dado fama internacional. Su gran habilidad para identificar las buenas oportunidades de construcción en las urbes le abrió las puertas para desarrollar proyectos en el exterior, como el Multicentro de Panamá, considerada la tercera obra de mayor envergadura en ese país, después del Canal y del Puente de las Américas.
Y, como la buena fama atrae, los empresarios chilenos de Falabella lo contactaron para ingresar al mercado colombiano a través de Santa Fe, su más reciente centro comercial, considerado el más grande, mientras que Parque Arauco, una de las mayores constructoras del país austral lo buscó para asociarse en la construcción de nuevos centros comerciales.

Buena parte de su éxito radica en la visión que tiene para los negocios y en saber rodearse de un equipo muy talentoso, con el que se comunica de manera permanente y consulta en la toma de decisiones.

Pero no todo ha sido color de rosa en la vida de este abogado rosarista, de 79 años, quien a finales de los 90 tuvo que enfrentar la desintegración de su equipo de trabajo -de 1.500 empleados, su firma pasó a tener solo siete-, y perder “el 85% del capital que había acumulado en las tres décadas anteriores” según relata. Para honrar sus deudas, tuvo que entregar oficinas, lotes, hoteles y hasta obras de arte. Eran momentos aciagos para la economía del país, marcada por las altas tasas de interés y la pérdida de confianza que motivó la mayor caída en el PIB en casi 70 años.

Pedro Gómez cree que una decisión del pasado que hoy cambiaría sería justamente la de “continuar tomando crédito y construyendo en los años 97 y 98, a pesar de que había buenos motivos para pensar que la desaceleración de la economía y el debilitamiento de la demanda podrían llegar a conformar una verdadera recesión, como ciertamente ocurrió”.

Tras revivir de las cenizas, hoy sigue desarrollando obras de gran envergadura en el país, como centros comerciales y el principal centro de comercio internacional que tendrá Latinoamérica. Con su vasta experiencia, asegura que la principal lección para los empresarios apunta a que “es necesario asumir riesgos, pero bien calculados y medidos. Una apropiada mezcla de audacia y de prudencia que se expresa en la planeación de los negocios”.

Su gran sensibilidad social lo llevó a crear con otros empresarios, en 1979, la Fundación Compartir, que ha gestionado más de 30.000 soluciones de vivienda para los más desfavorecidos; ha promovido la creación de cerca de 30 colegios que han formado unos 130.000 niños, y capacita y otorga créditos a microempresarios.

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