| 9/12/2008 12:00:00 AM

Karl Lippert. "Los días de los líderes estrellitas de rock han terminado"

Hay una frase que se le quedó grabada: “Usted tiene que ser el cambio que quiere ver”. Hace parte del legado intelectual de Gandhi. Esta premisa es la que Karl Lippert ha puesto en práctica desde que llegó a Colombia y asumió la presidencia de Bavaria, cuando pasó a ser parte de la multinacional SABMiller. Y ese cambio consiste en buscar el lado simple de las cosas y quitar del camino las complicaciones y trabas que alejan a sus líderes del entorno y de  sus metas. “A nuestros gerentes les pedimos humildad para que puedan escuchar. La idea es oír más a los demás y dar menos órdenes. Que gerencien  por fuera de sus oficinas, en las calles, con la gente, al lado de quienes realmente hacen posible este negocio”, sostiene.

Para Lippert, los días de los directivos que se creen estrellitas de rock ya están contados. Por eso hoy no es raro ver al presidente de una de las compañías más poderosas e influyentes del país atendiendo en su oficina sin corbata, departiendo en un pasillo con sus empleados o brindándole alguna de sus cervezas a quienes lo visitan en su oficina.

El matrimonio entre determinación profesional y humildad es para Lippert la llave perfecta con miras a lograr un crecimiento sostenible. Y en eso anda Bavaria, en un proceso de cambio de actitud, en un cambio de estilo en la manera como se debe ejercer el liderazgo.

 “El equipo gerencial tiene que hacer parte de un plan estructural en el que el negocio se encuentra con el cliente final y con las personas que realmente hacen el trabajo. Que entiendan lo importante que son los roles que desempeñan todos ellos y, así mismo, puedan brindarles toda la ayuda que necesitan”, sostiene.

Por fuera de la compañía, la nueva Bavaria que dirige Lippert trabaja en el fortalecimiento de la ética corporativa en la comunidad empresarial, en mejorar la imagen del país en el exterior para traer más inversionistas, en ser líderes en materia de responsabilidad social y en promover la resurrección del cultivo de la cebada en Colombia. “Lo más importante es seguir comportándonos como una empresa colombiana que quiere al país y que se preocupa por él y que así nos sigan viendo los colombianos”, dice.

Kart Lippert nació en Namibia, se crió en Sudáfrica y tiene nacionalidad alemana. Por eso se considera un ciudadano del mundo. Además, ha vivido en Texas (Estados Unidos), Hungría y Polonia. Su conexión con el negocio cervecero se dio en 1992, cuando tuvo la oportunidad de conocer a Graham Mackay, el presidente de SABMiller. Ese mismo año le ofreció trabajar en la compañía.

Colombia representa el cuarto país en volumen para SABMiller en el mundo, después de China, Estados Unidos y Sudáfrica. Y el segundo en ganancias. Este resultado hace parte del cambio cultural que Karl Lippert, con su pasión y entusiasmo, ha logrado inyectarle a la nueva Bavaria.

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