| 5/13/2005 12:00:00 AM

Las apuestas de oriente

Estos dos departamentos se la juegan por el desarrollo de su agroindustria, de productos básicos como el carbón y el oro, de servicios como la salud o el turismo, la cerámica y las prendas de vestir. Pero deben solucionar las deficiencias en la infraestructura vial y avanzar en los modelos de investigación y desarrollo.

Las deficiencias de la infraestructura vial de Santander y Norte de Santander quedaron de manifiesto en febrero pasado. Primero, por la crisis política que estalló entre Colombia y Venezuela y que llevó a la restricción en el paso de vehículos de carga y pasajeros en la frontera entre los dos países y, segundo, por el deterioro de las vías causado por el invierno que puso en jaque el transporte en estos departamentos.

La vulnerabilidad de las vías de esta región fue evidente y el impacto en los negocios se sintió rápidamente. El mejor ejemplo es el carbón, el principal rubro de exportación de Norte de Santander. Cada año, 1,2 millones de toneladas de este mineral salen por la frontera hacia Maracaibo para ser exportadas a Estados Unidos y Centroamérica. Durante la crisis, los carboneros de la región tuvieron que sacar su carga por Colombia, lo cual incrementó su costo en US$20 por tonelada y se tradujo en pérdida de competitividad.

La infraestructura vial, sin duda, es uno de los principales cuellos de botella para lograr el desarrollo de la región y cristalizar sus apuestas productivas. Para Santander y Norte de Santander en sus apuestas sobresalen la consolidación de cadenas agroindustriales -en cacao, palma de aceite, caucho, frutas y caña-; convertirse en un centro prestador de servicios especializados -salud, turismo, tecnologías de información-; desarrollar el negocio de manufacturas -ropa infantil, calzado y joyería, cerámicas-; consolidarse -en el caso de Santander- como el mayor productor nacional de huevo, carne y pollo del país y para Norte de Santander potenciar sus riquezas minerales en carbón. Sin embargo, el requerimiento de mayor impacto para las dos regiones es el de la infraestructura transversal competitiva para el desarrollo de todas las apuestas.

En el caso de Santander, según el documento del departamento, "se deben tener en cuenta los trayectos viales, con especificaciones aptas para transporte de carga exportable entre los municipios productores y las troncales del Magdalena Medio, Central y Norte, con el fin de consolidar una espina de pescado vial".

Uno de los primeros proyectos en este sentido es Cempal, que interconecta a la zona metropolitana de Bucaramanga con el Magdalena Medio, cuyo valor asciende a $104.000 millones. Inicialmente, el gobierno departamental desarrollaría la obra en un modelo de economía mixta y concesión, pero los planes cambiaron y el proyecto, que inicialmente se iba a adelantar por iniciativa de la gobernación, pasó a manos del gobierno nacional que decidió entregar el proyecto al Instituto Nacional de Concesiones (Inco) que está haciendo la estructuración financiera. Sin embargo, más allá de los detalles, como menciona Carlos De Hart, director de la Andi en el departamento, "se necesita que el proyecto se haga, independientemente de quién lo haga".

En el caso de Norte de Santander, la salida hacia la Costa Caribe colombiana es una prioridad para generar alternativas viales en la región. Pero en los dos casos surge la misma duda: de dónde saldrán los recursos. Para Pedro Sayago, director de la Cámara de Comercio de Cúcuta, es un tema de voluntad política. "Hay mecanismos para desarrollar vías y hacer nuevos trazados, como las concesiones", dice.

Además de la infraestructura vial, los esfuerzos por desarrollar otros sistemas de transporte, como el férreo o la navegabilidad del río Magdalena, están presentes en la agenda como proyectos históricos. El reto, ahora, es traducir esos proyectos en realidades para que estas regiones se inserten con competitividad a los procesos de globalización.

Para alcanzar las metas de sus apuestas productivas, es necesario atraer inversión extranjera, que va llegando tímidamente. El grupo empresarial ecuatoriano Agrotropical se asoció con inversionistas santandereanos para desarrollar un proyecto cacaotero, mientras que la firma minera GreyStar llegó para explotar los yacimientos de oro. "El objetivo es que las apuestas productivas tengan un impacto en la región en su crecimiento, pero también en la generación de empleo", advierte De Hart. Por su parte, en la Zona Económica Especial de Exportación -modelo en estudio en el Congreso- de Norte de Santander, se ubicó la firma japonesa Osaki, que fabrica y ensambla medidores y transformadores de energía.

"Para atraer inversión extranjera se deben analizar beneficios tributarios. Una de las propuestas es que estos beneficios se hagan no sobre la inversión sino sobre las utilidades que se generen", plantea Juan Camilo Montoya, director de la Cámara de Comercio de Bucaramanga.

Otro aspecto fundamental, sobre todo en Santander, es la capacitación e investigación. A pesar de tener varios centros de investigación, el departamento necesita un desarrollo investigativo ajustado a las potencialidades que ya existen.
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