| 4/2/2004 12:00:00 AM

Mujeres de empresa

Por qué buscan la independencia y qué tienen para ser exitosas.

Los empresarios exitosos tienen características comunes, como la capacidad de innovar, el sentido de la oportunidad y la constancia para alcanzar sus objetivos, entre otras. Sin embargo, casi todos los estudios colombianos coinciden en señalar que las empresarias poseen algunas cualidades asociadas a su condición de mujeres que las ayudan a consolidar sus negocios. En general, son más cautelosas que los hombres, lo cual las lleva a establecer planes graduales y sostenibles de crecimiento, más que programas acelerados, que en ocasiones terminan en fracasos irreversibles. También son más sensibles, por lo cual propician la creación de equipos de trabajo más participativos, con menores diferencias jerárquicas y en los cuales los empleados tienen un mayor sentido de pertenencia y compromiso. Finalmente, son perseverantes al máximo y tienen una gran capacidad de aprender de cada error sin rendirse.

Tal vez uno de los aspectos que más las diferencian de los hombres es la integración de la familia a la vida de la empresaria. Eso se traduce -a veces- en el apoyo del esposo, pero en otras, en la presencia temprana de los hijos en el negocio, lo cual motiva a la mujer y es un precedente importante para el futuro de la compañía cuando llega el momento de la sucesión en la dirección, como lo afirman diferentes especialistas en temas de empresas familiares.

Si bien las empresarias buscan trabajos independientes por la desigualdad salarial con los hombres que desempeñan la misma labor -la brecha, según el Dane, alcanzaba 14,28% en 2003-, el factor que más las mueve a convertirse en sus propias empleadoras es la flexibilidad de horarios.

Estas mujeres arriesgadas, visionarias, innovadoras, perseverantes, sensibles y que han integrado bien su vida profesional y familiar, han encontrado no solo su realización económica, sino profesional y personal con la creación de empresas en diversos sectores y se han convertido en jugadoras importantes en la economía nacional.



Adriana Bernal

Asumir el riesgo de hacer empresa

Todas las empresarias deben desarrollar una buena capacidad para evaluar y asumir riesgos. Adriana Bernal, de ABS Red Assist, dejó la estabilidad laboral de 14 años como empleada en el sector de seguros, cuando se dio cuenta de que podía trabajar para ella misma. Tenía la experiencia, el conocimiento del negocio y era reconocida en el mercado. "Esto me hizo pensar que podía desarrollar y potenciar una compañía propia. Sin embargo, ese paso a la independencia lo di con un susto grandísimo. Era salir a trabajar y a maletinear, dejar de ganar un muy buen salario para montar una oficina y empezar con las uñas". Como si no fuera suficiente, rechazó la propuesta de una importante compañía internacional y comenzó su propio negocio. "Les dije a los españoles que iba a montar una compañía de asistencia en el mercado. Me miraron como diciendo que me había enloquecido porque iba a competir con los dos grupos más poderosos -Mapfre y Axa-, que tienen un músculo financiero importante", recuerda. Cuando empezó, ABS Red Assist tenía cuatro empleados; hoy son 80 y en los últimos cuatro años su facturación ha crecido casi 260%.



Sol Rodríguez

propietaria de los restaurantes Teriyaki, de comida oriental, y Malambo, de comida latina, en Medellín, es otro ejemplo de lo arriesgadas que pueden ser las colombianas al comenzar una empresa. "En Medellín, la cosa es complicada, porque la gente es muy susceptible al precio, no a la calidad. Al principio no pedían lumpias porque no sabían qué eran, preferían la carne asada y cosas típicas", dice. Fue difícil posicionar el restaurante con comida exótica y precios módicos, porque los paisas tienen mayor inclinación por los platos típicos de la región, afirma Rodríguez. El riesgo valió la pena. Sus restaurantes, ubicados en el Centro Comercial Oviedo, hoy son una marca bien conocida en la capital antioqueña.



Liliana Estrada

En un mundo de hombres

Pero alcanzar el éxito no siempre es fácil para las mujeres que hacen empresa en Colombia. A veces, los estereotipos las afectan. Liliana Estrada comenzó su empresa, Eficacia, cuando terminó de criar a sus hijas. Sus 450 empleados manejan 17.146 personas que prestan servicios temporales a empresas nacionales y multinacionales. Los recuerdos del inicio de la firma no son del todo gratos. "El gerente de una empresa de la competencia me dijo que a las amas de casa que no tenían oficio, les había dado por meterse en este negocio", comenta. A pesar de estos comentarios, hoy Liliana Estrada es la líder de una de las más importantes compañías del sector, con operaciones en Colombia y Ecuador y deseos de llegar a otros mercados.

Igualmente, Eficacia ha evolucionado más allá de la prestación de servicios temporales. Entre sus actividades más importantes está una escuela de capacitación donde enseñan oficios para mejorar la empleabilidad de las personas. Estrada quiere que los cursos reciban aprobación estatal.

Llama la atención que muy pocas las mujeres emprendedoras manifiestan haber sentido a lo largo de su carrera algún tipo de discriminación de género. Por el contrario, en algunos casos, han sentido que ser mujeres les ha ayudado a salir adelante. "Las mujeres tienen el don de llegar a las personas y tienen una facilidad de organización innata y un sexto sentido vital para descubrir hacia dónde van las cosas. Eso nos ayuda mucho", explica Estrada.



Cristina Michelsen

Marcia Vechiatto


Capacidad de aprender

Comenzar un negocio no es fácil. Y, cuando crece, manejarlo se puede volver complejo. A punta de perseverancia, las arquitectas Cristina Michelsen y Marcia Vechiatto han sacado adelante a Proyecta, una empresa orientada al diseño y decoración de interiores, que ha alcanzado el éxito y ha aprendido de cada error. "Nos ha tocado aprender a punta de golpes", confiesa Cristina Michelsen. "Por ejemplo, en la parte administrativa, hemos cambiado varias veces de software porque se nos van quedando pequeños. Nos ha tocado meternos en el mundo de la administración", resume. En carpintería, por ejemplo, han pasado de los satélites al taller propio, de allí nuevamente a los satélites y actualmente tienen su propio taller, con lo cual evitan que sus diseños sean copiados. Sin embargo, definen los riesgos que han tomado los como calculados. Como lo explica Vechiatto, "la clave del negocio es tomar riesgos, pero con cautela. Si las cosas no funcionan, no importa, porque el riesgo está medido".

Esta empresa, que en palabras de Michelsen se manejó al comienzo como una tienda, hoy cuenta con dos locales, una galería de arte, 25 empleados entre los cuales hay carpinteros, tapiceros, marqueteros, diseñadores, vendedores y administradores. Ha tenido crecimientos en ventas del 20% anual durante los últimos ocho años.



Ana Cristina Botero

Horarios flexibles

Los trabajos con horarios fijos, viajes y reuniones después de las horas hábiles interfieren con su vida familiar y personal. Ana Cristina Botero, gerente general de Aristos, empresa dedicada a la consultoría, evaluación y selección de talento humano, dejó una prometedora carrera en el Citibank cuando nació su primera hija. Ella manejaba las cuentas de algunas multinacionales, lo que implicaba que además de ofrecer los productos y hacer análisis de crédito, debía sostener una apretada agenda social, "debía asistir a almuerzos y cocteles, además de los entrenamientos programados por el banco", recuerda. Durante la licencia que le dio su jefe para que no dejara su cargo, comenzó a hacer en casa algunos trabajos para Tasa, una cazatalentos multinacional, lo cual le permitía pasar tiempo con su bebé. En ese receso surgió la idea de crear su propio negocio para prestar algunos servicios de outsourcing a esa compañía. Hoy, 14 años más tarde, Aristos tiene 95 clientes activos, operaciones en toda América Latina y crecimientos anuales de ventas entre 50% y 100% desde 1990.



Lilian Simbaqueba

Vision y creatividad

La visión también es importante en el éxito del negocio. LiliaN Simbaqueba, una ingeniera de sistemas, que con una beca tuvo la oportunidad de estudiar en Alemania, siempre quiso tener su propia empresa. Cuando regresó al país, cambió el ofrecimiento de un puesto en una central de riesgo por la oportunidad de prestar sus servicios en outsourcing. Así nació Lisim, que, con una metodología estadística sofisticada, trata de predecir el comportamiento de pago de los clientes del sector financiero. "Comenzamos formando gente en scoring. Aquí no sabían qué era eso ni para qué servía. Hicimos el primer simposio de scoring en 1997", dice. Lisim ha llevado estas técnicas, que hoy son de común aplicación en el sector financiero, al sector real e incluso a los servicios públicos.

Esta empresa hoy tiene 33 empleados y su crecimiento en ingresos operacionales ha sido del 400% en los seis años que lleva funcionando.



Carmen Gloria Pinzon

La visión, la innovación y mucho trabajo la han convertido en una empresaria exitosa en un campo poco desarrollado en Colombia: el manejo de los residuos biológicos e industriales. Junto con su esposo y su hermano, comenzó su empresa Descont S.A. en Bucaramanga, convenciendo a sus colegas odontólogos de que les entregaran desechos como jeringas, guantes y algodones, para transportarlos e incinerarlos en condiciones seguras. Con el tiempo, montó una planta para el desecho de residuos odontológicos mercuriales. Luego pasó a manejar desechos biológicos y hospitalarios y ahora desechos industriales de todo tipo. Descont S.A. ya cubre gran parte del territorio nacional, donde presta sus diferentes servicios y recientemente abrió una filial en Ecuador, gerenciada por el hermano de Carmen Gloria, que además de comercializar insumos para el manejo de desechos tiene su propia planta incineradora.



Marcia Arcila

Sensibilidad social

Un reciente estudio del Small Business Administration, agencia del gobierno de Estados Unidos, destaca una característica de las empresarias de ese país. "Muchas tienen una misión comunitaria que planean apoyar o financiar. Muchas quieren proveer buenos trabajos y un futuro seguro a sus empleados. Con frecuencia, estos propósitos están al principio de la lista de prioridades". Esta característica parece ser compartida por las empresarias exitosas de nuestro país.

Marcia Arcila, gerente y dueña de Proceplast, está convencida de que parte del éxito de su empresa está en el recurso humano. De sus empleados, el 70% es personal femenino y el 60% cabeza de familia. "Las mujeres ponen el alma en las cosas, eso se ve en los productos, en las devoluciones. Sienten que esto es de ellas. A la gente no se le puede decir que se ponga la camiseta cuando la tratan mal, le pagan tarde o tiene que pasar el tiempo rezando para que no la echen. Uno debe tener un compromiso social, sin llegar a ser la Madre Teresa", explica Arcila. Por eso se preocupa por ofrecer sueldos competitivos y el mejor trato a los empleados de la empresa.

Estuvo cerca del fracaso cuando un defecto en un material plástico ocasionó la devolución de 10.000 pares de patines. Con dinero prestado, les pagó a sus proveedores y después de cambiar las piezas defectuosas, regaló los patines que ya no podían ser comercializados a los Hogares Juveniles Campesinos. La misma Marcia lleva sus productos al Hueco, el centro mayorista de comercio en Medellín, donde desayuna con un cliente y almuerza con otro para cerrar negocios. Hoy su empresa, donde empleados y clientes son tratados de manera especial, ha crecido 70% anual durante los últimos dos años.



Nubia Motta

La familia primero

Las empresarias colombianas han alcanzado el éxito al integrar su trabajo y su familia. Algunas le dedican tiempo a su hogar, gracias a la flexibilidad que les da ser dueñas de su negocio. Otras se apoyan en sus socias para cumplir los compromisos con sus hijos, y otras más los han integrado a su vida profesional. Este último es el caso de Nubia Motta, gerente de Café Quindío, una abogada que empezó su empresa hace 20 años. Hoy exporta a España y comercializa café tostado y productos derivados en las principales cadenas de supermercados del país, con ayuda de sus hijos en la temporada de vacaciones. "Siempre han estado vinculados con el proceso de la empresa y me han acompañado a vender en ferias internacionales. Nunca he querido dejarlos solos. Quiero mantener un contacto permanente con ellos. En vacaciones trabajan y ganan dinero en la empresa, pero no les damos privilegio frente a los demás trabajadores", cuenta Motta.
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