| 12/10/2004 12:00:00 AM

Gastronomía<br>Paladares con clase

Saber apreciar la mejor cocina y el buen beber es una revolución que ha llegado a la vida de los ejecutivos colombianos para quedarse.

"Usted no se imagina las personalidades del país que están interesadas en aprender de cocina. Ministros, altos directivos, banqueros y consultores para quienes la buena comida se ha convertido en la mejor forma de relajarse y divertirse", comenta Ignacio Cajiao, uno de los chefs insignia de Colombia. Así, se ha hecho muy común entre la gente de negocios reunirse para preparar platos exquisitos donde el picante está en poner a prueba sus conocimientos culinarios. Además, la expansión en variedad y calidad de restaurantes de alto nivel, que ofrecen los espacios perfectos para reunirse y aprender, no tiene antecedentes. En Bogotá se han abierto 40 en muy poco tiempo. Es una tendencia tan marcada que hoy representa un plan de vida para los jóvenes, algunos de los cuales ya se han formado en las mejores escuelas y muchos otros están por regresar. El tema va de boca en boca, y quienes no se han dejado tentar por alguno de ellos están definitivamente out.

La gastronomía cumple un papel fundamental en el estilo de vida de hombres y mujeres de éxito, que son cada vez más exigentes y conocedores. Están empapados en las últimas tendencias y conocen al detalle los restaurantes predilectos de su tipo. Para 2005, la apertura de restaurantes como el de Leo Katz y Harry Sasson de comida típica colombiana y el de Astrid & Gastón en comida peruana en los dos primeros meses del año marcarán la pauta. "El valor de la cocina autóctona latinoamericana está en auge en Estados Unidos y en Europa. Lo que van a hacer Leo y Harry es llevar la cocina colombiana hasta el nivel gourmet, como lo hicieron Perú y México. Esto se llama "Nuevo Latino" y está de moda en todo el mundo", comenta Mauricio Sojo, crítico gastronómico. Otras figuras de la gastronomía nacional como Kendon Macdonald, Ignacio Cajiao y Roberto Posada García-Peña han impulsado esta iniciativa. Todos concuerdan en la delicia de la comida del país y el valor de elevar su nivel en cuanto a presentación, balance calórico y creatividad.

El dinamismo actual y los espacios por mejorar tienen una base sólida en el país. Kendon Macdonald, afamado crítico gastronómico, opina que la gente de poder tiene a su disposición restaurantes de tradición y muy alto nivel para reunirse. Entre ellos están Bellini, Pajares Salinas y Las Cuatro Estaciones en Bogotá y Provincia en Medellín. Otros más están adquiriendo este perfil como Matiz y Gostinos. En los últimos años, el país les ha abierto espacios a distintas corrientes de cocina. En su momento, las propuestas orientales se convirtieron en las preferidas por los consumidores. Luego llegaron la Cocina Fusión y la Cocina de Autor que encontraron como epicentro la Zona G y la T de Bogotá. Al igual que sucedió con la comida oriental, se espera que el mercado se madure para que las propuestas realmente buenas se afiancen en el paladar de la gente.

Otra gran tendencia que ha llegado para quedarse en el país es la del vino (ver recuadro). "Como nunca antes en el mercado se consiguen varietales, reservas, grandes reservas, premium y súperpremium", afirma Julio Eduardo Rueda, experto en vinos y fundador de la casa J.E. Rueda & Cía. La gente ya sabe cómo acompañar sus comidas de vino y licores. Una mala costumbre era empezar y terminar las comidas con licor, ahora la clase empresarial no comete estos errores y le da espacios precisos a cada una de las etapas en el gran ritual de la comida y la bebida.
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