| 5/13/2005 12:00:00 AM

Logística para el TLC

Aunque la eficiencia portuaria mejoró en los últimos 10 años, el dinamismo comercial que se espera con el TLC es un reto para los puertos. La Costa Caribe lo sabe. Por eso, su apuesta inmediata es formar grandes centros logísticos.

Cuando el gobierno de César Gaviria puso en marcha la apertura económica, el reto era modernizar el sistema portuario del país, crear condiciones para la relocalización y ubicación de empresas en las ciudades costeras y mejorar la interconexión entre el centro del país y los puertos. Más de 10 años después, ante la inminencia de un tratado de libre comercio con Estados Unidos, las preocupaciones siguen siendo las mismas, aunque el grado de avance en algunos temas es notorio.

Hoy el país cuenta con puertos modernos que tienen niveles de eficiencia que les permiten competir adecuadamente en el contexto sur y centroamericano, y que han hecho ganar en competitividad a las exportaciones colombianas. De acuerdo con Planeación Nacional, el tiempo de espera de una nave es de horas e incluso nulo, cuando antes de 1993 tardaba 10 días. Algo similar sucede con la atención de los buques, que se redujo de 10 días a menos de uno, y con las tarifas, que bajaron de US$35,33 a US$14,46 (dólares de 2004).

Sin embargo, si se quiere competir con éxito frente a los demás puertos sobre el Caribe, y mejorar las condiciones para los empresarios que deben ingresar o sacar sus mercancías por Barranquilla, Santa Marta o Cartagena, todavía es necesario atacar dos frentes: crear un verdadero transporte multimodal que interconecte el interior del país y los puertos, y adoptar una logística más sofisticada por parte de los distintos eslabones de la cadena de comercio exterior, como lo reconoce Planeación Nacional.

La primera parte, que incluye mejorar la navegabilidad por el río Magdalena y habilitar una red férrea para reducir los costos de transporte de carga entre el centro del país y los puertos, es un proyecto que en la historia reciente data de cuando se abrió la economía, en la época de Gaviria, pero que no se ha podido poner en marcha. En el caso del río, aunque algunas cementeras han hecho proyectos para utilizar el Magdalena como medio de transporte, hay trayectos que no permiten el paso de embarcaciones por la sedimentación o la poca profundidad del río. Con respecto a la línea férrea, el hecho de que la vía de carga 'general' que se origina en el interior del país y llega a Santa Marta, sea la misma que se utiliza para sacar el carbón de La Loma, hace prácticamente imposible que se utilice como conexión entre el centro del país y el puerto, ya que el movimiento de carbón no da espacio para movilizar otras mercancías.

Además, hay obras que la región considera necesarias y que, aunque se han planteado desde hace años, todavía no se han ejecutado. Ese es el caso de la recuperación de la navegabilidad del canal del Dique, que conecta el Magdalena con la bahía de Cartagena, y las obras de profundización y estabilización del canal de acceso, en Barranquilla.

Si bien estos son proyectos recurrentes en la Costa, se confía en que ahora sí salgan adelante. "La inminencia del tratado de libre comercio con Estados Unidos es una coyuntura muy fuerte para que se hagan las obras. Todos están viendo cómo ponen sus mercancías en Estados Unidos de la forma más competitiva y la reducción de costos de transporte es una de ellas", afirma Napoleón de la Rosa, gerente de la Andi, seccional Cartagena.

Por su parte, Gisel Álvarez, coordinadora de la Agenda Interna en Barranquilla, afirma que las obras de profundización y estabilización del canal de acceso están bastante adelantadas, ya que el proyecto fue aprobado por el gobierno nacional. Sin embargo, falta la licitación para su ejecución.



Puertos del futuro

Barranquilla, Cartagena y Santa Marta le apuestan a convertirse en centros logísticos, pero esto no quiere decir necesariamente que los esfuerzos se estén triplicando. En el caso de Santa Marta, que se ha especializado en carga a granel y carbón pero que ahora quiere entrar de lleno al negocio de contenedores, un terreno en el que Cartagena es líder, se complementaría la oferta para las navieras. "Al convertirse Santa Marta en una opción, hacemos que se concentren las opciones de trasbordo en Colombia, y no se vayan para otros sitios del Caribe", afirma Mauricio Suárez, gerente de la Sociedad Portuaria de Santa Marta.

Pero para que esta opción sea más atractiva que las demás del Caribe, es necesario profundizar en los servicios logísticos. Por esto, la región insiste en la agilización de trámites, la atención 24 horas de las oficinas del gobierno, lograr procesos operativos y logísticos para que haya un flujo eficiente de la carga en su acceso al puerto, sus traslados en el puerto y la carga y descarga de mercancías, mejorar los sistemas de comunicación con las entidades de control y de seguridad extranjeras, entre otros.



Vocación agroindustrial

En la agenda interna de la región, también están el desarrollo de la agroindustria y del sector agropecuario. Como lo expresa Silvana Giaimo, presidente de la Cámara de Comercio de Cartagena, "hacia allá debe encaminarse nuestra apuesta productiva". Para apoyar su argumento recuerda que en la macrorrueda de negocios que hubo con Europa, más de la mitad de las empresas europeas venían por productos agroindustriales. "Tenemos que prepararnos empresarialmente para insertarnos en la economía internacional", señala.

Sin embargo, para que se puedan desarrollar las buenas perspectivas que hay en ganado vacuno, núcleo forestal de los bosques de María, palma, cacao, tabaco y en el sector hortofrutícola y piscícola de Bolívar, y los de ganadería, palma, cafés especiales, banano, flores tropicales, cítricos, tabaco y cacao de Magdalena, es necesario invertir en infraestructura vial entre las fincas y los centros de despacho, en desarrollo y transferencia tecnológica y fortalecer empresarialmente a las microempresas, entre otros.

El TLC es una oportunidad para que se desarrollen nuevos proyectos en la región, y para que los que ya están marchando, como el turismo, los servicios portuarios y la petroquímica, se fortalezcan. Sin embargo, debe haber una coordinación nacional, para que los esfuerzos internos, como la sofisticación de la logística, no se queden a medio camino por las fallas en la creación de un transporte multimodal.
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