| 3/6/2009 12:00:00 AM

Los menores tambien cuentan

La primera infancia es vital en el desarrollo del cerebro y porque se aprende a convivir, pero no hay estadísticas confiables para orientar las políticas en este tema.

Los seres humanos nacen con el mismo potencial, independientemente de su condición social, pero los estímulos recibidos durante su primera infancia son los responsables de generar una brecha en el desarrollo del cerebro, en las habilidades para percibir lo bueno y lo malo, en establecer las reglas básicas de comportamiento con los demás, en tener autoestima y en entender su capacidad para transformar el mundo.

Durante el embarazo se forma solo el 25% del cerebro, las tres cuartas partes restantes se desarrollan después del parto. Es en los primeros meses de vida cuando se forman las redes neuronales, por lo que una mala nutrición o una carencia de estímulos afectivos o cognitivos tienen repercusiones casi irreversibles en la vida del menor. De acuerdo con Elvira Forero, directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), un niño desnutrido puede perder hasta el 40% de sus neuronas potenciales. Y según el Banco Mundial, si un niño crece sin los estímulos adecuados, esto puede repercutir en que su coeficiente intelectual sea menor, sus habilidades verbales y matemáticas sean pobres y pueda presentar conductas antisociales en la edad adulta.

El tiempo que no se aprovecha en la primera infancia es un tiempo que no se recupera. Si se quiere hacer una verdadera transformación en la educación y en la sociedad, la política pública debe darle prioridad a esta etapa. Pero el principal obstáculo para emprender dicha transformación es que el Gobierno no tiene claro cuántos niños nacen al año en el país, cómo es su estado de nutrición, en qué condiciones se producen los partos, la dimensión del fenómeno del embarazo adolescente, cuáles son las verdaderas tasas de mortalidad infantil por Departamento, cuántos niños son efectivamente vacunados, o cuántos tienen acceso a entidades de cuidado y educación.

Sin estadísticas oportunas y consistentes, es imposible conocer la verdadera situación de la primera infancia en el país para diseñar políticas públicas sobre bases ciertas y cuyo impacto pueda ser medido.

No se sabe a ciencia cierta cuántos nacimientos hubo en Colombia en 2005. Según las estadísticas vitales del Dane, en 2005 hubo 719.000 nacimientos; 209.000 menos de los que reportan los datos del Censo 2005 del Dane. "Las consecuencias de esa subestimación son muy graves: la mayor parte de los indicadores utilizan como población de referencia la proveniente de las Estadísticas Vitales, con lo cual las cifras estarían desapareciendo a más del 19% de los menores cada año, de manera que la cobertura de los servicios a la primera infancia estaría sobreestimada en la misma proporción", señala un informe sobre la consistencia de las cifras de primera infancia en Colombia, financiado por el BBVA y realizado en conjunto entre la Organización de Estados Iberoamericanos, Unicef Colombia y la Fundación Éxito.



El lío de las estadísticas

Según el estudio, la información estadística sobre primera infancia en Colombia tiene cinco problemas: no muestra en tiempo real lo que está pasando, muchas veces no es accesible, no considera aspectos esenciales, se refiere a servicios pero no a personas y no es consistente.

En cuanto a la oportunidad de las cifras, en dicho estudio se muestra que las fuentes principales para la primera infancia son las Estadísticas Vitales del Dane, cuyo último año completo es 2006, y el Ministerio de Protección Social, que aún está consolidando las estadísticas para la vigencia 2005. En nutrición, solo se producen estadísticas una vez cada cinco años, por lo que no sirven para alertar acerca de los problemas que se puedan estar presentando por grupos de edad o por regiones. En 2005, el 12% de los menores entre 0 y 4 años presentaba desnutrición crónica pero solo hasta 2010, cuando se consoliden los resultados de la encuesta nacional de nutrición que se empezará a aplicar en diciembre, se sabrá cómo ha evolucionado.

La imposibilidad de acceso a la información se debe a que esta no se procesa ni se publica, o por la tramitología que existe para obtenerla, además de su alto costo. A su vez, la producción actual de cifras se concentra en datos demográficos y de salud, dejando de lado la recolección de información relevante sobre logros en materia de desarrollo, capacidades y prácticas de las familias, infraestructura y servicios para el desarrollo cultural y recreativo, entre otros.

Pero tal vez el principal problema es que las estadísticas se contradicen entre sí, son inconsistentes y no son compatibles con las bases conceptuales que permitirían interpretarlas.t?

Descubrir la magia

Los problemas con las estadísticas no significan que Colombia esté cruzada de brazos. El país es pionero en América Latina en temas como los hogares de bienestar familiar. Además, en noviembre de 2006 se expidió la ley de la infancia y la adolescencia, en la que se fijan los derechos de los menores de edad, así como las normas para su protección integral. Sin embargo, la responsabilidad básica de coordinación de las actividades que plantea esta ley quedó en manos de los alcaldes y no existen mecanismos ni incentivos para garantizar avances en este campo. Además, "los gobernantes siguen pensando que el milagro del desarrollo ocurre en la escuela y no saben que el mismo ocurre en la primera infancia y que la escuela se aprovecha de él", explica Jorge Enrique Vargas, consultor internacional.

Los políticos de los países nórdicos descubrieron este milagro y también que, si bien los frutos de una buena política para esta etapa tardan años en producirse, los electores les agradecen a quienes actúan sobre este tema. Si en 25 años queremos una sociedad más justa, con oportunidades para todos y con ciudadanos más cívicos y tolerantes, hay que empezar desde ya a garantizar que los menores no solo nazcan con iguales potencialidades, sino que crezcan con el mismo derecho a desarrollarlas al máximo.

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