| 3/6/2009 12:00:00 AM

Mujeres, educadas pero rezagadas

Aunque la mujer Colombiana tiene hoy más años de educación promedio que los hombres, ni sus niveles de ingreso ni la presencia en cargos de dirección lo reflejan.

En menos de 10 años, el 70% de las personas candidatas para cualquier cargo profesional serán obligatoriamente mujeres. La mujer colombiana ha alcanzado desde los 70´s niveles de educación (medidos en años de educación promedio) mayores que los de los hombres. Esto ha sido el resultado de dos factores: el aumento de cupos a todos los niveles tanto de la educación pública como de la educación privada y la permanencia de las mujeres en las instituciones educativas.

El impacto combinado del acceso a la educación de la mujer y factores como la modernización y crecimiento de la economía, el aumento del consumo y por lo tanto de los requerimientos de ingreso de los hogares, entre otros, ha producido la entrada masiva de mujeres al mercado laboral.

La participación de la mujer en la fuerza laboral Colombiana se duplicó, pasando de 30% a más de 60% en los últimos 40 años. Entraron más que todo mujeres de estratos de ingresos medios a ocupaciones de tipo técnico, tecnológico, semiprofesional o profesional, características de mayores niveles de educación.

Más mujeres empleadas, con más educación, pero con diferencias salariales que pueden ser hasta del 40% en algunos sectores, momentos de la carrera y funciones específicas. Además, una presencia muy minoritaria y poco sostenida en cargos de dirección y decisión. Siguen siendo pocas tanto en el sector público, a pesar de la ley de cuotas que obliga a que el 30% de estos cargos sean ocupados por mujeres, como en el sector privado en el cual no hay imperativos legales, y además muchas empresas tampoco parecen responder a argumentos éticos, estratégicos o prácticos.

La educación de las mujeres debe incluir herramientas para reducir en forma proactiva estas inequidades del mercado y en la sociedad. Para iniciar, deben recibir una educación en temas de género para comprender el origen, las formas de expresión y las formas de transformación de estas inequidades.

Muchas mujeres en el poder no reconocen haber experimentado dificultades y por lo tanto no comparten, apoyan o promueven medidas de ajuste a la discriminación. Esto es explicable, ya que en países como Colombia, la discriminación de clase es mucho más fuerte que la de género, y por lo tanto mujeres de estratos altos tienen muchas más oportunidades de acceso que los hombres provenientes de estratos de menores ingresos.

En cuanto a la educación básica y media, el sistema educativo debe hacer un esfuerzo para incrementar y mantener el interés de las mujeres en las matemáticas y las ciencias. La orientación profesional debe retar los estereotipos sobre qué profesiones y ocupaciones son para las mujeres. La distribución entre áreas de estudio es irregular, e ingresan muchas más mujeres en profesiones más sociales como el derecho, la economía, entre otras, que a las ingenierías mecánica, civil, matemáticas, física, y otras áreas más técnicas.

La selección de profesiones tiene un impacto grande sobre el acceso a los sectores con cargos de mejor remuneración, mayor visibilidad y mayor reconocimiento en la sociedad. Industrias como la extractiva y minera, con grandes crecimientos en generación de puestos de trabajo, siguen siendo desproporcionadamente “masculinas” en sus áreas de producción y las razones son más culturales que técnicas.

Las mujeres deben aprender a negociar, a liderar el cambio, a transformar las instituciones y los procedimientos para generar más acceso y estabilidad para ellas y para otras mujeres. El aprendizaje de otras lenguas es muy importante, y el conocimiento y uso sistemático de tecnología es imperativo.

Los programas de becas y créditos para posgrado en Colombia y en el exterior deben exhibir paridad en sus otorgamientos. Los comités de solicitud deben estar compuestos por igual número de mujeres que hombres idóneos. El menor acceso a becas de posgrado también es un factor de discriminación a los cargos mejor remunerados y más visibles de la sociedad.

Las mujeres tienen el potencial de hacer mayores y mejores contribuciones a la sociedad. Esto resultará de un esfuerzo conjunto de políticas publicas, estrategias corporativas, demandas de las trabajadoras y apoyo de las organizaciones sociales que trabajan en esta área. Las instituciones educativas y los medios tienen allí un papel muy importante, visibilizando más mujeres en roles no tradicionales y activamente promoviendo la transformación de estereotipos inútiles sobre la imagen de la mujer.

* Consultora

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