| 9/15/2006 12:00:00 AM

Lo social en la banca

A pesar del alto desconocimiento sobre su labor social, el sector financiero cumple una activa tarea en este frente.

Ningún sector es tan criticado como los establecimientos de crédito por su falta de compromiso con el desarrollo social. Sin embargo, el sector financiero tiene la particularidad de que en su actividad misma cumple una labor social pues los bancos garantizan la canalización de los recursos hacia las actividades más productivas y los proyectos de inversión más rentables haciendo que la sociedad en general alcance mayores niveles de productividad, empleo, inversión, crecimiento y bienestar.

Por esto, la primera contribución en materia social que debe hacer la banca es desarrollar eficientemente su actividad de intermediación financiera, lo cual significa medir y controlar todos los riesgos que está asumiendo, desde el crediticio hasta la prevención del lavado de activos. Esto incluye llevarles el mejor producto y/o servicio a sus clientes, a precios competitivos y con altos niveles de seguridad.

Del mismo modo, su impacto social será mayor en la medida en que lleguen con sus productos y servicios a aquellos segmentos de la población que aún no los tienen. Juan Carlos Echeverri y Ángela María Fonseca encontraron en su estudio El impacto social del sector bancario en Colombia 1993-2002, Documento CEDE 2006-22, mayo de 2006, que en los municipios con mayor presencia de la banca los hogares tenían una mayor inversión en educación y había un mejor desempeño empresarial y una mayor creación de empresas.

De ahí que el esfuerzo que están haciendo las diferentes entidades por bancarizar y el repunte que ha tenido el crédito en especial en nichos como microcrédito, pyme y vivienda de interés social podría aumentar el impacto social de la banca hacia el futuro. Por ejemplo, Bancolombia acaba de lanzar el primer corresponsal bancario del país (ver Dinero No. 260).

Para Eduardo Villar, vicepresidente corporativo de la Fundación Social, el mejor ejemplo de la función social de la banca es que se puede ejercer la actividad financiera de modo rentable atendiendo sectores populares y teniendo un alto impacto social, "no importa si las entidades lo están haciendo por vocación o por oportunidad de negocio, pues el resultado será el mismo. Vemos con mucho agrado el boom de la bancarización en el país". La Fundación Social es un caso particular, pues es una fundación que creó empresas para cumplir su propósito de generar impactos positivos en los sectores populares. La fundación es la dueña del 91% del Banco BCSC y otras compañías (ver nota página 90).

Más allá
Pero además de que su actividad misma sea social, el sector financiero participa en actividades estrictamente sociales para la comunidad y sus empleados.

Según un estudio desarrollado por Roberto Gutiérrez Poveda, Ana Alejandra Jiménez Rincón y Natalia Escobar Santander, de la Iniciativa de Emprendimientos Sociales IESO, de la facultad de Administración de la Universidad de los Andes, Emprendimientos sociales de los establecimientos de crédito en Colombia, las intervenciones sociales de los establecimientos de crédito, en su mayoría, se concentran en donaciones a diferentes fundaciones. De hecho, podría afirmarse que los bancos son los principales financiadores de algunas de ellas.

Según Patricia Cárdenas, presidente de la Asobancaria, gremio del sector, "la RSE no es nueva para la banca, ya que muchísimos programas sociales han sido apoyados de tiempo atrás por el sector. Algunos bancos han tomado la decisión de respaldar fundaciones que se encargan de promover acciones educativas en beneficio de niños de escasos recursos o programas de capacitación de docentes y mejoramiento de la gestión escolar, como las que desempeñan Dividendo por Colombia y Solidaridad por Colombia. Otros han enfocado sus esfuerzos al apoyo de a las víctimas del conflicto armado y sus familias, con fundaciones como Querido Soldado y Cosecha Urbana".

Así mismo, los bancos vienen apoyando desde hace mucho tiempo diversos programas con la comunidad en áreas como la salud, la educación, la cultura en sus múltiples expresiones y el deporte, agrega Cárdenas.

Por ejemplo, el Banco de Bogotá realiza su aporte de RSE desde el ámbito cultural. Por esto, es el patrocinador oficial del Festival Iberoamericano de Teatro, la Media Maratón de Bogotá y el Festival de Ópera para fomentar la convivencia ciudadana.

Por su parte, Bancolombia se ha sumado a "proyectos en los que la comunidad es la protagonista de su formación, desarrollo y evolución", como el Metro de Medellín o TransMilenio para fomentar el desarrollo de la ciudad y la cultura ciudadana. De hecho, el compromiso con la comunidad está orientado a consolidar la identidad del país en todas las regiones de Colombia y el sentido de pertenencia. De ahí que apoyen iniciativas e instituciones que promuevan el patrimonio y la identidad cultural como Artesanías de Colombia, Fundación Carnaval de Barranquilla y el Museo de Antioquia, entre otros.

Los esfuerzos e iniciativas más comunes en los bancos más grandes de nuestro país están concentrados en obras sociales que no están alineadas con el negocio bancario. Esto es, no hacen parte de su estrategia central.

Por el contrario, bancos extranjeros como el Citibank y los españoles BBVA y Santander tienen los programas de responsabilidad social más desarrollados (vea sus informes completos en www.dinero.com).

Las áreas de intervención estratégica para Citibank son la educación financiera para fomentar el buen uso de las finanzas familiares, la educación de las generaciones futuras para mitigar la desescolarización; y el desarrollo de las comunidades y los microempresarios. De hecho, fomenta el emprendimiento con un premio Citibank al microempresario. "Nuestras áreas de acción están relacionadas con nuestra razón de ser como entidad financiera y en las cuales los empleados pueden aportar su tiempo con trabajo voluntario", afirma Diana Sigüenza, vicepresidencia de imagen corporativa.

La meta del Citibank es favorecer mediante los programas más de 18.000 personas este año y ayudar a la creación de 220 nuevas microempresas sostenibles.

Para el BBVA, la responsabilidad social es "una forma expresa de retribuir a la sociedad en que desarrollamos nuestras actividades y solo se espera que se le reconozca como una empresa preocupada por la sostenibilidad social, en sintonía con la visión que es trabajamos por un futuro mejor para las personas", sostiene Mauricio Flores, responsable de comunicaciones e imagen de BBVA Colombia. Por eso, sus acciones se han centrado en lo cultural, lo educativo y lo social. Por ejemplo, recientemente apoyó a los damnificados por el invierno y vinculó activamente a sus empleados. De hecho, en el sector es muy frecuente el aporte voluntario por parte de los empleados en tiempo y dinero. El BBVA ha sido pionero en tratar de vincular a los clientes en el tema social con el lanzamiento de una tarjeta de crédito, en asocio con la ONG Visión Mundial, para que los usuarios y el banco aporten a tareas sociales.

En estas entidades internacionales, el tema es de primera línea y la persona encargada tiene contacto directo con la presidencia del banco. Es más, es un principio corporativo muy arraigado en todas las esferas de la organización y fundamental en su operación.

De hecho, el Banco Santander tiene "un informe de sostenibilidad que muestra la labor con todos los grupos de impacto definidos y con indicadores de cumplimiento medibles que son reportados a una dirección de Responsabilidad Social en España que se encarga del tema a escala global. Estos reportes son basados en estándares internacionales", explica Carolina Velasco, gerente de comunicaciones de la entidad.

El pilar de la estrategia global del grupo es la educación con Universia y Santander Universidades. En Colombia, este grupo ha invertido US$5,9 millones en educación en los últimos dos años —US$4,3 millones en Universia y US$1,6 millones en el Programa Universidades—. En Colombia, Universia cuenta con 60 universidades socias.

Las entidades extranjeras también se caracterizan por su trabajo en temas que las nacionales ni mencionan, como la gestión ambiental que involucra, entre otros, la disminución en el consumo de energía, papel y agua.

Si bien muchas entidades no tienen algo tan formal como las extranjeras, prácticamente todas las grandes entidades del sector tienen algo para mostrar. Por ejemplo, para José Alejandro Cortés, cabeza del grupo Bolívar (propietario de Davivienda) hay que ser responsable con el servicio y/o producto al consumidor, con la gente que trabaja para uno y con la comunidad. En este último frente apoyan instituciones que trabajan por el país con una gran orientación hacia la educación, la cultura, la democracia y el periodismo. El grupo apoya el Instituto ColomboAmericano, una universidad donde se han formado más de 100 profesores bilingües. Al igual que muchas entidades tienen presupuestos preestablecidos para cada año destinados a sus obras sociales.

Lo que falta
No obstante, algunas entidades del sector apenas están comenzando a explotar la responsabilidad social. Aún hay un alto desconocimiento del tema y no hay medición del impacto social de los proyectos. Según la única encuesta de RSE realizada por Asobancaria, aplicada a principios de 2005, el 66% de las entidades no cuenta con reportes de gestión sobre el tema.

Además, las diferentes iniciativas se encuentran muy desarticuladas entre sí y dispersas pues cada entidad actúa de forma individual y faltan iniciativas de conjunto.

Tan solo el pasado 9 de agosto se firmó un convenio con la Presidencia, en la cual el sector se comprometió en conjunto a dar $10.000 millones para mejorar la infraestructura y la calidad educativa en departamentos alejados, en un programa denominado Finanzas para Educar.

Por esto, el papel de Asobancaria será fundamental para seguir generando proyectos conjuntos de este tipo que sirvan para obtener mayores impactos sociales así como para lograr una medición y divulgación de estos temas que sirva para cambiar la mala imagen del sector.

Además de seguir avanzando en el proceso de bancarización, buscar mayores niveles de eficiencia para trasladarlos a sus usuarios y profundizar ordenadamente sus programas sociales, otra forma en la que el sector podría colaborar es darle una ponderación importante dentro de sus análisis de crédito a proyectos que tengan un impacto social u otorgarles tasas más blandas a empresas que aporten más desde el punto de vista social.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?