| 9/15/2006 12:00:00 AM

Oportunidades para unos y otros

Seguimos enfrentados a lo que ya Votaw decía en 1972: "la responsabilidad social de las empresas significa algo, pero su significado no es el mismo para toda la gente". Las múltiples definiciones del concepto de responsabilidad social enfrentan a unos con otros.

 Entre las docenas de perspectivas teóricas que abordan la relación entre empresas y sociedad, tal vez no sea posible lograr una aproximación balanceada que dé cuenta de las dimensiones económicas, sociales, políticas y éticas de esa relación. Mientras tanto, como escribí para una publicación de la Universidad del Valle, corren los "ríos de tinta por cuenta de la responsabilidad social de las empresas" (este texto es un testimonio del fenómeno aludido y esta edición de Dinero avivará la polémica). ¿Y qué sucede con las prácticas?

Afirmar que una empresa es socialmente responsable o no es un juicio complejo. A muy pocos les agrada ser juzgados. En cambio, observar los emprendimientos sociales de las empresas en un sector industrial o comercial permite construir un panorama, aunque sea parcial, de la relación entre empresas y sociedad. Dentro de una iniciativa con cinco años de trayectoria en la Universidad de los Andes, optamos por no escoger una definición de la RSE y defenderla ante quienes prefieren otras. Más bien, intentamos comprender las características de aquellas iniciativas que generan valor social: unas asignan recursos económicos para ello, como en el caso de la filantropía tradicional; otras utilizan la infraestructura existente y consiguen generar valor social sin consumir recursos económicos (por ejemplo, Davivienda presta su red de cajeros para recaudar fondos para las obras de la Corporación Minuto de Dios); y, las de mayor futuro, aquellas que generan tanto valor social como valor económico.

Para quien quiera ir más allá de una definición intuitiva de valor social, en una red de diez universidades iberoamericanas construimos la siguiente definición: valor social consiste en la mejora de las condiciones de vida al remover barreras a la inclusión social, apoyar a poblaciones debilitadas o sin voz, o disminuir las externalidades negativas (como la degradación ambiental) de ciertas actividades económicas (SEKN, Effective Management of Social Enterprise, 2006).

Un emprendimiento social integrado a la cadena de valor de una empresa genera valor social y valor económico. Realizar operaciones comerciales con proveedores que provienen de poblaciones debilitadas es un caso de generación de valor conjunta: HomeCenter y Carrefour incluyen entre sus proveedores a Tecnovo, una fundación para la cual trabajan cerca de 200 personas discapacitadas, viudas y veteranos de la Fuerza Pública. Comprar a agricultores en programas de sustitución de cultivos ilícitos es otro caso en el que es posible hacer negocios y a la vez generar valor social.

En cada eslabón de la cadena de valor es posible desarrollar distintos emprendimientos sociales. Es lo que algunos denominan "integrar la RSE en las operaciones del negocio". Otro paso es integrar lo social en la estrategia del negocio. Hacerlo garantiza que cada eslabón de la cadena genere valor social y valor económico. La estrategia del Banco Caja Social contempla derribar barreras de acceso a crédito para individuos y para las mipyme. Su oferta de valor particular para estas poblaciones contribuye, desde el negocio de la intermediación financiera, con la misión de "trabajar por modificar las causas estructurales de la pobreza en Colombia". Una sentida necesidad social atendida de manera competente desde lo empresarial. ¿Por qué no abundan estos ejemplos? ?

* Facultad de Administración, Universidad de los Andes.
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