María Luisa Ortiz

| 9/28/2001 12:00:00 AM

María Luisa Ortiz

Diseñadora de modas. Nació en Medellín Escuela de Alta Costura de París

Trabajó en los talleres de Christian Dior y Christian La Croix y hoy tiene una marca de ropa que lleva su propio nombre: María Luisa Ortiz. Su secreto: la calidad.

Empezó en la mesa del comedor de la casa de su papá, justo en la mesa de la abuela... la dañó toda. Su formación fue técnica, mas no empresarial. Por eso, empezó a manejar su negocio como una tienda donde simplemente entraba y salía plata. Después de terminar trabajando para pagar sus empleados, decidió organizarse y con una de sus amigas, consultora de Peat Marwick, hizo su plan de negocios y contrató una contadora. Hoy, "no le debo plata a nadie y tengo una marca reconocida", lo que representa para ella su mayor logro.



Desde el 96, participa en Colombiamoda y en Colombiatex. Hoy, trabaja en una línea prêt-à-porter y tiene la mira en exportaciones a México y Brasil.







Las mujeres responden

1. ¿Cómo es su estilo de dirección?



2. ¿Cree que hay diferencias en el estilo de dirección entre hombres y mujeres, y su forma de negociar?



3. ¿Cómo negocia?



4. ¿Qué tan arriesgada es?



5. ¿Qué la obsesiona?



6. ¿Cómo ha logrado equilibrar su vida personal con la profesional?



7. Hasta ahora, el mundo ha sido gobernado por hombres. ¿Cómo se imagina la historia si hubiera sido el turno de las mujeres? ¿Sería mejor o peor?







1. Hoy soy la cabeza de la empresa, la que diseña y la que toma decisiones financieras.



2. Hoy no creo que haya diferencias a la hora de dirigir y negociar entre hombres y mujeres.



3. Con el tiempo uno va conociendo precios y calidad de telas en el mercado mundial. Si yo voy a un sitio donde sé que el precio de la tela no es, simplemente no compro. Por lo general, el precio de las telas es muy establecido. No tengo que negociar mucho. Finalmente, cuando me toca, soy firme.



4. No soy arriesgada, soy muy miedosa y por eso voy despacio.



5. Además de los zapatos y de la fascinación por coser, me obsesionan la perfección, no deberle plata al banco, pagar los créditos a tiempo y no estar sobregirada.



6. Perfecto. Salvatore (su compañero) es mejor ama de casa que yo.



7. Habría sido diferente. Las mujeres son más de la tierra y no están tan obsesionadas con el poder. Nosotras les ponemos más atención a las cosas que son más necesarias. El mundo sería diferente, no sé si mejor. Culturalmente, sería otra cosa.
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