| 6/17/2013 12:00:00 AM

La nube, un lugar al que deben llegar las empresas

Gracias al impacto positivo de la nube en las empresas y a la oferta de los proveedores de tecnología más importantes en este mercado, ya no hay dudas sobre la conveniencia de adoptar este modelo.

Los alcances de las tecnologías han llevado a la sociedad hasta las nubes. Literalmente, pues la nube, esa analogía de internet como el lugar donde se ofrecen servicios tecnológicos remotos, es hoy una opción válida para organizaciones de todos los tamaños que quieren reducir sus costos, ser más productivas y aumentar su flexibilidad y tiempos de respuesta a imprevistos o necesidades puntuales.
Bajo el concepto de computación en la nube, o cloud computing, se agrupa una gran variedad de servicios, para personas y empresas, que van desde aplicaciones (por ejemplo, Google Drive y Hotmail) hasta plataformas e infraestructura (almacenamiento y procesamiento en la nube), a las cuales se puede acceder desde un computador, un smartphone o una tableta.
Gracias a la computación en la nube, organizaciones de todos los tamaños y sectores económicos logran implementar tecnología sin tener que hacer grandes inversiones iniciales en hardware y licencias de software, reducen los costos de soporte y personal técnico al delegar tareas que no son el corazón de su negocio a proveedores expertos, y pueden responder rápidamente a los cambios del mercado –por ejemplo, a picos en la demanda de capacidades de cómputo simplemente contratando mayor capacidad por unos días, en lugar de comprar equipos que durante la mayor parte del año se subutilizan–. El espacio físico también se aprovecha mejor, ya que las empresas requieren menos servidores y sistemas de almacenamiento.
El software, la plataforma y la infraestructura son las bases de la computación en la nube, y hacen parte de los servicios que prestan las corporaciones dedicadas a esto en todo el mundo.
Alejandro Cifuentes, de Eforcers, las explica de la siguiente manera:
Software como servicio (SaaS: Software as a Service): consiste en aplicaciones como Google Apps, Office 365, Zoho Office, Gmail, Hotmail o Salesforce, que no se instalan en los computadores sino que funcionan desde el navegador web, y cuyo procesamiento se hace en los equipos del proveedor.
Plataforma como servicio (PaaS: Platform as a Service): se utiliza, por ejemplo, cuando una empresa necesita tener una aplicación propia en la nube, para ponerla al servicio de sus empleados o aliados. Un proveedor, entonces, le pone la plataforma para que allí funcione la aplicación.
Infraestructura como servicio (IaaS: Infraestructure as a Service): ofrece acceso a recursos de hardware virtualizados como servidores, almacenamiento, redes y conexiones. El mejor exponente de este tipo de nube es Amazon, con AWS (Amazon Web Services). Los clientes usan la infraestructura que proporciona el proveedor, que a su vez se hace responsable de la instalación, el mantenimiento y la ejecución de sus aplicaciones.
Según un estudio de la consultora Market Research Media, la computación en la nube será un negocio que en 2020 generará US$270.000 millones, por lo que a los jugadores que abrieron el camino, como Google, VMWare, Salesforce y Amazon se suman ahora gigantes tecnológicos como IBM, Oracle, HP, Cisco, SAS Institute, Alcatel-Lucent, Microsoft e Intel, además de operadores de telecomunicaciones que brindan su infraestructura, y de centenares de startups que ofrecen aplicaciones en la nube.
En América Latina el panorama no es diferente. Según la consultora IDC, este mercado se puede valorizar en US$280 millones y tendrá una tasa de crecimiento anual de cerca de 70% entre 2012 y 2016, con la participación de las compañías mencionadas y de jugadores locales.
Para Andrés Cifuentes, director de producción de Eforcers, la firma pionera en la implementación de Google Apps en Colombia, “hoy es claro que hay mucha competencia en la nube, pero nos sorprendemos, por ejemplo, del tiempo que le tomó a Microsoft reaccionar. En un principio la compañía no creía en la nube y solo ahora la vemos hablar de cloud computing sin remordimientos”. Por ello, para Cifuentes, pese a la competencia, aún la ventaja la tienen las firmas en cuyo ADN está la nube.
En Colombia este modelo tecnológico ya convenció a las grandes organizaciones. Según un estudio de la compañía especializada en computación en la nube Avanxo, que recientemente se convirtió en socio estratégico de Amazon Web Services en Colombia, 95% de las 1.000 empresas más grandes y representativas del país ya utilizan cloud computing. Solo 5% llegará a 2014 sin subirse a la nube. El estudio encontró que el sector con el mayor nivel de adopción de la nube es el de consumo masivo, y los sectores con menor nivel de adopción son industria y gobierno.
Guillermo Sandoval García, estratega empresarial de Dell, asegura que está “gratamente sorprendido con Colombia, porque los clientes están a la vanguardia y tienen una idea clara de negocio. Proveedores colombianos están desarrollando servicios en la nube para ofrecer a los mismos colombianos. Y eso hace que estén adelante en comparación a otros países de la región”.
Muchas grandes empresas, en particular multinacionales, están optando por dos variantes de la ‘nube original’, también conocida como nube pública: las nubes privadas y las nubes híbridas.
“Las compañías grandes están creando sus propios sistemas en la nube”, dice Sandoval, de Dell, compañía que en su portafolio incluye equipos y soluciones para la creación de nubes privadas. Para Andrés Cifuentes, de Eforcers, “montar una nube propia es contradictorio. Por grande que sea una empresa, ¿puede tener una nube y controlar los estándares de calidad y seguridad como lo hace Google? Lo dudo”.
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