| 9/17/2004 12:00:00 AM

Ospinas. Construir ciudad con valor

Esta organización constructora ha mantenido su fidelidad a los principios del urbanismo durante 70 años.

Ospinas fue fundada en 1932 por Mariano Ospina Pérez, quien fue presidente de Colombia entre 1946 y 1950. La historia de esta empresa está ligada a los grandes hitos del desarrollo urbanístico de Bogotá y del sector de la construcción en Colombia. Desde la construcción de urbanizaciones que expresaban la visión que arquitectos como Karl Brunner y Le Corbusier desarrollaron para Bogotá en la primera mitad del siglo XX, hasta la dura crisis de finales de los 90 y la recuperación de este momento, la historia de Ospinas está vinculada a la trayectoria de Bogotá en busca de un modelo para el desarrollo de su espacio físico.



Urbanismo, ordenador social

La fidelidad a la idea de que un constructor debe buscar un modelo urbanístico ha sido una constante en Ospinas, al contrario de lo que piensan la mayoría de constructores, que lo consideran tema para arquitectos y planificadores.

En 1948, cuando Mariano Ospina Pérez fue Presidente de la República, él y el alcalde de Bogotá, Fernando Mazuera Villegas, invitaron a Colombia al famoso arquitecto y urbanista francosuizo Le Corbusier, convencidos de que era posible llevar a cabo un desarrollo urbano visionario. La tarea de Le Corbusier era adelantar proyectos que prepararan a Bogotá para la IX Conferencia Panamericana. Entre las obras que se adelantaron para este evento -planteadas por Le Corbusier- están la Avenida de Las Américas y el comienzo de la Autopista Norte.

Las urbanizaciones de Ospinas estuvieron ligadas a esta visión. Siguiendo los conceptos de Karl Brunner y Le Corbusier, Ospinas planteó barrios que se convirtieron en hitos urbanos de Bogotá, como La Merced, Bosque Calderón, El Campín y, recientemente, Ciudad Salitre. La empresa también desarrolló proyectos de oficinas de enorme trascendencia, como el Centro Internacional, en asocio con Cuéllar Serrano Gómez, en 1968.



La evolución

Casi todos los proyectos originales se hicieron en asociación con terratenientes de la ciudad, por medio de una red de relaciones entre familias tradicionales. El Seminario Mayor de la Arquidiócesis de Bogotá fue construido por Ospinas en asociación con Mercedes Sierra, quien donó la tierra para la construcción. Esta sociedad con la hija de Pepe Sierra continuó con la urbanización de la Hacienda El Chicó, que se desarrolló en varias etapas.

En 1947 emprendió la promoción de la urbanización El Campín y en 1956 urbanizó Santa Isabel, en el sur de Bogotá. Ospinas buscó siempre la modernidad y fue una de las primeras compañías en utilizar los servicios del computador electrónico de la Universidad de Los Andes en 1967 para llevar la contabilidad.

Hacia la década del 70, el negocio de la construcción en el país evolucionó hacia la construcción de multifamiliares y edificios. Ospinas buscó un camino para mantener sus principios urbanísticos, en proyectos como El Castillo, en la Avenida Chile, que fue el primer macroproyecto de multifamiliares construido en Bogotá.

Con el tiempo, algunos elementos del modelo de negocio cambiaron para reflejar transformaciones más amplias en la economía y en las tendencias de desarrollo de la ciudad. El modelo en el cual las tierras eran aportadas por terratenientes fue reemplazado por otro en el cual la empresa adquiría terrenos para sus futuros desarrollos y garantizar rotación de proyectos por 10 años. Vinieron proyectos multifamiliares como Belmira, Alicante, Bella Suiza y Bosque Medina. También desarrolló posteriormente centros comerciales y de negocios, como Plaza de las Américas, Salitre Plaza y el Centro Empresarial Metropolitano en el Salitre. Este último desarrollo urbanístico, concebido como una ciudadela dentro de la gran ciudad, había sido propuesto por Brunner en su plan regulador de 1937 e impulsado por Virgilio Barco cuando fue alcalde de Bogotá.



La crisis

La crisis de la construcción a finales de los 90 afectó fuertemente a Ospinas, al punto de que en 2002 la empresa se acogió a la ley 550 de reestructuración económica.

La empresa sobrevivió a la crisis con la construcción de proyectos de interés social. En los últimos años, Ospinas ha aprovechado la recuperación general del sector y ha logrado una nueva vitalidad a partir del desarrollo de los multifamiliares de Santa María del Salitre. Ahora está centrada en proyectos de vivienda en estratos bajos y medios. También están innovando en el formato de centros comerciales con anclas de las grandes superficies, con Carrefour como socio estratégico. Otro frente de actividad está en los desarrollos en la periferia, en Chía, Suba y el occidente, y también en ciudades intermedias. La concepción original de Brunner y Le Corbusier sigue inmersa en la proyección de ciudad que pretende Ospinas y los nuevos desarrollos plantean ciudadelas donde se imprime un respeto por el orden, las zonas verdes y acceso a transporte, que se reflejan en calidad de vida para los habitantes de los proyectos y para la ciudad.
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