| 9/19/2003 12:00:00 AM

Los directivos del futuro

En los 80, los presidentes de empresa eran los financieros. En los 90, los de mercadeo. Ahora, los directivos serán quienes integren capacidad estratégica y manejo del recurso humano.

Una cosa podemos predecir con total certeza hacia los próximos 10 años: las empresas enfrentarán cada vez más competencia y los ejecutivos estarán sujetos a presiones de desempeño cada vez más complejas. La batalla por la competitividad se librará en muchos terrenos, incluyendo la tecnología, el mercadeo y la búsqueda de recursos financieros. Sin embargo, el factor clave que permitirá a una empresa diferenciarse de la competencia es la gente.

¿Cuál es el tipo de ejecutivo que afrontará con éxito las exigencias del mercado globalizado? La diferencia no estará en la preparación académica, pues esta se da por descontada, de modo que no es un factor que otorgue ventaja, sino un tiquete de entrada al juego. Mientras la tasa de escolaridad para el nivel de la educación superior se calculó en 16,64% para 1995, se estima para el año 2002 en 22,96%.

El dominio del inglés también será un prerrequisito. Entonces, ¿qué marcará la diferencia? Por un lado, la compatibilidad del ejecutivo con los valores de la empresa. Y por otro, las competencias.

La importancia de la cultura y de los valores ha sido subestimada por mucho tiempo en las empresas colombianas. Sin embargo, las organizaciones ya están empezando a darse cuenta de que un gran porcentaje de los fracasos en la selección de ejecutivos no se debe a la carencia de competencias o conocimientos, sino a que la persona no tiene cabida en la cultura de la compañía. Las empresas están empezando a hacer consciente su sistema de creencias y valores, y a trabajar en la consistencia de ellos con sus objetivos estratégicos de negocio, para alinear empresa y recurso humano hacia sus metas de crecimiento. Bajo este esquema, un criterio de selección de creciente importancia será la alineación del candidato con los valores explícitos de la compañía.

El otro factor diferenciador crítico estará dado por las competencias, es decir, por las características que permiten a una persona tener mejor desempeño que otras. De acuerdo con un estudio de Gerencial Ltda., en las empresas que tienen el mejor desempeño financiero, los ejecutivos tienen más desarrolladas competencias como entendimiento estratégico organizacional, trabajo en equipo, liderazgo, orientación a objetivos, proactividad e integridad personal.

Los ejecutivos que logran el entendimiento estratégico organizacional son aquellos que no solo conocen el negocio y tienen definido a dónde y cómo quieren llevar a la empresa, sino que son capaces de identificar las amenazas y oportunidades a la hora de diseñar sus estrategias de negocio.

Saber trabajar verdaderamente en equipo implica tener la capacidad para seleccionar y conformar grupos que puedan cumplir una meta específica, estimular la participación individual para tener iniciativas, escuchar las opiniones y experiencias de otras personas, comunicar ideas y compartir información.

El liderazgo es la forma en que el ejecutivo fija las metas de la compañía, se las comunica al personal y logra imprimirle motivación y entusiasmo para llevarlas a cabo. En la orientación por objetivos es clave la capacidad de comunicación del ejecutivo, ya que la claridad con que fije las metas, los mecanismos con que mida su cumplimiento y el seguimiento que haga de ellos serán definitivos en el éxito de los objetivos propuestos.

En un mundo globalizado, la proactividad es una competencia muy importante, ya que es la capacidad de adaptarse al cambio, de tener iniciativa, de actuar primero que los demás. La integridad personal, por su parte, tiene relación con la escala de valores y la transparencia en el comportamiento.

Otro cambio importante para la próxima década ocurrirá respecto al tipo de experiencia previa de quienes ocupen la dirección de las compañías.

En los 80, quienes hacían carrera en la gerencia y/o la presidencia eran los financieros. En los 90 y principios de 2000, los de mercadeo y ventas. Para los próximos años, las puertas se están abriendo para quienes sean capaces de gestionar el talento humano y tengan una visión integral y globalizada del negocio.

Por otra parte, el mercado laboral para los ejecutivos está cambiando. La edad promedio para la alta gerencia es baja, comparada con la década pasada, la rotación es mayor, los salarios fijos son cosa del pasado y el amiguismo está dejando de ser un criterio para conseguir trabajo.

Quienes quieran mantenerse vigentes en la próxima década tienen que saber que deben mantener una formación continua, trabajar en equipo, aprender a delegar, ser más flexibles, ser capaces de reaccionar a las necesidades del mercado, pensar globalmente y actuar localmente y, sobre todo, tener la capacidad de motivar, estimular y orientar al recurso humano hacia las metas de la organización.
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