| 3/5/2004 12:00:00 AM

Operaciones flexibles, la alternativa

Los sistemas BPM (Business Process Management) ofrecen a los gerentes unas aplicaciones informáticas que evolucionan bajo su control, al tiempo con sus organizaciones.

El avance de la tecnología de la información como soporte de las operaciones de las empresas ha resuelto grandes problemas, pero también ha generado otros. Los sistemas de información han demostrado su capacidad para mejorar la eficiencia, reducir los tiempos y aumentar los volúmenes que una empresa puede controlar en sus operaciones. Sin embargo, tienden a ser rígidos, pues mientras que los procesos y las organizaciones cambian, los sistemas se quedan atrás, atrapados en la definición que fue dada al problema en el momento en que fueron creados. Una causa importante de esta rigidez es que solo pueden ser alterados por expertos, de modo que quienes toman las decisiones en las organizaciones no pueden modificarlos para reflejar esos cambios.

Con esta definición del problema, la brecha entre organizaciones y sistemas de información tiende a aumentar a medida que las organizaciones crecen y se crean nuevas unidades de negocio. Esto dificulta una visión única. Sin darse cuenta, las compañías empiezan a manejar en departamentos diferentes y en unidades independientes la información de un mismo consumidor, proveedor o de cualquier interesado en la empresa. Esta es la receta para el caos. La solución inicial a este problema, que consiste en mantener un gran sistema unificado, tiene el inconveniente de que todos los procesos son controlados por una aplicación y se hace necesario cambiar todo el cableado del sistema para modificar un solo proceso.

Una forma de solucionar esta rigidez que viene tomando fuerza es la noción de procesos end to end, que orquestan elementos que no están organizados. La propuesta que más acogida ha tenido en este sentido es la del Business Process Management -BPM-. Según Sergio Hernández, profesor de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes y experto en el tema, en vez de que la aplicación controle el proceso, se reconoce que los procesos son la pieza fundamental y las aplicaciones se convierten en un recurso más al servicio de quienes organizan la actividad. BPM es una solución gráfica que modela, integra, monitorea y optimiza las operaciones de una empresa. Opera como bloques que, a su vez, tienen aplicaciones distintas; pero que interactúan fluidamente entre ellas. Con BPM es posible adaptar las aplicaciones al cambio en los procesos sin necesidad de afectar todos los sistemas, lo que incrementa la rentabilidad y la productividad de las tecnologías de información. BPM, además, entrega una mayor autonomía y discrecionalidad a los directivos de la organización sobre los cambios necesarios para adaptar las aplicaciones a los procesos. Toda la gestión está orientada a la productividad. Como afirma Hernández, "los responsables de sistemas en las empresas son vistos como personas que solucionan los pequeños problemas del día a día, y no como agentes que crean valor. El BPM es una alternativa para cambiar esta situación".
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