| 9/15/2006 12:00:00 AM

Negocio de propietarios

La estrategia de asociar campesinos en organizaciones productivas rescató a la palmicultora Indupalma de su peor crisis financiera.

Aprincipio de la década del 90, la situación de la empresa agroindustrial del sector de aceites Indupalma era desfavorable. La apertura económica le exigía mayor competitividad y productividad, pero tenía problemas en su estructura de costos, mantenía pobres relaciones laborales, una situación en la que influía la falta de trabajo en equipo y una comunicación distorsionada. Además, con la caída del precio del aceite de palma, la organización se movía hacia la quiebra.

Esa encrucijada de sobrevivir o desaparecer indujo a las directivas y a los trabajadores a replantearse de manera creativa el modelo de gestión organizacional, para seguir en el mercado de manera sostenible, generando ingresos a los trabajadores, rentabilidad a los accionistas y satisfacción a los clientes. En 1993, Indupalma les propuso a sus trabajadores la conformación de cooperativas de trabajo asociado que permitieran sostener el negocio. Cada uno de los asociados recibía tierra que pagaría con sus ingresos y su trabajo y que explotaría con los demás.

Los resultados fueron sorprendentes para todos. En 1995 conformaron una cooperativa de 41 asociados que vendió $36.000. En 2005 cuentan con 22 cooperativas, 1.036 asociados y ventas por $13.637 millones. Resolvió la crisis financiera y laboral, y creó mejores oportunidades de desarrollo para los campesinos de la región del Magdalena Medio, al permitirles ser dueños de la tierra y de los cultivos.

Desde la conformación de la primera cooperativa, Indupalma inició la capacitación a los empleados en tres dimensiones: primero, personal —fortalecimiento del ser— propiciando el crecimiento de la autoestima, despertando confianza en lo personal y ambición en lo empresarial. Segundo, en temas cooperativos y técnicas de cultivo. Tercero, en temas administrativos y empresariales. Según Rubén Darío Lizarralde, gerente de Indupalma, "este cambio, hizo que la gente pensara que la vida no era solo comer y tomar cerveza, llevando a los campesinos a sentirse importantes, a ser diferentes con su familia y con la comunidad, pues empezamos a construir con la gente ya no con los trabajadores, sino además con terceros".

El cambio estructural en la propiedad de los cultivos y en la formación de sus nuevos dueños permitió a Indupalma ser sostenible. Su meta en los próximos 10 años es sembrar 60.000 hectáreas más, propias o de terceros convirtiéndose en estructuradora, promotora y operadora de proyectos en Colombia y otros países de América. Todo ello, para suministrar materia prima al grupo y para la exportación, atendiendo las necesidades de aceite en alimentos, oleocombustible y oleoquímica.

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