| 9/12/2008 12:00:00 AM

Javier Gutiérrez Pemberty. "Uno es del tamaño de sus sueños"

Ecopetrol acaba de comprar, por US$510 millones, un bloque de explotación de crudo en el Golfo de México.

El protagonismo empresarial que ha tenido Javier Gutiérrez en los últimos 15 años nació de unas circunstancias muy particulares. A principios de los 90, el país estaba a oscuras, producto del apagón y las apuestas sobre Interconexión Eléctrica S.A., ISA, no eran las mejores. De hecho, nadie quería asumir la presidencia de esta entidad, golpeada en su reputación, como las demás empresas del sector, por el racionamiento.
Gutiérrez, quien venía del interior de ISA, asumió la tarea de recuperar la confianza de la empresa y proyectarla en los mercados. “Uno es del tamaño de sus sueños. Hay que soñar, pero no quimeras sino metas grandes, desarrollando estrategias que permitan alcanzarlos”, explica.

Y Gutiérrez soñó en grande. Quince años después del apagón, ISA es una de las principales multinacionales de Colombia en el exterior, la primera empresa del sector oficial en internacionalizarse y el jugador más grande en transmisión de energía de América Latina, con presencia en Colombia, Perú, Bolivia y Brasil, y con la proyección en el mediano plazo de conectar a Centroamérica con Suramérica.

Gutiérrez logró recuperar la confianza, superar la crisis y proyectarse. Se enfocó en procesos de calidad en la operación de la compañía y realizó el primer proceso de capitalización de una empresa oficial en Colombia, bajo el modelo de democratización de acciones para buscar recursos que le permitieran financiar su expansión. Así, otras empresas oficiales que siguieron el camino: ETB, Isagen y Ecopetrol.

Fue precisamente esa experiencia la que lo llevó a la presidencia de Ecopetrol, la empresa más grande del país, para enfrentar dos grandes retos, luego de la transformación de la compañía que lideró Isaac Yanovich: el proceso de capitalización de las acciones de la estatal petrolera y su internacionalización.

Fiel a su forma de gerenciar, sacó adelante el primer desafío. La empresa tiene 525.000 nuevos accionistas que dejaron recursos por US$2.000 millones. Este proceso le dio visibilidad a Ecopetrol, apalancado en su nueva imagen -la iguana- y también margen de maniobra y autonomía en su gestión.

Ahora está trabajando en el segundo desafío. “Para llegar a los mercados externos hay que fortalecer la posición en Colombia, donde ya competimos con otros jugadores”, explica, pues su meta es producir para 2015, un millón de barriles diarios, cuando hoy produce un poco más de 300.000. Está en la búsqueda de nuevas reservas de crudo en Perú y Brasil y acaba de comprar un bloque de explotación de crudo en el Golfo de México por US$510 millones.

En los dos procesos que ha liderado, Gutiérrez destaca el valor del recurso humano. “Son sueños compartidos que permiten alinear a las organizaciones para alcanzar las metas”, señala. Fiel a su fe –su frase de cabecera es: A Dios rogando y con el mazo dando– sueña con que la iguana de Ecopetrol suba por los edificios de Time Square, en Nueva York, y sea reconocida en el negocio petrolero como una de las más importantes marcas del sector, y que viene de Colombia.

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