| 7/10/2009 12:00:00 AM

Logística con valor agregado

Las relaciones entre operadores logísticos y las compañías deben ir más allá de una discusión de precio. En Colombia, todavía hay mucho camino por recorrer.

La globalización de los negocios y la necesidad de llegar con más rapidez y eficiencia a los consumidores son situaciones que conducen a las empresas a buscar diversas estrategias para responder a las complejidades cada vez mayores de los  mercados.
Así, la evolución del concepto de logística al de supply chain management (gerencia de la cadena de abastecimiento) y la necesidad de sobrevivir en un mercado más competido, se convierten en nuevos retos para quienes se desempeñan en el campo de la logística.

La tercerización se está convirtiendo en una alternativa en este proceso, pues permite entregar a un experto en la operación el desarrollo de las diferentes etapas, con lo que las empresas pueden liberar activos, como bodegas, camiones y capital de trabajo.
“Un operador logístico experimentado puede transferir a las compañías eficiencias con mejores prácticas y acceso a tecnología especializada en procesos logísticos, permitiendo reducción y variación de costos”, dice Omar González, presidente de Almacenar y Almagran.

Según un análisis de la Universidad EAN, desde la perspectiva de la logística se debe tener en cuenta que la tercerización es una de las estrategias planteadas para tener empresas de clase mundial, donde sobresalen metas como la satisfacción del cliente y la utilización de sistemas de información centralizados en tiempo real para la trazabilidad de los procesos. En ese sentido, existen diferentes clases de operadores logísticos y lo que varía es el grado de valor agregado que ofrece el outsourcing (ver recuadro).

Sin embargo, en la actualidad las empresas colombianas –tanto las exportadoras como las que atienden el mercado local– no han explotado con intensidad esta herramienta. Según la Encuesta Nacional Logística, realizada por Proexport, Logyca y GS1, el 74% de las empresas analizadas desarrolla todo el proceso en la planeación y reposición de inventarios con sus propios recursos internos, mientras que solo el 3% de los encuestados lo hacen con el apoyo efectivo de terceros. De otro lado, por ejemplo, el 70% de empresas colombianas no tercerizan el procesamiento de pedidos de sus clientes.

Para Isabel Agudelo, directora del Centro Latinoamericano de Innovación en Logística, la tercerización no es entregar un proceso y desentenderse de la operación. “Así es mal entendida. Se entrega la gestión, pero no el control y ese es uno de los requisitos para que la estrategia sea exitosa. Por eso, hay que buscar una relación más compleja, de mayor valor agregado, entre los terceros y las compañías, que supere la discusión del precio y compartan, incluso, riesgos”, explica.

El desarrollo tecnológico para la Zona Franca de Bogotá permitió diseñar un programa integral de control de inventarios. Así, los usuarios unifican los procedimientos al interior de la zona, facilitando la realización y control de las operaciones de comercio exterior, con  información en línea y tiempo real.

 Según un estudio realizado por Capgemini y el Georgia Institute of Technology, en cooperación con Oracle y DHL, “los beneficios emergentes de la colaboración entre los socios de la cadena de suministro y la integración de la logística pueden ser enormes, pero solo podrán concretarse si se dejan de lado los miedos asociados a la pérdida de control, visibilidad e idoneidad interna y con una dependencia demasiado fuerte en un proveedor externo. Sin embargo, a través de acuerdos sobre niveles de servicio que permitan equilibrar costos y riesgos, y de la inversión de los terceros proveedores en sus propias ofertas de servicios, las empresas comenzarán a disfrutar de los beneficios derivados de un estrecho trabajo en conjunto”.
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