| 4/13/1998 12:00:00 AM

La mujer en América

¿Es más difícil la vida de las mujeres ejecutivas en Latinoamérica? Nancy Birdsall, vicepresidenta del BID, nos responde.

Nancy Birdsall, como vicepresidenta ejecutiva del Banco Interamericano de Desarrollo, es el verdadero poder detrás del trono en esta entidad. Cada año pasan por su escritorio aprobaciones de créditos por más de US$6.000 millones, cifra que no maneja otra mujer en América Latina. Y pocos hombres.



Esta economista estadounidense tiene una amplia experiencia sobre el papel que está cumpliendo la mujer en Latinoamérica, debido a los diferentes cargos que ha ocupado en el Banco Mundial y en el BID, y por haber tomado los programas sociales como tema bandera para sus investigaciones. Estudió los determinantes económicos de la transición demográfica en Colombia.



Por su papel en la recuperación del liderazgo que tenía el BID en el mundo y su experiencia como ejecutiva en un ambiente en el que trabajan más hombres que mujeres, Dinero la entrevistó.



¿Le ha impresionado la irrupción de las mujeres en la política de América Latina?



Fueron las mujeres quienes comenzaron a liderar las organizaciones locales de la sociedad civil, las organizaciones fuera de las líneas tradicionales de poder. Pero me preocupa no ver mujeres como líderes en los partidos políticos. Es interesante que las mujeres hayan comenzado a insertarse en el mundo menos tradicional donde hay apertura, pues es un mundo más cercano a la comunidad y a la realidad. Cuando las mujeres han accedido al poder, esto ha coincidido con un cambio hacia lo social como prioridad.



Usted ha vivido en organizaciones estadounidenses, internacionales y latinas. ¿Qué diferencias ha encontrado?



No veo muchas. Estados Unidos es un mundo más fácil ahora para la mujer que el europeo o el asiático. Estoy convencida de que el machismo en las organizaciones latinas es un mito. La vida de las mujeres ejecutivas en América Latina es menos fácil que la de las estadounidenses, pero no depende del ingreso per cápita, sino de la cultura.



¿Qué ha aprendido en la transformación que ha tenido la mujer como ejecutiva?



Dos cosas. Primero, en la vida cotidiana ayuda mucho adquirir una piel dura para sortear los problemas que surgen por el hecho de ser mujer. Esto proporciona capacidad para tomar distancia, para no aceptar, para entender, ver o internalizar ciertas señales. Pero esta ventaja puede convertirse en un costo: una persona con la piel gruesa podría perderse de experiencias importantes.



Segundo, en el trabajo como mujer ayuda mucho tener una base filosófica, de compromiso, que trascienda las tareas del día a día. Puede ser el compromiso con la organización, con la sociedad o con la generación de ingresos y ganancias en una empresa. Ayuda mucho tener una meta que trascienda lo puntual.



En mi caso, siento un profundo compromiso con el desarrollo. Como mujer y como economista, me siento comprometida con un desarrollo social que tenga la cabeza y el corazón bien puestos ("hard head y soft heart").
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