| 5/27/2005 12:00:00 AM

La agenda interna regional

Las regiones necesitan un proceso de continuo cambio para ser cada vez más competitivas. Dinero analiza, en esta segunda entrega, las agendas internas de Antioquia; Tolima, Huila; Bogotá-Cundinamarca; Orinoquía, Amazonía y Chocó.

Desde cuando empezó a negociar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, Colombia comenzó a elaborar una agenda interna para crear fortalezas competitivas en las regiones. En este especial, Dinero explora los programas que un grupo de regiones plantea para sobrevivir en un mercado más abierto.

Los habitantes de las regiones deben cambiar sus mentalidades, la forma de comprender su entorno y, sobre todo, hacer nuevos arreglos colectivos enfocados en la competitividad; se deben poner de acuerdo para generar una visión común, y definir unas reglas claras que coordinen el trabajo de todos hacia la prosperidad. Este es el verdadero reto, a partir del cual se pueden solucionar todos los demás.



Las agendas

Antioquia trabaja desde comienzos de los 90 en programas para mejorar su competitividad. Aunque la mayor parte de su agenda ya estaba diagnosticada, la discusión ha sido prolongada y actualmente el debate está centrado en la selección de las obras de infraestructura.

Tolima y Huila quieren desarrollar la agroindustria y el turismo, y su mayor reto es ganar competitividad en sectores tradicionales como el arroz y el algodón. La región Bogotá-Cundinamarca viene trabajando desde 2004 en articular los planes de desarrollo de la ciudad y el departamento con las propuestas del sector privado, para conformar un plan regional, pero por la diversidad de sectores, y su tamaño, la elaboración de la agenda de Bogotá-Cundinamarca es una labor muy compleja.

Finalmente, la Amazonía, la Orinoquía y Chocó necesitan coordinar a sus habitantes para que trabajen conjuntamente de manera sostenible, aprovechando y conservando los ecosistemas y la biodiversidad. Las riquezas inexploradas que hay en la selva húmeda tropical pueden constituir enormes ventajas competitivas en el futuro. El potencial es inmenso, pero los niveles de inversión requerida son grandes, y solo dejarán retornos a largo plazo.



El proceso

Para elaborar la agenda interna, el Departamento Nacional de Planeación diseñó una metodología para convocar a muchos sectores sociales. El trabajo se ha hecho de abajo hacia arriba, primero escuchando las necesidades de las regiones, para después definir qué hay que hacer en el país. "Estamos empoderando a las regiones para que asuman su responsabilidad frente a la competitividad", explica Natalia Arias, coordinadora de la agenda interna en el DNP. Cada región ha tenido autonomía para definir sus apuestas, usando criterios propios, con la participación de academia, sector público y sector privado.

La pregunta que preocupa a las regiones es cómo se va a ejecutar la agenda y, en especial, cómo va a participar el gobierno en su financiación. Esto no está claro aún. Las regiones deciden autónomamente sus prioridades, pero el gobierno, por su gran restricción de recursos, debe decidir qué iniciativas apoyará. Hasta el momento, el gobierno ha manifestado su intención de enfocarse en proyectos transversales, que tengan impacto en la mayoría de los sectores.

Así, un insumo clave en la elaboración de la agenda será el texto final del TLC, que determinará cuáles apuestas preferir, dependiendo de las oportunidades que se abran en Estados Unidos.

Sin embargo, los cambios de mayor impacto no necesitan grandes inversiones estatales, sino cambios institucionales. Una mayor coordinación entre el sector público y el privado puede permitir mejores esquemas de contratación, como concesiones más eficientes, o eliminación de las trabas burocráticas para exportar o crear empresas nuevas. Las alianzas con la academia también pueden generar sinergias. Y no necesariamente la inversión del Estado debe ser el motor del desarrollo.
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