| 3/16/2006 12:00:00 AM

Oficina virtual

El mundo virtual está cambiando la manera de trabajar y de hacer negocios, al tiempo que mejora la calidad de vida de los trabajadores.

Hace pocos años era difícil imaginar que podría llegar un día en que la presencia de un trabajador en la oficina no fuera necesaria. Esto era particularmente cierto en el caso de aquellas personas que necesitaban estar conectadas todo el tiempo a un teléfono pues su trabajo así lo requería. Hasta cierto punto, estas personas eran esclavas de su lugar de trabajo, pues no estar presentes podría implicar la pérdida de una oportunidad o de un gran negocio.

La separación entre la vida privada y el trabajo era tan clara que todas las decisiones giraban en torno a estos dos mundos. La ubicación de la vivienda de la familia, por ejemplo, estaba determinada más por la cercanía al lugar de trabajo, que por la preferencia de vivir en un lugar u otro. Quienes no lo hacían así, sabían que tendrían que someterse a largos trayectos de viaje por la mañana y por la tarde, que les tomarían tiempo y paciencia, pero lo hacían a cambio del bienestar de su familia.

Pues bien, todo esto empezó a cambiar, primero con los teléfonos en los carros y posteriormente con la telefonía celular e internet, incluso con las limitaciones que estos medios tenían en un comienzo, como la falta de señal en algunas zonas en el caso de los celulares y de acceso en el de internet.

El progreso en los últimos años ha sido tal que lo que en un comienzo se veía como una gran limitación hoy es cosa del pasado. Todo está superado.

Las enormes inversiones en redes por parte de las empresas de comunicaciones que querían ser las primeras en estar en todas partes, roaming internacional, redes inalámbricas, internet inalámbrico, PDA, voz sobre IP. hacen que el mundo esté intercomunicado y que ya no importe dónde se esté. La interconectividad está en todas partes, en la casa y en la oficina, en la playa, en el campo, en el aire.

La movilidad y el hogar digital llevan a que la separación que había antes entre la vida privada y el trabajo sea cada vez más tenue. El hecho de poder ir con la oficina a todas partes es una ventaja que además eleva la productividad. Sin embargo, esto mismo, visto desde otra perspectiva, acaba con la privacidad y convierte al empleado en un esclavo de su trabajo.

En la medida en que se instalen redes en los hogares y estos sean cada vez más digitales, esta tendencia se acelerará. Por supuesto, esto no es malo, para nada malo, pero hay que saberlo manejar.

En Microsoft Colombia, por ejemplo, los agentes comerciales no tienen puestos fijos en las oficinas. A cada uno se le entregó un computar portátil, un teléfono celular y se le proveyó de acceso a internet desde su casa. A la oficina solo van cuando es estrictamente necesario, por ejemplo, porque tienen que reunirse con otras personas. Para estos casos, en la oficina se instalaron puestos de trabajo temporales que pueden ser utilizados por quien lo requiera, y se instalaron cabinas telefónicas y salas de reunión.

La tendencia hacia este tipo de decisiones por parte de las empresas es cada día más fuerte, más aún, cuando se trata de personas que están por fuera de la oficina durante varias horas. Es una decisión racional, si se tiene en cuenta el precio del metro cuadrado de oficina y el costo/beneficio de mantener puestos de trabajo desocupados durante largos períodos.

De otra parte también, en la medida en que los trabajadores tengan herramientas poderosas de acceso en sus casas, podrán ser cada vez más independientes y podrán trabajar como free lance.

Podrán vivir donde quieran y ya no tendrán que soportar los largos trayectos de viaje hacia y desde la oficina. Es una ganancia en calidad de vida. Con el tiempo, las ciudades dejarán de ser importantes para la ubicación de cierto tipo de empresas, ya que sus trabajadores serán cada vez menos físicos y más virtuales. Habrá, sin embargo, ciudades que atraigan como imanes a los free lancers que quieran estar en contacto entre sí y con la información.

Por esto, las industrias de información desarrollan clusters de especialistas, como Silicon Valley, Madison Avenue, Wall Street y Hollywood. La oficina virtual no tiene límite. Puede ser de un trabajador o de muchos. La característica común es la utilización de la tecnología disponible para que todo siga operando sin necesidad de la presencia física de las personas.

Nuevos negocios Como cualquier nuevo desarrollo, la virtualidad ha traído muchos nuevos negocios que no solo benefician a sus dueños, sino que además generan oportunidades de empleo para quienes han sido desplazados por la tecnología. Son empleos diferentes, virtuales, que pueden realizarse desde el hogar o desde cualquier parte del mundo.

Para comenzar están los servicios de secretarias y recepcionistas virtuales que contestan el teléfono y además representan las compañías. Clasifican las llamadas, las anuncian y comunican a los clientes con los empleados de la empresa. La demanda para este tipo de personal es amplía y el pago para una persona bilingüe, inglés-español, es de alrededor de US$8 por hora.

De otra parte, están también los call centers que operan desde cualquier parte del mundo y son utilizados generalmente por las grandes compañías para manejar el servicio al cliente. Estos centros son cada vez más sofisticados y capacitan a sus operarios para que hablen con un tipo específico de acento con el fin de quien esté haciendo la llamada se sienta a gusto.
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