| 9/19/2003 12:00:00 AM

No más pobres

Es prioritario tener en operación redes de apoyo social integradas para amortiguar el impacto de otra eventual crisis sobre los más pobres del país.

La dura realidad es que no debemos esperar una sustancial reducción de la pobreza en Colombia de aquí al año 2013. En este campo es fácil retroceder, pero recuperar el terreno perdido puede ser dramáticamente difícil. Luego de la caída del producto per cápita por la crisis económica de 1999, se estima que Colombia necesita crecer por lo menos 4% anual hasta 2010 para regresar a los niveles de pobreza observados en 1995. Sin embargo, debido a la caída en la productividad de la economía y del PIB potencial, la capacidad de crecimiento del país es menor que ese nivel. Así que los cálculos son más modestos: según Planeación Nacional, si el país logra crecer por encima de 3,5% en los próximos cinco años, los colombianos en situación de pobreza pasarían de 25 a 22 millones. Estas personas son hoy el 58,8% del total de la población del país y de ellos el 30% está en la indigencia, es decir, vive con menos de US$1 diario ($2.850).

¿Cómo lograr que el número de colombianos en esta situación descienda más y cómo evitar que, de presentarse un gran bajonazo en el ciclo de actividad económica, vuelva a crecer drásticamente? Se requiere seguir aumentando las coberturas en educación y salud en el país, y además se necesita una red de apoyo social sólida y resistente. La administración Pastrana avanzó en este sentido, pero lo hizo en el año 2000, cuando lo peor de la crisis ya había pasado. El gobierno Uribe, por su parte, mantuvo estos programas con un gasto cercano a un 0,3% anual del PIB. El reto es seguir construyendo sobre estos avances y no perder el conocimiento que hoy tenemos respecto a la articulación de una red de apoyo social en el país.

En abril de 2000 comenzó la ejecución del componente social del Plan Colombia, para mitigar en el corto plazo el impacto de la crisis económica sobre los grupos más vulnerables por medio de tres subproyectos con inversiones de más de US$500 millones: Empleo en Acción, encaminado a brindar ocupación transitoria a la población más pobre; Jóvenes en Acción, destinado a mejorar las condiciones de acceso al mercado laboral de jóvenes desempleados de bajos recursos con capacitación y una experiencia de trabajo en el sector formal; y Familias en Acción, diseñado para dar subsidios monetarios condicionados a que los niños en edad escolar más pobres (clasificados bajo el Sisben 1) se queden en el colegio.

El programa que ha tenido más éxito a la fecha ha sido Familias en Acción, que tiene un alto impacto social al paliar directamente problemas de nutrición y actuar también como un seguro de desempleo focalizado, sin ser tan costoso como otras alternativas. Las demás estrategias para abarcar a los pobres menores de 4 años se concentran en las labores del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Ahora con el subsidio del desempleo, se dará apoyo temporal a población entre los 25 y 60 años. Para la tercera edad, hay varias iniciativas en marcha.

Así, la red de apoyo social actual cubre todos los rangos de edades. Sin embargo, ninguno de estos programas tiene una cobertura superior al 20%. Además, el programa Familias tiene problemas de focalización en la medida en que el Sisben presenta serias deficiencias que el gobierno piensa subsanar mediante una nueva encuesta en 8 millones de hogares este año. En suma, el reto de consolidar una red de apoyo social es monumental.
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