| 10/1/2004 12:00:00 AM

No todos son creados iguales

Una mirada a algunos indicadores de calidad de los programas de negocios, la clave para escoger dónde estudiar.

¿Cómo se mide la calidad de un programa universitario? Si bien no hay estándares universales, algunos parámetros se usan para compararlos, y permiten ver que no todos los cursos de negocios fueron creados iguales. En general, las clasificaciones internacionales hacen énfasis en factores como el número de estudiantes por profesor, el porcentaje de catedráticos tiempo completo y el de los que tienen títulos de posgrado, la cantidad y la calidad de las investigaciones y de las publicaciones académicas. En el caso colombiano, tener acreditaciones nacionales o internacionales mejora esos puntajes.

Para Miguel Pacheco, decano de Administración de la Universidad del Norte, se puede evaluar la calidad también mirando las posiciones profesionales de los egresados del programa y la buena imagen que los egresados proyecten de la facultad, lo mismo que escuchando las referencias que se obtengan de las empresas, y evaluando los convenios que la facultad tenga con universidades internacionales, "pues los estudiantes quieren cada vez más hacer prácticas o semestres en el exterior".

Felipe Gómez, presidente de Farmacity, egresado del International Institute for Management Development, IMD, clasificado por The Wall Street Journal como el mejor programa de MBA del mundo en 2004, encuentra otros factores que enriquecen una carrera. Entre ellos menciona la diversidad en la procedencia del grupo de estudiantes, el conocimiento que tengan los profesores del mundo real de los negocios -como ejecutivos o consultores- y la edad de los estudiantes. IMD escoge alumnos con trayectoria laboral de 7-8 años, frente a 3-4 de otros programas.

Para otros, la calidad trasciende las necesidades individuales. "El cliente último de un programa no es el estudiante, sino la sociedad en general que reclama soluciones a los problemas de su desarrollo. Respuestas a los problemas de desempleo, pobreza, corrupción, impulso a la ciencia y tecnología, desarrollo de planes de mejoramiento de las organizaciones, mayor competitividad, mejor desarrollo regional y local, entre otras", señala Orlando Salinas coordinador de investigación de la facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de La Sabana.

Con todo, la decisión de estudiar en un sitio u otro no es indiferente. Darío Durán, vicepresidente de inversión en medios de Valbavaria y MBA de Harvard y becario de Colfuturo, resalta algunas de las ventajas de matricularse en el 'sitio apropiado'. "Una buena universidad abre posibilidades", dice, porque hay naturalmente, mayor calidad académica, mejores recursos y mejores contactos.



Dosis de mundo real

Algunas universidades son más cercanas a las empresas que otras. Icesi en Cali fue creada por empresarios de la región y mantiene vínculos con ellos, lo mismo que con sus 7.000 egresados.

"La cercanía que las universidades deben tener con las empresas es muy importante, pues ellas conocen las habilidades que debe tener un egresado", dice Miguel Pacheco, de Uninorte, otra universidad fundada por empresarios.

En ocasiones es más importante que las universidades ayuden a sus estudiantes a trabajar afuera. "Trabajar todos los veranos en Estados Unidos", sugiere Andrés Botero, MBA de Stanford. "En Estados Unidos, todos los estudiantes hacen prácticas de 2-3 meses todos los años de la carrera. Esto los madura muy rápido y cuando se gradúan ya han trabajado en hasta 4 compañías y entienden lo que se espera de ellos", dice. Además han aprendido qué tipo de trabajo les gusta y crean unas relaciones que los ayudan a conseguir trabajo al graduarse.

Calidad, un concepto elusivo, pero crucial a la hora de inscribirse en una carrera de negocios.
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