| 3/5/2004 12:00:00 AM

La necesidad de innovar

Innovar ya no es simplemente una opción abierta para las empresas, sino una obligación, si quieren sobrevivir. Los latinos tenemos que recuperar el tiempo perdido y descubrir rápidamente nuestro potencial para innovar.

Cuando se piensa en innovación, casi inevitablemente viene a la mente lo que ocurre en las grandes empresas de los países desarrollados. Sin embargo, los países latinos en general y Colombia, en particular, tienen grandes posibilidades en la innovación. El país cuenta con un capital intelectual que trabaja muy por debajo de su verdadero potencial. Tenemos que hacer cambios de fondo en nuestra cultura empresarial para que la innovación pueda florecer y traducirse en mayor competitividad y bienestar.

José Mario Alvarez, profesor del Instituto de Empresa de Madrid, hace algunas recomendaciones para desarrollar una cultura innovadora en las empresas de nuestro país. Para ser innovadores, afirma, "es necesario estimular un ambiente de innovación en la empresa. Esto implica estar preparados para cometer errores y para alterar las relaciones de poder". El exceso de control impide que la innovación tome fuerza, por lo que hay que ser más flexibles. "Es necesario reclutar gente con espíritu innovador, que esté abierta al trabajo en equipo y a las diferentes opiniones que de él resulten. También se puede tratar de cambiar los comportamientos de la gente. Un ejemplo de ello puede ser rotar a las personas de sus cargos para que entiendan la perspectiva de sus colegas, se salgan de su zona de confort y estimulen su pensamiento creativo". Alvarez plantea que las empresas innovadoras premian las nuevas ideas y castigan a quienes no las generan. Dedican, además, a su gente a planear cosas que, aunque al principio parezcan absurdas, pueden convertirse en grandes ideas. Hay que prepararse para innovar y esto también implica reinventarse constantemente. No puede haber innovación sin renovación.

Otra recomendación para innovar es mirar lo que se está haciendo afuera, no para copiar literalmente, sino para conseguir ideas que, aplicadas en otros contextos y con ciertas modificaciones, pueden ser exitosas. Al innovar, además, es importante escoger con cuidado el cliente al cual se está dirigiendo la innovación. No todas las innovaciones son buenas para todos en el mismo momento, por lo cual el éxito del producto depende en gran medida de una adecuada segmentación del mercado.

La innovación y la tecnología están íntimamente ligadas. Las nuevas tecnologías les dan a las empresas la posibilidad de diferenciarse en el servicio, las características de sus productos y su estructura de costos. Sin embargo, la verdadera competitividad sostenible no es otorgada por el hecho de contar con una tecnología, sino por tener una organización empresarial permeable al cambio tecnológico y capaz de navegar en las sucesivas oleadas de transformación. La capacidad de mantener la iniciativa en tecnología, en un entorno marcado por la incertidumbre ante el cambio, será un sello distintivo de las empresas triunfadoras en el futuro.
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