| 8/18/2006 12:00:00 AM

Mina de negocios

Qué está pasando en la producción de servicios y en comercio exterior en Panamá. ¿Dónde hay oportunidades de negocios para los colombianos?

Panamá se ve como un país de servicios y no hay duda de que lo es. Y naturalmente no solo por la indudable calidez de su gente. El 75% del PIB de esa nación se genera en servicios, mientras que la agricultura representa el 7,7% y la industria cerca del 18%.

Los servicios empiezan en los muy reconocidos del sector financiero. En Panamá operan cerca de 80 bancos, 35 de ellos con licencia internacional y 55 fiduciarias. Los bancos panameños ofrecen tasas de depósito mejores que las de Estados Unidos y una gran disponibilidad de crédito. En ese país operan bancos colombianos como Bancafé, Banco Corfivalle, Bogotá, Occidente, Bancolombia, Colpatria, Unión y Sudameris y cercanos a Colombia como Helm Financial Services, Banistmo, Santander o BBVA. También están las casas de bolsa Interbolsa y Suvalor.

En servicios financieros, en especial para personas de altos ingresos y empresas, los bancos panameños son expertos en operaciones off shore, lo que los hace ser recursivos y atender con facilidad necesidades de sus clientes. Con todo, los bancos panameños, aunque conservan el anonimato de sus clientes, investigan la procedencia de fondos más que en otros centros financieros del mundo. Panamá ha suscrito acuerdos para evitar el lavado de activos y la canalización de financiación para organizaciones terroristas.

Panamá es un país marítimo y por eso los servicios de suministro de combustible, manejo de contenedores, de reparación de buques y de transporte oceánico son muy importantes. Es un puerto de llegada de mercancías que reparte hacia el resto del continente. "Las exportaciones panameñas son casi todas desde zona franca", dice Joris Deruwe, gerente de Seaboard Marine en Panamá. "Desde muebles y teléfonos, hasta mercancía sofisticada, se almacena acá mientras llegan las órdenes de compra de otros países y se exporta de nuevo", continúa. Estima que el 95% de las ventas al exterior de Panamá se origina en este tipo de operaciones desde la zona libre más grande de América. De hecho, la zona libre de Colón genera el 7,2% del PIB del país.

Para los colombianos, este comercio marítimo es importante. Hay al menos cinco líneas con tráfico hasta Cartagena. Sea Cargo, para solo mencionar una, zarpa dos veces semanales hacia Cartagena y una a Barranquilla. Este flujo puede cambiar de destino en el futuro, cuando Colombia levante una restricción que hoy opera para zapatos y textiles, que solo pueden llegar al puerto de Barranquilla y al aeropuerto Eldorado en Bogotá, pero no se reducirá necesariamente en volumen o valor.

El tráfico de Colombia hacia Panamá, menos intenso, mueve fundamentalmente materiales de construcción y algo de fertilizantes.

El panorama comercial a futuro parece bueno. "Creo que hay muchas posibilidades de ir ampliando la relación comercial entre ambos países. Podemos ir buscando nuevos rubros que sean parte de los acuerdos comerciales que tenemos y ojalá algún día podamos tener un acuerdo de libre comercio con Colombia", le dijo a Dinero el presidente de Panamá, Martín Torrijos.

Para oírte mejor
En servicios de telecomunicaciones, hay un interesante espacio para negocios. La vanguardia en este tema la tiene Cable & Wireless, una compañía de capital mixto, pues el 49% de acciones pertenece a la inglesa Cable & Wireless, 49% al Estado panameño y 2% a los empleados.

Pedro Díaz, su vicepresidente de ventas, refiere algunos de los servicios que la compañía está poniendo en marcha. De un lado, quiere reducir la brecha digital facilitando el acceso a internet de banda ancha a la mayor porción posible de la población. En Panamá había en 2004, según el Banco Mundial, 94 usuarios de internet por cada 1.000 habitantes, mientras en Colombia había 80. En 2006 espera aumentar en 40% la penetración de la banda ancha en este país de 3 millones de habitantes. De hecho, este año habrá más de 100 instalaciones para ofrecer internet satelital en escuelas y puestos rurales de salud. De otra parte, ofrece soluciones sobre IP (Internet Protocol), para transmisión de voz y datos, para movilidad, posicionamiento por internet y videovigilancia. En este último tema, tiene un desarrollo de US$2,5 millones en el puerto de Colón con 64 cámaras detectoras de movimiento y matrices de posicionamiento.

En soporte corporativo, conformó el Internet Data Center (IDC) que ofrece hospedaje a empresas de toda la región por tarifas que empiezan en US$500 mensuales. Las condiciones de Panamá son particularmente buenas para un centro de hospedaje y un servicio de contingencia, porque por Panamá pasan cinco cables de conexión óptica (PAC, SAC, Arcos, Panamericano y Maya). En Colombia solo tres.

Servicios legales
La seguridad jurídica es uno de los principales atractivos de Panamá. La ley de sociedades, que adoptó muchos de los criterios empleados en los estados de Delaware y Arkansas de Estados Unidos, es de 1927 y se mantiene inalterada desde esa época, como lo ha estado la dolarización desde 1903. Esto y la reserva sobre los nombres de los inversionistas y al tratamiento tributario de las inversiones lo hacen uno de los sitios más atractivos para operar una sociedad.

Las firmas de abogados panameñas prestan una gama muy amplia de servicios legales, entre las que se cuentan la constitución de empresas en el país y en otras naciones del Caribe como Belice o Islas Vírgenes Británicas.

"Panamá no es un paraíso fiscal", aclara Carlos Cordero, uno de los socios de Alemán, Cordero, Galindo y Lee, la mejor firma de abogados de ese país según publicaciones internacionales independientes como Chamber Global, Latin Lawyer e International Finance Lawyers. No es una precisión menor. Los paraísos fiscales son criticados y casi perseguidos por los 30 países de la OECD, por tener niveles de tributación local demasiado bajos y por discriminar entre sujetos de impuestos nacionales y extranjeros. En Panamá se pagan impuestos —30% en renta y 5% al valor agregado— y se trata a los nacionales igual que a los extranjeros.

Sin embargo, el gran atractivo de las leyes tributarias panameñas está en el sistema territorial de la fuente de ingresos, que solo cobra sobre la renta generada dentro del país y no la renta global.

Para aprovechar esos beneficios, las empresas extranjeras pueden constituir sociedades anónimas panameñas con un capital mínimo de US$40.000 y en una semana se puede tener constituida y lista para funcionar, conservando el anonimato para el inversionista, dice Eduardo Cristo, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias Colombo-Panameña. Cuando la inversión es superior a los US$200.000, el inversionista recibe una visa de residente.

Hay unos gastos adicionales en la operación. Los trámites notariales de constitución valen cerca de US$45. Además, una sociedad anónima debe contar con cinco directores y un representante, que en general es una firma de abogados. Por ley, cada director y el representante deben recibir US$100 anuales. Así mismo, cada sociedad activa o inactiva debe pagar US$275 al año al fisco panameño, señala Eduardo Cristo.

Las fundaciones de interés privado son otro vehículo interesante para manejar fondos que se deben entregar a beneficiarios en vida o a la muerte de una persona. "Es un esquema entre la sociedad anónima y el fideicomiso", explica el abogado Carlos Cordero, de la firma Alemán, Cordero, Galindo y Lee. Uno de los socios de esta compañía trajo el modelo de estas fundaciones de la legislación de Liechtenstein y ayudó a convertirla en ley panameña en 1995.

En estas organizaciones, el socio fundador que permanece anónimo, establece un reglamento para manejar un patrimonio que se mantiene o se invierte en activos preestablecidos. Frente a la fiducia tienen la ventaja de que el manejo no se delega en el fiduciario, sino que lo ejerce directamente el socio fundador con un consejo que designe. Esto elimina la necesidad de pagar comisiones de administración. La fundación puede entregar dinero a los beneficiarios como lo establezca el fundador, en vida o después de su muerte, para gastos de educación, equipamiento, ayuda, mantenimiento u otros fines de familias o personas jurídicas.

Para Colombia, conseguir mejores relaciones con Panamá es una excelente oportunidad, porque opera como un puente a Centroamérica. Con la construcción del canal a partir de 2007, los colombianos pueden encontrar nuevas formas de desarrollar los intercambios entre los dos países. "Hay muchas (oportunidades) para los colombianos y para todas las empresas de América Latina, pero sobre todo para Colombia, en las posibilidades de mejorar la competitividad de las exportaciones, con la carga que se va a redistribuir desde Panamá como un centro logístico", señaló el presidente Torrijos.

Ahora lo que falta para que los negocios binacionales despeguen, es algo de imaginación y algo de osadía, que afortunadamente son factores que en los dos países abundan.
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