| 4/27/1998 12:00:00 AM

La elección perfecta

La elección perfecta

Cómo escoger el mejor programa de educación continuada sin perder tiempo ni esfuerzo.

Si se parte de la base de que en la actualidad la educación es la llave maestra que abre muchas puertas en materia laboral, el objetivo es no fallar a la hora de escoger la especialización o el curso que se quiere iniciar.



En realidad los cursos, congresos, especializaciones, maestrías o los seminarios son importantes para las personas y para las empresas, pero no necesariamente coinciden. Desgraciadamente sólo lo hacen si el individuo está ascendiendo en la rama en la que la compañía trabaja y desea fomentar.



Ahora bien, la definición de estos temas está generando enfrentamientos entre las empresas y sus trabajadores. Para una compañía, financiar a su trabajador una especialización o una maestría representa un gasto pues seguramente cuando la finalice éste optará por un nuevo empleo y un mayor salario. Pero si no lo hace, tendrá un empleado inconforme y con bajo nivel de capacitación para enfrentar los retos que vengan.



Adicional al posible conflicto que surja entre las aspiraciones de la persona y de la empresa, se debe examinar la calidad de los programas que se podrían seguir. La verdad es que en Colombia falta una entidad que acredite la idoneidad de los programas de educación continuada. Esta carencia se está supliendo observando los programas ofrecidos por instituciones de prestigio nacional e internacional y organizaciones de reconocida trayectoria.



Claves para seguir



Uno de los puntos claves a la hora de decidir qué curso seguir es analizar quién lo va a dictar. Por esto se han puesto de moda los seminarios dictados por personajes famosos y de reconocido prestigio internacional, quienes garantizan la calidad del contenido. Los "gurús" extranjeros son más apreciados que los colombianos, a pesar de que en el país hay profesionales valiosos, que paradójicamente son más reconocidos en el exterior.



Lo primero que hay que tener en cuenta en la selección de los maestros es la hoja de vida. Observe con atención la educación básica que han tenido las personas que dictan el curso. Debe ser muy sólida y con credenciales académicas reconocidas. Deben tener experiencia pedagógica con ejecutivos pues no es lo mismo enseñar a directivos que a universitarios.



El contenido del curso debe estudiarse con atención. La mayoría de las personas toman un folleto y con esto van a las aulas. Esto no es suficiente. Debe pedirse el contenido hora por hora y analizarlo. Preocúpese si el programa detallado no está disponible el día antes de iniciar el curso. Calcule cuánto cuesta cada hora y recuerde que perder una hora implica botar dinero.



Quiénes asisten al curso debe ser el siguiente factor que considere. En general, a los cursos de educación continuada asiste gente homogénea en cuanto a experiencia y jerarquía. Por esta razón, se ofrecen seminarios a presidentes de empresas, gerentes, funcionarios medios, supervisores...



Cuanto más largo sea el programa más cuidado se debe tener a la hora de seleccionar. Meter la pata en un programa corto y económico es menos grave que en uno extenso y costoso en el que no hay posibilidades de retractarse. Esto es particularmente importante en las especializaciones y maestrías que duran más de 12 meses.



Visite la institución y solicite autorización para asistir a una clase. Converse con egresados. Entérese de dónde están trabajando y cómo les ha ido. Pregúnteles qué les gustó y qué no del curso que tomaron. Es importante saber si volverían a tomarlo, pues la decepción indica deficiencias.
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