| 3/5/2004 12:00:00 AM

La fuerza laboral, su futuro

Las empresas deberán responder a las demandas de unos empleados cada vez más sensibles a su calidad de vida personal.

La gerencia de Recursos Humanos no es ajena a las grandes tendencias que están transformando el mundo empresarial. Por el contrario, los recursos humanos están en el ojo del huracán, como pieza clave para la competitividad empresarial y condición necesaria para vadear los grandes cambios que experimenta el entorno empresarial internacional: la globalización, otra ola de innovación tecnológica y un cambio de actitud entre consumidores y empleados, más sensibles que nunca al impacto de las empresas en el conjunto de la sociedad.

La mundialización del comercio y de las inversiones empresariales tiene un ritmo imparable, sin dejarse intimidar por el terrorismo internacional y sin hacer caso de los lamentos involucionistas de las protestas antiglobalización. Las empresas han aprendido a conseguir ventajas competitivas, al ubicar distintas partes de su cadena de valor en diferentes partes del mundo, y a buscar economías de escala o balanceo de riesgos, al tener la presencia en diferentes mercados en todo el mundo. Una empresa puede así decidir extraer materias primas en Africa, desarrollar nuevos productos en California, fabricar en Shangai y manejar la contabilidad en India, si considera que esas ubicaciones ofrecen ventajas comparativas que exceden los costos de transporte y coordinación (por otra parte, cada vez más bajos, gracias a las nuevas tecnologías). Esto hace que la gestión de la empresa global se haga mucho más compleja al exigir coordinación crossnational en todos los niveles. Desde el punto de vista de los Recursos Humanos, las empresas necesitan cada vez más perfiles directivos que sean capaces de manejarse con agilidad en situaciones multiculturales, que tengan una mentalidad internacional, y que puedan adaptarse sin problemas a distintos entornos. Las empresas "mundializadas" pueden además aprovechar fuentes de talento en distintas partes del mundo, pero para obtener el máximo potencial de este talento, deben ser capaces de llevar a la práctica nuevos sistemas de desarrollo profesional y manejo de carreras internacionales, mucho más sofisticados que hasta la fecha.

El segundo aspecto que, sin duda, va a seguir marcando la agenda de los Recursos Humanos tiene relación con el impacto de las tecnologías de la información y las comunicaciones en la naturaleza misma del trabajo. Tras la explosión tecnológica de los 90 y la crisis de las punto com durante el cambio de siglo, asistimos a una nueva ola de innovación y universalización tecnológica con visos de cambiar aún más la manera en que trabajamos. La "virtualización" de la oficina ya es una realidad que se extenderá por medio del acceso ubicuo a la información. Y, sin embargo, vislumbramos también los límites a lo que se puede hacer sin contacto físico interpersonal. Las empresas más pioneras están experimentando con nuevos modelos de oficina que combinan la flexibilidad de ubicación y gestión del tiempo que ofrecen las tecnologías de la información con el impacto psicológico y social de la interacción cara a cara. Por otra parte, la tecnología también seguirá afectando las estructuras organizacionales, achatando más y más los organigramas hasta hacer viables los hasta ahora utópicos modelos en red, en los cuales los canales de comunicación y coordinación dejan de estar constreñidos por esquemas jerárquicos o incluso matriciales.

Por último, las direcciones de Recursos Humanos deberán ser capaces de responder a las demandas de una fuerza laboral cada vez más sensible tanto a su calidad de vida personal como al papel que las empresas juegan en el conjunto de la sociedad. Atrás quedaron los años del empleo de por vida. Tampoco hemos desembocado (ni lo haremos) en un mundo de agentes libres que venden sus servicios en un mercado puro y eficiente. El desafío para los próximos años será cómo atraer y retener a profesionales con talento y con expectativas únicas acerca de su trabajo y sus empresas. Cómo satisfacer las necesidades personales y familiares de estos profesionales y cómo conseguir su compromiso afectivo real con un proyecto empresarial concreto. Esto, sin duda, pasa por delinear muy nítidamente no solo las estrategias de negocio sino también los valores únicos -el significado- de cada organización.

La gerencia de recursos humanos dejará de ser un staff administrativo para convertirse en un protagonista en la creación sostenida de valor en las empresas. Se abren enormes oportunidades para los profesionales de Recursos Humanos. El tiempo dirá si somos capaces de aprovecharlas.



Angel Cabrera, decano del Instituto de Empresa de Madrid (Alianza Sumaq).
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