| 3/16/2006 12:00:00 AM

Información, la diferencia clave

El control de buses y del recaudo -en los que la tecnología tiene un papel fundamental- hicieron del TransMilenio un ejemplo mundial.

El sistema de transporte tradicional no conoce el número de buses que circulan, ni mucho menos el dinero que recaudan. En el sistema de transporte masivo TransMilenio, el manejo de la información es total, gracias a que detrás de cada operación hay una base de tecnología para lograr un control completo de los 720 buses del sistema, del acceso organizado de cerca de 1,2 millones de pasajeros diarios y del funcionamiento centralizado del recaudo.

Pocas personas imaginan el despliegue tecnológico que hay detrás de una operación en apariencia sencilla como la compra o la recarga de las tarjetas en las terminales de carga asistidas, o el ingreso a las estaciones con esas tarjetas.

La agilidad en el ingreso a las estaciones de transporte se debe al diseño que realizaron Angelcom y CA de un sistema operativo basado en tarjetas inteligentes sin contacto (TISC). La ventaja de estas tarjetas es que llevan un chip con los datos de carga por lo que el servicio puede funcionar sin interrupciones pues no requieren estar en línea.

"La información se carga en la tarjeta. Hoy son viajes -entre 1 y 50-, pero en el futuro puede ser dinero. La tarjeta puede funcionar como un monedero electrónico que sirva para consumir todo tipo de bienes y servicios -no solo transporte- y todo eso sin necesidad de estar en línea", afirma Gonzalo Guzmán, gerente de operaciones de Angelcom. Estas tarjetas son más seguras, fácilmente recargables, menos costosas y por ser reutilizables, mejores para el ambiente que las de banda magnética. Además, su capacidad de almacenamiento viene en crecimiento, agrega Guzmán.

La información de cada uno de los puntos de recaudo y de las 600 barreras de entrada se consolida en computadores IBM y se transmite en tiempo real al centro de control de operaciones de Angelcom, donde se monitorean permanentemente. Así se pueden saber las ventas y los pasajeros que entran y salen del sistema prácticamente cada segundo. Esto permite hacer la conciliación diaria entre las ventas y las entradas al sistema y definir las remuneraciones para cada uno de los agentes del TransMilenio.

Además, permite arreglar en forma remota las terminales de carga y las barreras de acceso, o enviar personal idóneo cuando se requiera atención en el sitio.

Esta información -cerca de 4,5 millones de transacciones diarias- es reenviada por radiofrecuencia a TransMilenio, a donde viaja encriptada. Luego, en bases de datos montadas sobre Oracle, es analizada mediante programas especializados de planeación de transporte, para programar el trabajo de los buses y atender la demanda calculada. Modifican las frecuencias, las paradas y los horarios, entre otras cosas. Esto se hace de modo permanente. Los programas han ganado utilidad ahora que están surgiendo nuevas rutas por el crecimiento del sistema, indica Raúl Roa, director de operaciones de TransMilenio.

Por otra parte, cada bus tiene una unidad lógica con un GPS (Global Positioning System) que con señales satelitales permite ubicar su posición con un alto grado de precisión y un procesador que envía otros datos del bus (ubicación, tiempo, velocidades, paradas, apertura de puertas) al centro de control de operaciones de TransMilenio. En este centro, el técnico de control vigila entre 80 y 100 buses mediante un sistema de administración, revisa en pantallas la posición de cada bus y la compara con lo programado. Y mediante comunicación de voz (trunking) y datos (celular) da instrucciones a los buses. Además, se apoyan en cientos de cámaras para determinar dónde hay concentraciones de pasajeros para reaccionar y tomar decisiones más informadas.

Esta gestión de la información en un sector donde no era común ha convertido a TransMilenio y su sistema de recaudo en un ejemplo para otras ciudades de Colombia y del mundo donde se piensan instalar sistemas de transporte masivo.
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