| 9/26/2008 12:00:00 AM

La era de la sofisticación

Los servicios de la banca y las tecnologías de la información han cambiado sus ofertas para las empresas en los últimos años. Mientras los primeros migran HACIA servicios MÁS especializados, los segundos ofrecen mecanismos que permiten estar a la vanguardia.

La banca y la tecnología son tal vez los sectores que más contribuyen a la competitividad de las empresas, pues manejan los principales insumos para una organización: el capital y la información. Esto los convierte en proveedores estratégicos y en los mejores aliados de negocios para los empresarios.

La evolución que han tenido sus productos corresponde a las nuevas necesidades de sus clientes. La banca ofrece hoy servicios diferentes a los usuales, como el ahorro y el crédito y las empresas utilizan cada vez más la banca para realizar otro tipo de transacciones.

Las líneas de crédito han evolucionando y en la actualidad son más comunes conceptos como el leasing operativo, el renting, el descuento de facturas o factoring y la estructuración de grandes proyectos de inversión. Del mismo modo, cada vez son más frecuentes las operaciones de cobertura de riesgo, así como productos diseñados para atender las necesidades del comercio exterior, entre otras.

Con esto, es claro que la banca hoy es más que crédito. La banca es un habilitador y facilitador de negocios que busca ofrecerle a las empresas mayor facilidad, comodidad, rapidez y seguridad.

"La banca es más conciente de su papel como socio de negocios para que las empresas puedan tener operaciones más rápidas, eficientes y seguras, a tono con la velocidad de los mercados actuales", afirma Libardo Bueno, consultor de Ernst & Young.

Por su parte, la tecnología se ha vuelto un habilitador muy importante para todos estos temas, revolucionando la prestación de servicios financieros. Además, el outsourcing de los procesos tecnológicos ha venido ganando fuerza dentro de las organizaciones pues permite estar a la vanguardia y ser competitivos en un sector altamente cambiante e innovador, moderando las inversiones que se tienen que realizar.

Más que crédito

La banca tiene productos especialmente diseñados para cubrir las diferentes necesidades de una empresa y cuenta con un extenso portafolio de servicios "a la medida". Las empresas requieren operaciones de crédito, recaudo de cartera y pagos a proveedores y empleados, manejo integral de tesorería y operaciones de comercio exterior y de cobertura.

Por ejemplo, las soluciones transaccionales para el pago de nómina y proveedores viene evolucionando, disminuyendo costos operativos que antes significaban girar cheques o pagar mensajeros. Hoy son normales las transferencias electrónicas incluso entre cuentas de diferentes entidades, con lo que se mejora la seguridad de las transacciones. Además de las sucursales virtuales y/o telefónicas, internet y toda una serie de canales electrónicos, son comunes las redes especializadas de oficinas en la gestión de negocios bancarios.

Así mismo, las alternativas para invertir los excedentes de liquidez al igual que las alternativas de financiación a corto plazo son más numerosas ya que van desde las cuentas de ahorro y CDTs, hasta bonos y portafolios de carteras colectivas para obtener mayores rentabilidades. Y, desde créditos de tesorería, sobregiros, cupos rotativos de recursos permanentes hasta créditos de fomento, líneas de mejoramiento empresarial y tarjetas de crédito empresariales para la compra de insumos con miras a tener liquidez inmediata.

En la medida que las empresas y sus necesidades son más grandes y complejas, requieren productos más sofisticados, como leasing, renting y factoring, entre otros. Los bancos se esfuerzan por entender cada negocio y proponer las mejores opciones de financiación. El leasing o arrendamiento financiero es una alternativa para financiar los activos fijos (maquinaria y equipo de producción, vehículos de carga pesada mediana y liviana, equipos médicos, equipos tecnológicos, equipos de cómputo) en Colombia y en el exterior que requiera su empresa.

Los bancos compran y entregan los activos para su uso a cambio del pago de un canon periódico en un plazo establecido. Al finalizar el contrato, la empresa puede adquirir los activos por un porcentaje del valor de compra del bien, valor pactado desde el principio de la operación, el cual se denomina opción de adquisición.

Desde el establecimiento de incentivos tributarios para este instrumento, su uso está en auge en todos los tipos de empresas. La propuesta de reforma financiera presentada por el Gobierno al Congreso, que faculta a la banca para prestar servicios de leasing, potenciaría aún más el uso de este instrumento como fuente de financiación de la inversión empresarial. El renting, una figura donde no hay opción de compra, se ha comenzado a utilizar para la adquisición de vehículos y equipos de cómputo.

Del mismo modo, la nueva ley de factoring le dará otro impulso a esta alternativa de financiación en las empresas más pequeñas. Este es un instrumento por medio del cual una empresa cede títulos por vencer como facturas cambiarias, letras de cambio, pagarés, cheques posdatados y facturas comerciales a una entidad financiera que efectúa el descuento o la compra de los títulos dándole a la empresa liquidez.

Por último, otras figuras han venido ganando terreno y han permitido el desarrollo y la financiación de los negocios, como el caso de la fiducia.

En la medida en que el país tiene más comercio exterior, las líneas de financiación destinadas a apoyar el sector importador y exportador colombiano, así como los productos internacionales -las cartas de crédito o cobranzas de importación- son cada vez más importantes. Las cartas de crédito son instrumentos de pago más seguros. En la carta de crédito de exportación, un banco avisa o confirma las cartas de crédito recibidas de un banco corresponsal, el cual obra por solicitud e instrucciones de su cliente (importador) y hace un pago al cliente (exportador) contra la entrega de los documentos exigidos, siempre y cuando se cumplan los términos y condiciones de la carta de crédito de exportación.

Otros instrumentos cada vez más utilizados son los derivados para cubrirse de los riesgos de movimientos adversos en el tipo de cambio u otras variables. Con estos, los intermediarios financieros ayudan a que los empresarios tengan claro el valor que van a recibir por sus exportaciones o el que van a pagar por sus importaciones. Así, no exponen el negocio a las fluctuaciones del peso y otras variables financieras como las tasas de interés. Los forwards, opciones y swaps permiten una mayor certeza en los flujos de caja al disminuir los riesgos financieros.

Con la creación de una Cámara de Riesgo Central de Contraparte, CRCC, y el inicio de un mercado de derivados estandarizados en la Bolsa de Valores de Colombia, el uso de este tipo de instrumentos deberá ser más rutinario en el día a día de las empresas.

Es claro que la banca facilita cada vez más las transacciones, la financiación, la internacionalización y el manejo del riesgo de las empresas colombianas. Para esto ha tenido que realizar grandes inversiones en modernización tecnológica y desarrollo de nuevos productos y canales para garantizar una mayor acceso.

La realidad es que hoy la banca colombiana cuenta con una infraestructura que no tiene nada que envidiar a otras bancas del mundo. Los elementos que conforman esta red de servicios son, entre otros: más de 3.900 oficinas en todo el país, 55.800 puntos de pago (POS), ubicados en los principales comercios del país y 16 redes de cajeros automáticos (ATM), con más de 5.950 cajeros a nivel nacional. Así mismo, se han creado más de 3.548 corresponsales no bancarios, aumentando la presencia en 32 municipios en donde no existía una sucursal bancaria. Además de la ampliación de la red, hoy las empresas cuentan con un moderno sistema de compensación de cheques interbancarios, centros de audiorrespuesta y call centers que atienen millones de transacciones al año. Sistemas automatizados de pagos (ACH) que ofrecen a los clientes la posibilidad de realizar créditos o débitos automáticos entre cuentas de diferentes bancos y sistemas PSE (Proveedor de Servicios Electrónicos), los cuales suministran servicios de registro, autenticación y pagos electrónicos, y facilitan los pagos del comercio electrónico en las empresas. Además, ante la penetración de la telefonía celular, la banca viene trabajando en utilizar este nuevo canal para acelerar el proceso de bancarización. Los ganadores de todo este proceso han sido los clientes y las empresas, quienes hoy tienen acceso a una amplia gama de productos a través de diversos canales.

Tercerización de TI

En las empresas colombianas hay una fuerte tendencia hacia la adopción de procesos de outsourcing tecnológico (también llamado tercerización de TI) tanto en infraestructura como en procesos operativos y de consultoría. El temor por delegar en un proveedor externo la administración de los recursos informáticos y tecnológicos ha venido disminuyendo. Así, el control de operaciones críticas, información confidencial y bases de datos son cada vez más susceptibles de ser entregadas a un tercero para que la empresa se dedique a su core.

Tener disponibles soluciones de tecnologías de la información (TI) para incrementar sus niveles de productividad, sin tener que efectuar grandes inversiones en infraestructuras o aplicaciones y, sobre todo, para concentrar los esfuerzos en su actividad principal, es la razón principal para este renovado impulso, afirma Bueno.

El sector financiero es uno de los principales mercados de outsourcing, pero la adopción de estos procesos de tercerización de TI ha tomado fuerza en otros. Dentro de los componentes TI -indispensables en la cadena de gestión y producción- que se están entregando a terceros están la administración y gestión de información crítica a través de centros de datos, el control y soporte informático de la organización, el manejo de nómina (administración y pago de obligaciones salariales), los procesos de reservas y registro de pasajeros (lo hacen las grandes aerolíneas que operan en el país), la operación de infraestructuras de redes para componentes de banda ancha y alta velocidad (el Estado) y otra serie de desarrollos de aplicaciones de software y consultorías tecnológicas.

La definición de las actividades que se pueden tercerizar debe responder a un análisis previo y de seguimiento continuo de los procesos dentro de la cadena de producción con el fin de definir cuáles se deben mantener al margen del cliente, para que este se pueda concentrar en las actividades propias de su negocio.

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