| 5/1/1994 12:00:00 AM

Lo que la apertura se llevo

Durante 1993 el sector industrial enfrentó el primer año pleno de la apertura comercial, en medio de una reevaluación del peso. Algunos subsectores han salido bien librados y otros no tanto.

En conjunto el año pasado el sector industrial creció en 4.1% y sin incluir la trilla de café en 6.0%. Pero estos promedios esconden comportamientos desiguales entre subsectores. Es in dudable que la creciente competencia externa inducida por la apertura comercial y por la reevaluación del peso, así como los cambios relativos en costos que se han presentado en estos dos últimos años, han modificado significativamente la configuración del negocio industrial.

Lo primero que hay que decir es que los resultados financieros contabilizados por la Superintendencia de Valores señalan una disminución de los márgenes de operación y de los índices de rentabilidad durante 1993 en comparación con 1992. En efecto, de los resultados de una muestra de 86 empresas manufactureras inscritas en el registro público de valores, la Superintendencia concluye que el margen de operación (utilidades operacionales sobre ventas)

cayó de 10.9% a 7.2% y la rentabilidad sobre activos de 6.9% a 4.7%.

Tanto la muestra de la Superintendencia de Valores como la muestra mensual manufacturera del Dane, indican que las ventas de productos industriales crecieron durante 1993 alrededor del 23%, cifra similar a la inflación al consumidor en diciembre. Según el Dane, este desempeño de las ventas se tradujo en un aumento en términos reales de la producciIndustriaeron un aumento muy moderado. Ello es consistente con las cifras del Banco de la República sobre precios al productor que muestran que los precios de los insumos y materias primas industriales, con la excepción del cemento, se incrementaron el año pasado en apenas 13%.

Los menores aumentos en precios y márgenes son un efecto esperado de la mayor competencia propiciada por la apertura comercial, lo cual indudablemente ha beneficiado a los consumidores. Este proceso ha estado acompañado de sustanciales incrementos en los costos laborales. Los salarios industriales aumentaron durante 1993 en 29.6%, porcentaje este significativamente superior a la devaluación, a la inflación y al crecimiento de las ventas. En el caso de empleados el aumento fue de 32.7%, mientras que en el caso de obreros fue de 27.3%.

El elevado crecimiento de las remuneraciones ha impedido que el empleo industrial registre un elevado dinamismo. El aumento en el empleo industrial durante 1993 fue solamente 1.5%. Al discriminar por tipo de empleo se establece que el mayor incremento fue en obreros temporales, con un 5.3%. El empleo de obreros permanentes, en cambio, sólo creció 0.6%. Se mantiene así una tendencia de hace varios años según la cual el sector industrial acude a los temporales para atender su demanda adicional de -mano de obra.

Ahora bien, si se tiene en cuenta la mayor competencia externa, el menor costo de importación de bienes de capital (equipos y maquinaria) y el encarecimiento relativo de la mano de obra, es previsible que se estén presentando aumentos en la productividad laboral. Un estudio de la Unidad de Monitoría Industrial muestra que la variación en la productividad laboral (el valor producido por unidad de mano de obra en una hora de trabajo) pasó de -0.9% en 1991 a 3.0% en 1992 y a 4.0% en 1993. 0 sea que el impacto de la apertura sobre la industria ha sido positiva en este aspecto, aun cuando inferior al de países como Chile y México, quedando todavía mucho camino por recorrer.



Los subsectores que lideraron el crecimiento industrial durante 1993 fueron equipo y material de transporte (automotor) con un crecimiento del r2.5%, el metalmecánico con 13.7%, plásticos con 11.0% y todos aquellos subordinados directamente a la construcción privada - que se encuentra en un boom sin precedentes- tales cono muebles ( 16.2%), vidrio (13.7%), cemento y ladrillo (10.1%). También se destaca el aumento en imprentas e editoriales (10.1°/o) y electrodomésticos (7.7% ).



Los subsectores que tuvieron un desempeño negativo, aparte de trilla de cal, fueron tabaco (-11.9%), cuero papel (7.11), confecciones (-7.6'%)), calzado (-3.%), siderurgia (-3.4°/i) y textiles (-1.7"/o). En general se trata de sectores afectados negativamente por una penetración de la competencia externa en el merado doméstico, incluyendo problemas de contrabando y de prácticas desleales (dumping), en lo cual el gobierno no ha actuado con la suficiente celeridad.

Hasta ahora no se han producido grandes quiebras o cierres de empresas, pero, si se mantiene la actual tendencia a la reevaluación del peso, la situación podría volverse insostenible en el caso de empresas pertenecientes a sectores vulnerables como el textilero y la siderurgia. Varias empresas han reaccionado frente a las nuevas circunstancias especializándose en nichos o segmentos de mercado, produciendo en lo que mejor compiten e importando ellas mismas productos complementarios de reconocida aceptación en los mercados internacionales.



Por otro lado, los posibles efectos adversos de la apertura y de la reevaluación del peso se han mitigado con el dinamismo de la demanda interna. De hecho, mientras las importaciones de productos industriales en 1993 aumentaron en 53.3%, las exportaciones lo hicieron en 9.3%. Estas últimas ascendieron a US$2.650 millones. Pero en varios subsectores, tanto la producción interna como las importaciones han registrado altos crecimientos. Aunque el caso para mostrar al respecto es el automotor, el mismo fenómeno se ha presentado en electrodomésticos y artículos de dotación de los hogares. No solamente la política monetaria ha sido expansiva (medios de pago creciendo anualmente entre 30% y 40%), sino que también la lenta devaluación del peso frente al aumento más acelerado de los salarios le ha permitido a los colombianos incrementar, en estos últimos dos años, su poder de compra de productos importados.

Ahora bien, para completar el retrato sobre la actual situación de la industria colombiana se analiza a continuación el comportamiento de los diferentes subsectores. Se hace este ejercicio para 25 subsectores, siguiendo la clasificación CIIU a tres dígitos.



TRILLA DE CAFÉ

Los ciclos de la trilla de café corresponden al volumen exportado. Después de unas exportaciones sin precedentes de 16.2 millones de sacos durante 1992 los países productores acordaron un esquema de restricción al volumen exportado. Como resultado el volumen exportado cayó significativamente durante 1993 a cifras cercanas a los 13 millones de sacos, lo cual explica la tendencia negativa de este último año.



ALIMENTOS SIN TRILLA DE CAFÉ

Registran una tendencia decreciente a partir del segundo semestre de 1992 y especialmente durante 1993. Los bajos precios de los alimentos sin procesar (11.9% en 1993), conjuntamente con un importante aumento en el ingreso real de los colombianos, permitieron la recuperación de la producción de este subsector industrial, no obstante un crecimiento de las importaciones de 45.6% (las cuales pasaron de US$250 millones en 1992 a US$364 millones el año pasado). Otro factor positivo fue el sólido desempeño de los ingenios azucareros, cuyas exportaciones aumentaron 58.7% en toneladas y 27.3% en valor.



BEBIDAS

Este sector registra un cambio positivo de la tendencia a partir del segundo trimestre de 1993 (el primer trimestre se vio afectado por una huelga en Bavaria). Si bien las importaciones aumentaron en 62.5%, su valor (US$28 millones) es todavía pequeño para el tamaño del mercado. Hay que tener en cuenta que la recuperación es con respecto a 1992, un año en el cual la producción cayó 4.7%. Durante 1993 los aumentos de los precios tanto de la cerveza como de los productos de Postobón y Coca Cola fueron más moderados que durante 1992, lo cual seguramente incidió en un incremento del consumo.



TABACO

Este subsector tuvo uno de los peores años en mucho tiempo. Fue afectado duramente por el contrabando y por una caída de las exportaciones de -i3.7%. Durante 1993 las ventas de Coltabaco, la empresa líder del sector, cayeron en términos nominales en un 25.2%, contabilizando una pérdida operacional de $5.800 millones (aunque ampliamente compensada por sus ingresos no operacionales). El gobierno ha sido incapaz de resolver el problema del impuesto departamental del tabaco, que por ser excesivo y anacrónico, constituye un estímulo adicional al contrabando.

Aproximadamente desde el último trimestre de 1992 la producción textilera muestra una tendencia a la baja que no ha tocado fondo. Las importaciones registradas crecieron en 55.2% y existen quejas reiteradas por parte de los empresarios de un contrabando creciente. Sin embargo, este es un subsector con viejas grandes empresas, todas ellas en un proceso todavía incompleto de reestructuración, incluyendo el componente laboral. Algunos analistas sostienen que mientras estas empresas no se especialicen en la producción de telas de gamas superiores a las actuales, no hay posibilidad de competir exitosamente con países como la China. Coltejer y Fabricato, las dos mayores textileras, registraron pérdidas operacionales de $8.642 millones y $551 millones, respectivamente. En las demás empresas del subsector también se observa un deterioro de los balances. Con todo, las exportaciones crecieron 19.4%, al pasar de US$296 millones a US$352 millones.



CONFECCIONES

Estadísticamente hablando, el comportamiento de este subsector es contradictorio. Por un lado, la producción aparece cayendo en 5.8% durante 1993 con una tendencia a la baja que parece haber empezado a revertirse. Sin embargo, el empleo aumentó en 4.6%. A su vez, las exportaciones se incrementaron en 16.8%, alcanzando US$360 millones, en tanto que las importaciones registradas son insignificantes. Se habla de lavado de dólares por el lado de las exportaciones y de un contrabando significativo por el lado de las importaciones. El balance de una empresa importante como Hilacol arrojó un aumento en las ventas de 49% el año pasado, y algo similar sucedió con otras empresas relativamente nuevas de Bogotá y del viejo Caldas que no están incluidas en la muestra manufacturera del Dane.



CUERO Y SUS PRODUCTOS

Este subsector ha experimentado una caída desde inicios de 1992, sin que todavía se observen signos claros de recuperación. Las importaciones de cueros de mejor calidad que los producidos en Colombia ha venido en aumento, pero, por otro lado, se registra un cierto dinamismo de las exportaciones de productos elaborados. En efecto, durante 1993 las exportaciones aumentaron un 22.4%, llegando a la importante cuantía de US$148 millones, no obstante la reevaluación del peso. Lo más probable es que el componente de productos elaborados se haya beneficiado de la disponibilidad de insumos y materias primas más baratas y de mejor calidad, al igual de lo que está sucediendo en el subsector de confecciones.

La producción de calzado en Colombia parecer ser altamente sensible a las fluctuaciones de la tasa real de cambio. A raíz de la devaluación real de cerca de 17 puntos durante 1990-91 la producción de calzado registró aumentos considerables. Posteriormente durante el segundo semestre de 1992 y a todo lo largo de 1993 se ha venido contabilizando una tendencia a la baja en la producción y en las rentabilidades, tendencia esta que podría acentuarse aún más en este año (de ahí los pronunciamientos apocalípticos de dirigentes de Analdexe como el presidente de Cauchosol). Las exportaciones cayeron en 7.5% durante 1993, mientras que las importaciones registradas, que no son muy significativas, aumentaron en 68.4%. El consenso existente es que este subsector no está preparado para enfrentar reevaluaciones adicionales y que el mercado colombiano está inundado de calzado de contrabando de todas las calidades.



INDUSTRIA MADERERA

La tendencia ascendente de este subsector a partir del segundo semestre de 1992 es resultado del boom de la construcción. El elevado crecimiento del mercado interno condujo durante 1993 a un aumento de las importaciones de 176.4% y a una caída de las exportaciones del 11.8%. Empresas como Pizano y Tablemac tuvieron un aceptable año contable.



MUEBLES DE MADERA

Este es otro subsector que lleva dos años consecutivos de alto crecimiento como consecuencia del boom de la construcción. También aquí se observó un elevado aumento durante 1993 de las importaciones, de 217.9%, aun cuando la cuantía no es muy significativa. Como aspectos interesantes hay que mencionar que las exportaciones se incrementaron en 37.6% y que este es uno de los subsectores donde se ha registrado consistentemente durante la presente década importantes aumentos en la productividad laboral.



PAPEL Y SUS PRODUCTOS

La apertura comercial y un mercado internacional deprimido con bajos precios han contribuido a la tendencia decreciente de la producción de este sector. Las importaciones aumentaron en 11.7`%, el año pasado, llegando a US$252 millones. Pero ya en 1992 el nivel de importaciones fue alto y existe evidencia de un exceso cíe inventarios de papel en manos de la industria de imprentas y editorial. Propal, la principal empresa papelera del país, tuvo por segundo año consecutivo un balance en rojo (sus pérdidas operacionales ascendieron a $9.759 millones). Cartón de Colombia, la segunda empresa en tamaño del subsector, también tuvo un lento crecimiento de sus ventas (de 10.4% en términos nominales) y un descenso significativo en sus utilidades operacionales, las cuales pasaron de $15.843 millones en 1992 a $6.466 millones en 1993. En parte por la mayor tajada de la competencia externa en el mercado doméstico, Propal se ha visto forzada a utilizar su amplia capacidad instalada con aumentos en sus exportaciones y sin importar los muy reducidos márgenes. Las exportaciones totales del subsector crecieron en 27.5%, superando los USS60 millones.



IMPRENTA Y EDITORIALES

Este subsector viene registrando una tendencia ascendiente desde comienzos de 1993, ante todo por el dinamismo del mercado interno. Las exportaciones se estancaron durante 1993 en US$137 millones, registrando un aumento de solamente 0.9%, como resultado en parte de la reevaluación del peso. En cambio, las importaciones crecieron en 55.4%. El boom editorial que se está presentando en Colombia es consecuencia de la transición de una economía cerrada a una economía abierta que demanda mayores dosis de información. Las ventas de una empresa como El Tiempo, por ejemplo, se incrementaron en -i6.3' y las utilidades más que se duplicaron al pasar de $5.012 millones a $11.538 millones. Pero los resultados operacionales de Carvajal, la mayor empresa del subsector, fueron menos halagüeños que durante 1992, tal vez por su alta dependencia en el mercado de exportación (sus ventas totales apenas se incrementaron en 11.911/o y las utilidades operacionales pasaron de $8.204 millones en 1992 a S6.545 millones en 1993).



QUÍMICOS INDUSTRIALES

Dentro de esta categoría se incluyen productos petroquímicos, abonos y plaguicidas y otras sustancias químicas industriales básicas. En general, este subsector ha sido otro de escaso dinamismo desde cuando se inició la apertura a comienzos de 1992. La fuerte competencia de la petroquímica venezolana y los bajos precios internacionales han contribuido a la actual difícil situación. Durante 1993 las importaciones crecieron en 19.0%, llegando al elevado monto de US$1.378 millones. Por su parte, las exportaciones aumentaron en 8.9%, hasta alcanzar US$375 millones. Monómeros Colombo -Venezolanos, por ejemplo, tuvo una caída en sus ventas, en términos nominales, de 7.8% y su utilidad operacional cayó de $20.916 millones a $9.076 millones. Empresas como Basf Química Dow, Hoechst y Enka, tuvieron un desempeño apenas aceptable, experimentando igualmente menores márgenes operativos. Quienes finalmente se han beneficiado con la apertura en este subsector han sido el sector agropecuario y el subsector de plásticos.



OTROS QUÍMICOS

Este es un subsector muy disperso que abarca desde pinturas hasta productos farmacéuticos, jabones y perfumes. Después de 1991, que fue un año mediocre especialmente para el sector farmacéutico cuando estuvo sometido a un rígido control de precios, la producción se recuperó hasta alcanzar en los dos años subsiguientes tasas de crecimiento superiores al 5%. Tanto las exportaciones como las importaciones tuvieron en 1993 un buen dinamismo: las primeras crecieron en 25.9% y las importaciones lo hicieron en 33.0%. Empresas como Pintuco, Colgate Palmolive y Johnson & Johnson tuvieron un año financiero aceptable, al igual que los principales laboratorios farmacéuticos. Este subsector se ha visto favorecido con el menor costo de las materias primas que ha traído la apertura y con el elevado crecimiento en el consumo de los hogares.



REFINERÍA DE PETRÓLEO

La producción de gasolina está limitada por la capacidad instalada existente que es insuficiente para atender la demanda interna. En 1993 las importaciones de gasolina ascendieron a US$348 millones, con un incremento del 13.6% con respecto a 1992. Desde hace varios años se viene hablando de la construcción de una nueva refinería y parece que, por fin, el gobierno ha dado pasos iniciales para que dentro de tres o cuatro años se aumente la capacidad instalada.



PRODUCTOS DE CAUCHO

El grueso de la producción de este subsector es la fabricación de llantas y neumáticos. Con el boom del sector automotor la producción de este subsector tuvo un repunte a partir del segundo semestre de 1992 y hasta el segundo semestre de 1993, cuando, aparentemente, la creciente competencia externa se hizo sentir. Las importaciones aumentaron en un 69.0%, al pasar de US$61 millones a US$110 millones. Dentro de éstas se destacan las provenientes de Venezuela. Las distintas empresas de llantas (Icollantas, Prollantas y Good Year) hoy en día están bajo el control de la Corporación Financiera del Valle y necesitan consolidar su modernización para competir exitosamente en el mercado interno.



PRODUCTOS PLÁSTICOS

Este subsector ha sido uno de los más dinámicos en producción y generación de empleo en los últimos dos años, aunque en el segundo semestre de 1993 se observaba una tendencia a la desaceleración. Se sabe que el consumo per cápita de plásticos en Colombia es reducido si se compara con otras economías en igual grado de desarrollo. El auge de la construcción, el aumento en el consumo de artículos para el hogar y la caída en términos reales de los precios de insumos

1 y materias primas, han impulsado la producción de plásticos. A su vez, el aumento promedio de los precios de los plásticos ha sido uno de los más bajos en el sector industrial, lo cual ha estimulado la demanda. El dinamismo del mercado interno estuvo acompañado de un crecimiento de las importaciones de 52.1%. Las exportaciones, por su parte, aumentaron en 66.9%. Pavco, una de las empresas mas grandes del subsector, registró en 1993 un aumento en las ventas de 25.8% con unas utilidades netas relativamente elevadas de $14.496 millones.



BARRO, LOZA Y PORCELANA

Este subsector presenta altos índices de aumento en la producción durante los últimos tres años. Al igual que plásticos, el auge de la construcción se ha constituido en un importante factor cíe impulso. Durante 1993 las importaciones registradas se incrementaron en 33.1%, aunque posiblemente la mayor parte de las mercancías entran por contrabando. Las exportaciones superaron los US$20 millones, experimentando un aumento de 24.6%.



VIDRIO Y SUS PRODUCTOS

Después de dos años de caída, durante 1993 se presenta una clara tendencia ascendente en su producción. Este es otro subsector dependiente de la construcción. El alto crecimiento del año pasado, respaldado en la fortaleza del mercado interno, tuvo lugar no obstante una caída de las exportaciones de 16.3% y un aumento de las importaciones de 30.8%. Las ventas de Cristalería Peldar, la principal empresa productora de vidrio, aumentaron en 20.4% y las utilidades operacionales fueron $9.670 millones, inferiores en un 24.8% a las contabilizadas en 1992. Al igual que otros subsectores industriales, el buen desempeño de la producción estuvo acompañado de una reducción en los márgenes operacionales debido a menores aumentos en los precios inducidos por la apertura comercial.



OTROS MINERALES NO METÁLICOS (CEMENTO

El buen desempeño del subsector cementero ha sido sostenido a todo lo largo de los últimos tres años, en forma consecuente con el comportamiento de la construcción privada (y especialmente la edificación de vivienda). La construcción pública, en cambio, no ha mostrado el mismo dinamismo de la privada, aunque se espera su repunte en los próximos años. Las exportaciones de cemento apenas crecieron en 1993 en 9.2%, situándose en US$68 millones. Pero el dinamismo del mercado interno fue tan grande que absorbió un incremento de las importaciones de 85.8%, la mayor parte procedente de Venezuela. Los balances del año pasado de las cementeras (Cementos Argos, Cementos Boyacá, Cementos Caribe, Cementos del Valle, Cementos Rioclaro), todos ellos muestran aumentos considerables en las utilidades operacionales y un fortalecimiento patrimonial significativo.



HIERRO Y ACERO (SIDERURGIA)

La industria siderúrgica colombiana ha sido considerada desde el inicio de la apertura como una de las más vulnerables a la competencia externa y ante todo, a la proveniente de Venezuela. La falta de un tamaño que permita aprovechar economías de escala, así como la dotación de equipo relativamente obsoleto y altos costos laborales, explican el escepticismo sobre sus posibilidades en una economía abierta. Durante 1992, debido al auge de la construcción y del sector metalmecánico (incluyendo el automotor) y a la lentitud de respuesta de Venezuela al acuerdo de libre comercio, el subsector creció en 11.6%, lo que constituyó el primer año aceptable después de un largo período recesivo. Sin embargo, la tendencia creciente se revirtió a partir del segundo trimestre de 1993. El crecimiento de las importaciones (especialmente de Venezuela) de 38.8% el año pasado, las huelgas de Simesa y las dificultades financieras de Acerías Paz del Río, fueron factores negativos. El aumento promedio de los precios de los productos siderúrgicos ha sido el más bajo de la industria durante dos años consecutivos (6.8% en 1992 y 6.4% en 1993), lo cual ha beneficiado significativamente al resto del sector metalmecánico. Con todo, una empresa como Siderúrgica de Boyacá logró incrementar su utilidad operacional en 43.4% hasta alcanzar $9.034 millones y Sidelpa continuó consolidando su proceso de recuperación.



PRODUCTOS METÁLICOS (EXCEPTO MAQUINARIA)

Este segmento del sector metalmecánico comprende todo lo relacionado con herramientas, muebles y accesorios y artículos de fontanería y calefacción. Después de un mal año, 1991, el crecimiento de la producción durante los dos años siguientes fue 10.4% y 13.6%, respectivamente. Los bajos precios de las materias primas y el dinamismo de la demanda interna generado por el auge de la construcción y del sector automotor, han compensado con creces el impacto negativo de un aumento en las importaciones de 56.7% en 1993 y de un estancamiento de las exportaciones (que permanecieron invariables en US$79 millones). Una de las empresas del subsector, Imusa, tuvo un buen año contable, registrando utilidades operacionales por $3.818 millones, lo que representó un aumento de 35.2% con respecto a 1992.



EQUIPO DE TRANSPORTE

Este subsector abarca ante todo el ensamblaje de vehículos automotores, actividad que se ha convertido en la líder del crecimiento industrial en los últimos dos años. El auge sin precedentes, que parece ya llegó a un tope, se inició a comienzos de 1992 cuando el recién posesionado ministro de Desarrollo (hoy director de DINERO) le dio un viraje completo a la política de su antecesor (hoy candidato liberal a la Presidencia) y estableció unas nuevas reglas del juego en materia arancelaria que se mantienen vigentes, desmontó el control de precios y los permisos previos al ensamblaje de nuevos vehículos, flexibilizó los requisitos de integración de piezas y partes nacionales y llegó a un acuerdo con su contraparte venezolana sobre una política automotriz común. Las ventas se dispararon en tal forma que el subsector creció en un 19.2% en 1992 y 42.5% en 1993, impulsando, a su vez, a subsectores complementarios. Las importaciones, por su parte, experimentaron un crecimiento de 171.2% en 1993, al tiempo que las exportaciones aumentaron 55.0%, hasta llegar a US$44 millones. Esta situación se ha reflejado muy positivamente en los balances de las tres grandes ensambladoras (GM-Colmotores, CCA-Mazda y Sofasa), de empresas como Fanalca, y de los concesionarios y distribuidores de vehículos nacionales e importados.



EQUIPO PROFESIONAL Y CIENTÍFICO

En esta área de la producción industrial Colombia no tiene muchas ventajas comparativas, razón por la cual la apertura se ha traducido en caídas en la producción a partir de 1992. Sin embargo, la tendencia descendente tocó fondo a comienzos de 1993 y desde entonces muestra signos de recuperación. Durante 1993 las importaciones crecieron 55.6%, en tanto que las escasas exportaciones aumentaron 45.2%.
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