| 3/16/2006 12:00:00 AM

La skypeización de las empresas

¿Todavía utiliza el viejo par de cobre para comunicarse con sus empleados y colegas? Hora de ponerse al día. La era de la telefonía IP comenzó.

Sobra cualquier línea que trate de destacar de nuevo la importancia de la comunicación en el mundo corporativo. Lo interesante es notificarse de los cambios vertiginosos que la tecnología ha traído en esta materia y para ello nada mejor que echar un vistazo a las dos tendencias de moda: videoconferencia y Voz sobre IP.

De cuerpo presente La videoconferencia es una tecnología más vieja de lo que parece. Nació en 1984 y llegó a Latinoamérica en 1990. Pero no se popularizó, porque internet era apenas un experimento académico y las transmisiones debían hacerse vía satélite; una solución de videoconferencia podía costar entre US$50.000 y US$100.000 y cada reunión virtual requería un ingeniero y muchos cables. Las cosas han cambiado. La existencia de redes como internet, las redes de datos corporativas, ADSL y la fibra óptica, entre otros ejemplos, trajeron la revolución en las comunicaciones empresariales. Una solución de videoconferencia cuesta hoy cerca de US$6.000 en promedio y se consiguen algunas de US$2.000 o menos. El cambio más notable es que ya no se trata de una tecnología exclusiva para presidentes de las compañías, como en el pasado, sino que cada vez es más frecuente su utilización en los niveles medios y operacionales, como departamentos de recursos humanos, mercadeo, grupos de ingenieros o fuerzas de ventas.

El mercado de videoconferencia es, no obstante, todavía pequeño en nuestro país; US$8 millones al año en Colombia y un cuarto renglón por tamaño, después de Brasil, México y Chile. El mayor comprador de equipos para videoconferencia es el gobierno, especialmente en los últimos tres años, seguido de las empresas privadas y el sector educativo. Esta tecnología se populariza por las ventajas que brinda a las empresas. "No se trata solo del ahorro producto de viajes que se evitan, sino del aumento en la productividad", dice Pierre Rodríguez, gerente regional de Polycom, un proveedor de soluciones de videoconferencia con sede en Río de Janeiro.

La próxima ola en este campo será la integración de la videoconferencia como un elemento del sistema convergente de transmisiones de voz, datos y video por redes IP. Muchos de los productos más innovadores de la actualidad empiezan a ofrecer integración con los sistemas de videochat más populares, tipo MSN Messenger o Skype e, incluso, una modesta web cam puede utilizarse para estos fines, si se cuenta con el software y el ancho de banda adecuados para necesidades profesionales.

La era IP Y es justo aquí en donde vale la pena examinar la tendencia más prometedora: la telefonía IP, también conocida como VoIP (Voz sobre IP). Desde cuando, el mundo se enteró de que es más económico hacer una llamada por el protocolo utilizado en internet, que hacerla por las tradicionales redes telefónicas de cobre, una creciente y fervorosa 'skypeización' (Skype es el software más popular para llamadas telefónicas IP) se ha tomado el planeta, al punto de amenazar de muerte el modelo de negocio de los operadores telefónicos fijos. Y si en casa todo aquel que tiene un PC y algún conocimiento básico puede instalar herramientas de este tipo y ahorrar miles de pesos en las llamadas internacionales, en las empresas el ahorro llega a ser descomunal. En ambientes corporativos, las soluciones no son tan informales como el popular Skype, sino que se trata de verdaderas plataformas de comunicación IP, en donde proveedores como Cisco, Avaya, Alcatel, Nortel o 3Com, entre otros, disputan un mercado apetitoso que Deloitte Touche ha estimado en US$196.000 millones para 2007.

Las empresas utilizan dos redes de comunicaciones: una para la transmisión de datos entre computadores y otra para la transmisión de voz, es decir, el tendido de cobre que ofrecen operadores tradicionales, como ETB o EPM. La convergencia es la tendencia que propone unificar todo eso en la red de datos basada en el protocolo IP, el mismo que se utiliza en internet. La voz se empaqueta como si se tratara de datos (como se empaqueta una página web, por ejemplo) y fluye por la red hasta su destinatario. La latencia (el tiempo de retardo en la conversación) se ha reducido notablemente. Ya hay soluciones que nada le envidian a la telefonía tradicional sobre par de cobre. Los teléfonos IP son semejantes a los teléfonos convencionales, pero con las ventajas de la tecnología digital, que permite retención de llamadas, conferencia entre tres o más, buzón, correo electrónico y mensajería instantánea. La mayor prueba del auge IP es que la venta de líneas PBX tradicionales descendió en Latinoamérica de 2 millones en el año 2000 a menos de 100.000 en 2005, según mediciones de IDC.

Por lo pronto, y debido a que los marcos legales siempre van más atrás que los avances tecnológicos, las empresas solo pueden utilizar la telefonía IP para comunicaciones internas, por ejemplo, para llamadas desde la oficina en Barranquilla hasta la de Bogotá o en otro país, sin salir de la red de la empresa. ETB y EPM, como poseedores de licencias de larga distancia, ofrecen comercialmente el servicio de Voz sobre IP, tanto para consumo en el hogar como para clientes corporativos, mediante contratos y tarjetas prepago, pero los expertos en telecomunicaciones demandan del gobierno mayor apertura en esta materia. Los call centers utilizan también la plataforma IP, pues de otro modo el negocio carece de viabilidad.

Lo que viene IP se convirtió en la alternativa del futuro, ya no solo para la conversación telefónica tradicional, sino también para las transmisiones de televisión (se conoce como IPTV) y para la telefonía móvil, en la cual este protocolo, después de desafiar a los operadores fijos acaba de lanzar el guante también a los operadores celulares. Hace apenas un par de semanas fueron presentados en Barcelona, durante el congreso mundial de telefonía 3G, los primeros terminales híbridos capaces de utilizar una red GSM y una red IP (internet), lo que en términos sencillos quiere decir que una misma conversación puede realizarse por las celdas celulares del operador móvil o por un punto de acceso inalámbrico a internet de los que pululan en restaurantes, hoteles y aeropuertos; el beneficio en la reducción de costos para operadores y usuarios será muy apreciado cuando esta tecnología convergente se masifique en el mundo.
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