| 9/19/2003 12:00:00 AM

Ideas para los próximos 10 años

Es hora de actuar y construir el país que queremos, próspero y en paz. Dinero plantea 25 temas esenciales para lograrlo.

Colombia necesita hoy más que nunca mirar hacia adelante para construir un mejor país, en el que haya igualdad en las oportunidades y capacidad de materializar proyectos empresariales. Luego de la crisis más profunda en 70 años, el país está lentamente abandonando la preocupación por el día a día y comienza a abrirle paso al sueño de construir una nación competitiva. Colombia debe emprender múltiples acciones para prosperar y crecer a un ritmo sostenido en un mundo cada vez más globalizado e interdependiente. No es hora de aislarnos ni de evadir el cambio inexorable. Hay que abrazar los retos y oportunidades que exige el nuevo milenio.

En los últimos 10 años, el rostro del país cambió. Las reformas estructurales de la administración Gaviria se concentraron en modernizar la economía y modificar hábitos proteccionistas enraizados, aumentando el grado de integración de Colombia con el mundo. Luego la economía comenzó a recalentarse con el gasto público disparado en medio de un flujo de capitales a la región sin precedentes. Y llegamos a la crisis de 1999 y al aumento del desempleo y la pobreza. Por su parte, el narcotráfico se vinculó estrechamente con los grupos alzados en armas y el auge paramilitar llevó a un escalamiento del conflicto. Comenzamos a perder terreno y a padecer una gran crisis social. Esta próxima década tenemos que recuperar el terreno perdido, lograr la paz, erradicar el narcotráfico y avanzar con paso firme en la creación de empresas para crecer más y erradicar la pobreza.

Hay señales positivas de que vamos por el camino correcto. Este año, el optimismo invade a muchos colombianos, la confianza comienza a retornar y hay síntomas de recuperación. La gente le está perdiendo el miedo a endeudarse y el crédito repunta tras años de estancamiento. La construcción está al alza y la industria comienza a encontrar nuevos mercados, luego del duro golpe propinado por el desastre venezolano. Los empresarios comienzan a pensar más allá de unos meses y piensan en volver a invertir. Según la encuesta Encuesta de Opinión Empresarial (EOE), de Fedesarrollo, estiman que las condiciones tanto políticas como económicas para invertir hoy son similares a las de 1994, año en el cual todavía contábamos con grado de inversión por parte de calificadoras internacionales.

Si bien el conflicto armado sigue siendo una realidad pendiente de solución final, que mina la confianza y afecta a muchos rincones del país, hay optimismo. La política de seguridad democrática, que llevará el gasto militar a 4% del PIB, ha logrado avances. De hecho, las tomas de pueblos se han reducido drásticamente, así como los atentados contra las infraestructuras petrolera y eléctrica. Hay una sensación de que hay Presidente y autoridad en el país.

No hay tiempo, sin embargo, para equivocarse. La agenda de temas pendientes es amplia y compleja para asegurar que los avances se consoliden en una tendencia de crecimiento sostenido. Hay que aminorar los efectos perversos de un desempleo inmenso y de una pobreza que llega a casi 60% de la población. De lo contrario, sencillamente Colombia no será viable.

Dinero, con ocasión de sus primeros 10 años de circulación, presenta a sus lectores en esta edición especial 20 columnas exclusivas que miran hacia el año 2013 y 25 ideas para el futuro, enmarcadas en cinco grandes temas: globales, económicos, financieros, empresariales y relacionados con la sociedad. De estos 25 artículos, comienza a emerger una visión de país, que supone que el conflicto interno sigue resolviéndose y que hay más logros en el ajuste fiscal.

En lo global, lo crítico es mejorar la competitividad de la economía. Colombia ocupa hoy el lugar 56 entre 80 países, según el ranking del Foro Económico Mundial. El reto es volvernos más productivos y potenciar la Marca Colombia para sobrevivir a la mayor integración económica de los años por venir. La agenda incluye entre los primeros lugares exportar más productos, con mayor valor agregado, a Estados Unidos. Este país tendrá un lugar central en nuestras relaciones internacionales, en la medida en que Colombia se convierte en prioridad en un mundo agitado por el terrorismo. Un acuerdo de comercio preferencial con Estados Unidos traerá mayor certidumbre respecto a las reglas del juego en el país y nos forzará a alcanzar estándares internacionales en múltiples dimensiones, lo cual será beneficioso para atraer capital extranjero tal como ha ocurrido en México tras el Nafta.

Colombia sigue en una trampa fiscal, producto de la falta de restricción presupuestal en la Constitución de 1991, que llevó a la descentralización creciente de recursos para financiar bienes públicos sin tener corresponsabilidad en el esfuerzo por parte de las entidades territoriales. La agenda pendiente está claramente delimitada hace años y se requiere un gran consenso nacional para definir en qué debería gastar el Estado y si la estructura actual le sirve al desarrollo. También se tocan los temas de cómo la baja inflación será la nueva norma y de la persistencia en el horizonte de la devaluación del tipo de cambio del peso contra el dólar, si se mantienen el desajuste en las cuentas públicas y una reducida entrada de divisas. Damos una mirada al desarrollo que deberá experimentar en los próximos años nuestro mercado de capitales y pronosticamos que el sector financiero deberá buscar mayor eficiencia, con menos entidades. También hacemos cábalas del impacto que tendrán los sucesos en Venezuela sobre nuestro futuro.

Con respecto a nuestras empresas, los próximos años serán críticos para que aborden ciertos temas esenciales para su competitividad. En un entorno de globalización, tendrán que generar una disciplina para innovar o, de lo contrario, sufrirán las consecuencias de quedarse rezagadas. Así mismo tendrán que generar en los inversionistas la confianza suficiente para acceder al capital que necesitarán para sus proyectos. Esto implica trabajar en aspectos como sus estándares de buen gobierno y su labor de responsabilidad social. Las empresas tendrán, además, que preocuparse por operar dentro de un mercado global, conocer las nuevas necesidades de los consumidores y entender los beneficios que traerá aprovechar los recursos naturales del país.

Por último, tocamos temas sociales, como la evolución de las ciudades en Colombia, que tendrán el reto de seguir recibiendo migraciones considerables, y la creciente importancia de las mujeres en el mercado laboral. Analizamos el tema educativo del país, que debe mejorar sustancialmente la eficiencia del gasto público para aumentar la cobertura sin descuidar la calidad. Miramos cómo será la nueva generación de jóvenes colombianos. También enfatizamos en la necesidad de seguir avanzando en cuanto a las redes de protección social, para amortiguar el impacto de nuevas crisis sobre los segmentos más vulnerables de la población.

Estos serán algunos de los temas en los que tendremos que avanzar en la próxima década. Ahora se requiere un compromiso de todos para lograrlo. La tarea apenas comienza.
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