| 7/9/2010 12:00:00 AM

Hay zonas para todos los gustos

Cifras oficiales demuestran que 80% de las industrias que operan bajo este régimen son Pymes. Además, que el impuesto de renta de 15% tiene una tasa interna de retorno de 22% para el país y las empresas.

A pesar de ser un régimen que apenas tiene tres años bajo una nueva legislación, las zonas francas en el país han estado en el 'ojo del huracán', y sus contradictores son enfáticos en señalar que son áreas que privilegian solo a las grandes industrias; que su desarrollo las convierte en huecos fiscales debido a que las exenciones de renta que reciben los usuarios no se compensan con beneficios de retorno para el país, o que privilegian a las empresas extranjeras por encima de las nacionales, entre otros reclamos.

Por el contrario, los principales operadores de estos macroproyectos advierten que su labor es 'quijotesca' y tienen razones para desvirtuar cada uno de estos señalamientos.

En el caso de la renta, hay que mencionar que antes de la Ley 1004 de 2005, las empresas en zona franca gozaban de exención plena de este impuesto y no tenían compromisos de inversión ni empleo. Con la nueva Ley, los usuarios deben pagar un impuesto de 15% y están obligados a realizar inversiones en proporción al tamaño del proyecto. Adicionalmente, tienen el compromiso de generar puestos de trabajo, los cuales se validan mediante las planillas del pago de aportes a salud, pensión y parafiscales.

Al respecto, Juan Pablo Rivera, gerente de la Zona Franca de Bogotá, explica que no se trata de una exención sino de una "tarifa especial" y que durante la gestación de la normatividad se contrató a la Universidad de los Andes para que determinara un esquema ideal, en el cual las zonas francas siguieran motivando las exportaciones, siendo atractivas para la inversión, y garantizaran retornos efectivos. "Se trabajó con el Gobierno y la conclusión fue que la tarifa de renta de 15% le genera al país una tasa interna de retorno de 22%. Eso ha permitido que más empresas hayan duplicado las inversiones que tenían proyectadas, por el hecho de vincularse al régimen".

En la Zona Franca de Bogotá operan 226 empresas que realizan 330.000 transacciones de comercio exterior al año, por un valor aproximado a US$13.000 millones. Además, genera 18.000 empleos directos y 36.000 indirectos.

Por su parte, Jorge Cardona, gerente de la Zona Franca Intexzona, advierte que se le debe dar continuidad al régimen en las actuales condiciones y que los opositores deben entender que es un proceso a largo plazo; en el cual, tanto desarrolladores, usuarios y operadores tienen unas pólizas de cumplimiento y regímenes sancionatorios muy altos, que no dan opción de fallar en los pactos de inversión y empleo establecidos con el Gobierno. "Los empresarios involucrados en estos macroproyectos somos unos 'quijotes' que apostamos por crear parques industriales para fomentar la competitividad. Intexzona se comprometió a invertir en los dos años posteriores a su resolución de aprobación $25.000 millones, y a la fecha hemos cumplido en 108%", dice Cardona.

Luz Elena González, gerente de la Zona Franca Palmaseca, en el Valle del Cauca, también exalta la competitividad como valor agregado, y afirma que estos incentivos reducen costos, fomentan la capacidad exportadora y agilizan los procesos de comercio de bienes y servicios. "Son beneficios para las compañías pero también para la economía debido a la atracción de inversión nacional y extranjera, lo que conlleva a que Colombia abra nuevos mercados y se incremente la productividad y la renovación tecnológica", explica la directiva de este parque logístico, que cuenta con más de 50 empresas de los sectores de plásticos, alimentos, bebidas y textil, entre otros.

Pymes protagonistas

Frente a la acusación de que las zonas francas están orientadas hacia las grandes compañías, datos de la Cámara de Usuarios de Zonas Francas de la Andi desvirtúan tal teoría, pues señalan que 80% de las industrias son Pymes, "ratificando que estas áreas son por naturaleza incubadoras de empresas", apunta Edgar Martínez, director de la Cámara.

En este sentido, la Zona Franca Palmaseca e Intexzona son ejemplo de la participación de las Pymes. González, de Palmaseca, dice que este complejo alberga todo tipo de iniciativas, "incluyendo las Pymes, con quienes se ha venido trabajando en capacitación y desarrollo, permitiéndoles establecer sus proyectos bajo este esquema". Desde esta Zona se realizan operaciones de comercio exterior con 28 países, prioritariamente Estados Unidos, Venezuela, Ecuador, Brasil, Costa Rica, Chile, Perú, Holanda, México y Panamá.

Lo cierto es que el país cuenta hoy con 22 millones de metros cuadrados de estas áreas, razón por la cual la meta debe ir más allá de mantener los actuales proyectos: "ahora es necesario atraer nuevas inversiones para consolidar esta base industrial y, así, en los próximos diez años, cumplir la meta del Gobierno de tener 15.000 empresas en estas zonas", agrega Martínez, de la Andi.

Guillermo Zuluaga, gerente de Siemens Manufacturing, zona franca inaugurada el año pasado por la multinacional alemana en el país, revela los beneficios obtenidos tras esta megaobra: "el régimen franco le ha permitido a Siemens diversificar los productos fabricados; el desarrollo de algunos proyectos en la Región Andina; el aprovechamiento de economías de escala con todos los eslabones de la cadena de abastecimiento, y ha significado un marco más claro para desarrollar y establecer en Colombia la plataforma exportadora hacia el resto del continente".

De esta manera, con más de $10 billones en inversiones, 100.000 empleos generados e importantes proyectos en muchas regiones del país, las zonas francas se están convirtiendo en un mecanismo de desarrollo para consolidar en el futuro.

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