| 4/13/1998 12:00:00 AM

Mujer en jefe

La concepción de jefe de hogar comienza a cambiar en la sociedad actual. Aumenta el número de mujeres al frente de la familia.

¿El jefe de hogar o la jefa de hogar? La pregunta condiciona las respuestas que reciben quienes recolectan información para encuestas porque en Colombia, por costumbre, se designa al hombre en esa posición. Pero en nuestro país la realidad ya es distinta.



De acuerdo con varias fuentes, entre el 22% y el 29% de los hogares urbanos tienen a una mujer como jefe de hogar, cifras que hace unos años eran menores. El fenómeno afecta también al mundo desarrollado, pues de la tercera parte de hogares del planeta con jefatura femenina, la mitad se encuentran en los países industrializados.



En Colombia el número de hogares encabezados por una mujer puede ser mayor, pues la definición de la jefatura de hogar responde a características masculinas, señala Lya Fuentes, especialista en estudios de la mujer y coordinadora del proyecto Mujer y Participación Política adelantado dentro del Programa de Estudios de Género, Mujer y Desarrollo de la Universidad Nacional.



El concepto de jefe de hogar que se emplea en la actualidad interroga por tres elementos dirigidos al hombre: quién es el principal o único proveedor económico, quién da el apellido y quién centraliza la autoridad y la toma de decisiones en la familia.



Los censos registran como jefe a la persona que reconocen como tal los miembros de la familia. Y ante la presencia del esposo no es fácil que una mujer reclame esta condición.



Las situaciones de hecho ­madres solteras, abandono del marido o acompañante, separación, viudez, divorcio­ obligan a las mujeres a asumir la dirección del hogar.



El 90% de los hogares monoparentales tienen a una mujer en la dirección. Una reciente investigación de las organizaciones Enda AL y Vamos Mujer en Medellín, encontró que las mujeres reconocen que llegaron a ser jefes por cambios de status de los hombres más que por transformaciones en los papeles en la familia.



La búsqueda de mejores oportunidades que está haciendo la mujer, gracias a una mayor participación en la vida económica, ha sido favorecida por el control de la natalidad, el incremento de la educación y la preferencia por mujeres en algunas actividades laborales.



En los últimos años esta suma de factores ha conducido a una mayor autonomía de la mujer, pese a que las diferencias salariales con los hombres se mantienen.
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