| 9/12/2008 12:00:00 AM

Los visionarios

Cuatro líderes empresariales antioqueños encabezan la proyección y transformación de las empresas de uno de los grupos más grandes del país: El Grupo empresarial antioqueño.

A finales de los años 70, cuando en el país se empezaron a dar tomas hostiles de compañías nacionales, los inversionistas antioqueños decidieron, para protegerse, hacer un entrecruzamiento accionario entre empresas emblemáticas, como la Nacional de Chocolates, Suramericana y Argos. Con esta estrategia de enroque nació lo que hoy se conoce como el Grupo Empresarial Antioqueño, GEA, un conjunto de empresas líderes en los sectores financiero, de alimentos y cementero.

En los últimos 15 años, el GEA –antes conocido como el Sindicato Antioqueño–, ha tenido una profunda transformación y hoy se puede considerar como uno de los grupos de capital colombiano privado más grande del país. En la última década, muchas de sus empresas han multiplicado varias veces sus ingresos y se han proyectado internacionalmente.

¿En qué consistió el cambio? En la década anterior era un conglomerado multiactividad, donde cada una de las empresas tenía inversiones en negocios distintos a su actividad propia, y que tenía una infinidad de empresas en casi todos los sectores de la economía. Esto evolucionó a la estructura que tiene hoy, con nortes muy claros en tres grupos enfocados en los negocios financiero, cementero y de alimentos. Esta evolución tuvo protagonistas que trazaron el camino y otros que han consolidado la estrategia. Entre los primeros están Nicanor Restrepo, en el negocio financiero y de seguros; Fabio Rico, en alimentos, y Adolfo Arango y Juan Manuel Ruiseco, en cementos. Todos ellos considerados como los decanos y patriarcas que le permitieron al GEA crecer y ganar mercado. Ahora, las responsabilidades están en manos de cuatro protagonistas del cambio.

En alimentos

A principios de esta década, el negocio de alimentos facturó US$310 millones. Para este año, las ventas superarán los US$2.100 millones, siete veces más que hace ocho años, de los cuales cerca de US$500 millones corresponderán a los negocios en el exterior, que hace ocho años solo llegaban a US$45 millones. Hoy exportan a 70 mercados con filiales en 11 países que corresponden a su región estratégica: desde Perú hasta la comunidad hispana en Estados Unidos.

Carlos Enrique Piedrahita ha liderado este proceso de crecimiento a través de dos estrategias: una, la organización de las empresas, bajo el modelo del Grupo Nacional de Chocolates, donde las 40 compañías  filiales de los negocios cárnico, galletas, chocolates, café, helados y pastas están bajo una misma línea y con una clara apuesta a la innovación. La otra ha sido en la estrategia de adquisición de empresas. “Del año 2000 hacia acá se han realizado 12 adquisiciones de empresas, cuatro fusiones en cuatro países distintos, dos escisiones y se tienen 14 compañías nuevas en nueve países”, explica Piedrahita. Hacia delante, el objetivo es consolidarse y tener una mayor actividad en los mercados internacionales.

En cemento

José Alberto Vélez ha liderado la historia reciente de Argos, una metamorfosis en el negocio que se resume en dos palabras claves: consolidación e internacionalización. En 2005, integró ocho cementeras de distintas regiones en torno a una sola empresa y una marca. Lo mismo hizo con las industrias de concreto y las de transporte. Pero no fue la única tarea.

Buscó nuevos horizontes para el negocio y fortaleció la expansión que se había iniciado en Centroamérica, el Caribe y Venezuela, donde aún está por resolverse un problema jurídico con la planta. Con la compra de dos concreteras, entró a Estados Unidos. “Desde 2003, los ingresos se han duplicado. Para este año se esperan ventas por más de US$2.000 millones”, agrega Vélez.

Mientras este proceso se da, Vélez está apuntando hacia nuevos negocios estratégicos para Inversiones Argos, como el de energía, en el que quedará con más del 30% de Colinversiones, firma que ha reenfocado hacia sector energético y es uno de los principales jugadores del país en la generación térmica.

El financiero
David Bojanini y Jorge Londoño encabezan la estrategia en el negocio financiero del GEA.
David Bojanini, quien llegó a la presidencia de Suramericana de Inversiones en 2006, tiene el reto de continuar el proceso de crecimiento de la compañía, que en los últimos diez años pasó de tener activos por $806.521 millones, a $9,1 billones a junio de este año, mientras su patrimonio aumentó de $685.763 millones, a $8,7 billones, en el mismo periodo. Hacia el futuro tiene claro su norte: “Suramericana de Inversiones busca llegar a un patrimonio de $30 billones al finalizar el año 2017.  Se impulsará el crecimiento orgánico dentro de Colombia y se proyectan algunas adquisiciones. A nivel internacional también buscará realizar adquisiciones, particularmente en los países en donde ha identificado mayor afinidad”, explica Bojanini.

Por su parte, Jorge Londoño ha liderado un rápido crecimiento de Bancolombia, en el que Suramericana y Argos tienen el control. Es el banco más grande del país –vía crecimiento orgánico y fusiones como la del BIC y Conavi– que lo ubican entre los 20 bancos más grandes de Latinoamérica. “Nuestros retos en 2008: la incorporación de Banco Agrícola, entidad que tuvo en 2007 un comportamiento superior a nuestras expectativas, en parte del Grupo Bancolombia. Además, seguiremos impulsando la bancarización en nuevos segmentos de la población”, dice Londoño.

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