| 10/13/2006 12:00:00 AM

Los pioneros

Por los albores de 1896, un grupo de santandereanos empezó a perfilar la historia empresarial del departamento. En una lista de contribuyentes de aquella época, en la que mil personas declaraban renta por tener una fortuna certificada mayor a $100, 72 aparecen con más de $10.000. Entre ellos estaban David Puyana, Reyes González y Nepomuceno Cadena, los cuales superan los $80.000. Este hecho, narrado por la investigadora Susana Valdivieso en su libro Bucaramanga, historias de setenta y cinco años, sentó las bases de la dirigencia privada que comandaría la economía regional. Al mirar por el espejo retrovisor de su texto, descubrimos que las escasas grandes fortunas de principio de siglo, las que nacieron del comercio de importación, la especulación con la tierra, el tabaco, el café, los sombreros y la quina, fueron las que marcaron progresivamente una nueva época.

La economía regional había estado basada desde mediados de siglo XIX hasta 1870, en el cultivo de algunos productos comerciales como tabaco, algodón, cacao, azúcar y quina. Pero desde la década siguiente el cultivo y comercialización del café se convirtió en un factor importante que impactó el desarrollo de Bucaramanga y afianzó su dominio económico. De ahí que de 82 firmas registradas en un directorio de la ciudad en 1919, 30 declararon como una de sus actividades la exportación de café. Entre otras estaban la de Julio Ogliastri y Hermano, Antonio Castro, Eleuterio González, Eliseo Serrano, Cadena D'Acosta & Cía, David Puyana y Hermanos (hijos de David Puyana), Ricardo y Clímaco Silva, Parra Hermanos y algunos extranjeros como los alemanes Larsen, Hansen, Haupt y los libaneses Barbur, Chedraui y Korgui.

El desarrollo cafetero de Rionegro, Lebrija y Matanza, el incremento del comercio de importación y exportación, las primeras industrias manufactureras y los negocios de finca raíz tuvieron una estrecha relación con la construcción de obras públicas como caminos, carreteras y puentes. También incentivaron la actividad financiera, el nacimiento de los primeros bancos y la prestación de servicios domiciliarios.

A partir de entonces, la búsqueda de oportunidades en Santander se empezó a mover en diferentes direcciones y el comercio se convirtió en una de las más importantes. La creciente comunidad de comerciantes pronto se constituyó en una nueva élite que estaba más en contacto con el mundo exterior. Esta tendencia dio origen en la capital santandereana al Club del Comercio, fundado en 1876, que entre reuniones de negocios, tertulias literarias y pomposas celebraciones de fin de año facilitó la integración de esta clase social emergente por encima de ideologías partidistas. También contribuyó al empuje empresarial y al liderazgo cívico. Para Susana Valdivieso, en el Club del Comercio adquieren contorno definido los proyectos modernizantes de Bucaramanga como ciudad del siglo XX.

En el recorrido por las principales actividades económicas que se empezaron a desarrollar en Santander, nos encontramos después con una naciente industria del tabaco y los cigarrillos, promovida por empresarios como los Puyana, los García Cadena, los Serrano y los Gavassa, entre otros. También aparecen los Clausen, que tenían negocios de cerveza, ferretería y una pasteurizadora. Hipólito Pinto, por su parte, montó fábrica de cerveza, de gaseosas, de jabones y de chocolates, que después se integraron en Empresas Unidas Hipinto. A su vez, los hermanos Mariano y Eugenio Penagos, que llegaron de España en mayo de 1892, construyeron una sociedad colectiva cuyo objeto principal era el estudio, promoción y ejecución de proyectos industriales. Desde un pequeño taller iniciaron la fabricación de maquinaria especialmente para el sector agrícola, como picapastos, trapiches y motores hidráulicos. Se dice que no hay una sola hacienda en Santander que no haya tenido maquinaria fabricada por los Penagos.

Cuenta la investigadora que cuando el crédito era barato y las bonanzas del café lo permitían, los capitales se orientaron a la construcción y compraventa de finca a raíz en la ciudad y a la construcción de carreteras y caminos en el sector rural para agilizar el comercio entre las poblaciones. Entretanto, en el sector financiero, las primeras experiencias dieron origen al Banco de la Mutualidad y al Hipotecario de la Mutualidad, para negocios a corto y largo plazo, respectivamente. También nacieron en este terruño empresas de alimentos como La Constancia, Harinera de Santander y Fideos Gavassa.
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