| 8/20/2010 12:00:00 AM

Los posgrados cambian de nivel

Cada vez más profesionales son conscientes de la necesidad de hacer estudios de formación avanzada para mejorar las competencias laborales y su nivel de ingresos. Las universidades mejoran la capacitación de docentes y buscan acreditaciones internacionales.

La necesidad de desarrollar competencias que permitan la evolución profesional y económica, además de impulsar el desarrollo de las empresas en el país, ha llevado a que cada día más profesionales colombianos se matriculen en programas de formación superior, como especializaciones, maestrías y doctorados.

Las Instituciones de Educación Superior (IES) no han sido ajenas a esta nueva dinámica en la demanda académica que busca la calidad y la excelencia y, según algunos rectores y líderes de las principales universidades y escuelas en el país, desde hace aproximadamente 15 años se empezó a asumir el nuevo desafío, mejorando la calidad de los programas, buscando estándares internacionales, y elevando el nivel de formación y capacitación de los docentes. Hoy, según el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (Snies), hay activos un total de 3.937 programas de posgrado, que puntualmente se desagregan en 3.412 especializaciones, 443 maestrías y 82 doctorados.

Aunque es cierto que no todos estos programas cuentan con acreditaciones internacionales, en concepto de Jorge Enrique Silva, rector de la Escuela de Administración de Negocios (EAN), la evolución que ha logrado la mayoría de los posgrados en el país es evidente y se sustenta en dos hechos. "Muchos de estos estudios superiores alcanzan niveles de calidad de clase mundial. Prueba de ello es que las universidades que han buscado acreditaciones internacionales han surtido estos procesos con éxito. Otra señal es que los colombianos con posgrado hecho en el país y que laboran en el exterior presentan desempeños exitosos y superiores en sus empresas".

De todas maneras, lo que hasta hace unos años era visto como un lujo para completar la hoja de vida, hoy es casi un requisito mínimo e indispensable exigido por las empresas a la hora de contratar profesionales, o para permitir el ascenso en la carrera de los empleados.

Esta situación, cuya finalidad es elevar el nivel de competitividad empresarial y profesional, es avalada por Luis Bernal, director del MBA de la Universidad de los Andes, quien advierte que el contar con trabajadores mejor capacitados se refleja en el buen comportamiento de los estados financieros de las compañías. "Hacer una maestría le representa a un empleado mejorar su nivel de ingresos, un mejor posicionamiento en su empresa y mejores indicadores para esta, pues, al realizar estos estudios, un profesional desarrolla ciertas habilidades que en la práctica permiten mejorar los procesos internos y encontrar soluciones dinámicas a problemas o retos específicos", dice.

Por las mencionadas razones, muchas veces hacer este tipo de estudios requiere el beneplácito de las empresas, bien sea porque son de tiempo completo o porque requieren alguna ausencia en jornadas laborales para que sus profesionales se capaciten.

Ciro Gómez, director del MBA de la Escuela de Dirección y Negocios, Inalde, dice que la mayor demanda y la calidad en la oferta han permitido esta flexibilidad empresarial. "La idea de estos estudios es ayudar a la transformación del país a través de la alta dirección y gerencia. Lo que nos sirve es que los egresados salgan con la capacidad de cambiar la realidad económica de las compañías, y eso garantiza un nivel de excelencia en beneficio del sector productivo e industrial".

Evolución, a partir de la variedad

Si bien es cierto que las motivaciones específicas a la hora de adelantar una especialización, una maestría o un doctorado se encaminan hacia el hecho de mejorar el estatus profesional, también lo es que muchos de los estudiantes que acceden a estos cursos lo hacen en busca de herramientas que les permitan adquirir conocimientos para garantizar su independencia laboral mediante la fundación de sus propias compañías.

La razón, explica Jorge Silva, es que quienes acceden a esta formación avanzada tienen proyectos de vida claros y definidos. Por ello, y como respuesta a dicha demanda, las instituciones de educación superior han desarrollado una serie de cursos presenciales, semipresenciales e incluso on-line, para permitir mayor accesibilidad de los interesados, con horarios y programas que se ajustan a las necesidades y tiempos de quienes quieren armar su toldo aparte o, simplemente, destacarse entre los grupos directivos del sector empresarial nacional.

"Los profesionales hoy en día no están escogiendo posgrados que ofrezcan una información profunda en una sola área del conocimiento. Hay mayor conciencia de que es más útil hacer una maestría que, aparte de entregar formación específica, suministre nuevos conceptos, porque generalmente están empleados en áreas superiores de las empresas y con formación específica se quedan cortos", agrega el académico.

Es decir, lo que se busca hoy es obtener mayor formación transversal. Por ejemplo, un posgrado en ingeniería resulta más útil si enseña gerencia, ciencia política, humanidades, derecho o contratación. Esas son herramientas que le permiten a un ejecutivo pensar en ser independiente.

En este sentido, Daniel Velásquez, gerente de Incae, señala que esta institución busca profesionales de todas las ramas y, mediante la 'metodología del caso', la misma aplicada en el MBA del Inalde, se aprende a partir de casos específicos con la experiencia laboral de los compañeros de clase, pues "cada profesional encuentra un enfoque diferente para enfrentar disímiles retos empresariales".

Es decir, una de las principales evoluciones logradas por los posgrados en el país es haber descubierto que lo importante no son las titulaciones sino las competencias que se desarrollan. Por eso, Lorenzo Ochoa, representante en Colombia de London School of Business, señala que la mejor inversión es optar por un modelo que capacite al estudiante para saber hacer y saber ser. "Cuando una universidad o escuela logra aterrizar lo que ocurre en el mundo real en una clase, y el estudiante se enfrenta a esto, sale con mejores herramientas para posicionarse en el mercado directivo".

Lo cierto es que estos factores se han encargado de aumentar la demanda académica, a pesar de representar altas inversiones para los estudiantes. Es decir, los profesionales han llegado a la conclusión de que vale la pena formarse para crecer laboralmente y que en la mayoría de los casos hay retorno a esa inversión en términos laborales.

Aunque no hay análisis que demuestren esta efectividad, los consultados coinciden en señalar que, una vez realizado un posgrado, un profesional puede elevar sus ingresos hasta un 150% con relación al salario que devengaba antes de hacerlo.

En conclusión, factores como la demanda profesional, el interés por la independencia laboral y la capacidad de las IES para formar en posgrados, permiten que hoy el país reduzca las brechas en esta educación avanzada frente a naciones del mundo desarrollado, razón por la cual, cada vez más, el imaginario derrotista de que es mejor estudiar en otro país desaparece entre los profesionales colombianos..

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