| 5/7/1999 12:00:00 AM

Formación a la medida

Hoy la competencia es mundial y la competitividad se hace cada vez más difícil, de ahí la necesidad de mantenerse actualizado.

No hay fórmulas ni recetas, nadie ha dicho la última palabra. El éxito profesional depende de un número de variables que no siempre se pueden controlar. No obstante, hay un elemento que sí se puede manejar: la competitividad.



La economía moderna, el avance de la tecnología y la globalización han llevado el mundo a una sociedad del conocimiento. Las sociedades más educadas y competitivas son las que más riqueza acumulan y ese modelo social también es válido para los individuos. El reto personal moderno consiste en estar al día con los conocimientos más avanzados y desarrollar habilidades nuevas, las que se impongan.



Y no sólo se necesita un portafolio de conocimientos técnicos específicos, sino habilidades personales como la capacidad de liderazgo, la de influir sobre los demás, la de autoimpulso y optimismo. En síntesis, se requiere una alta dosis de inteligencia emocional.



Para aprender y estar al día hay dos caminos: uno, la experiencia, que en algunos casos puede valer más que cualquier especialización; y otro, que puede ser un poco más corto si se lleva a cabo paralelamente a la experiencia: el estudio o la permanente actualización de los conocimientos.



Sin embargo, el mundo se desenvuelve a una velocidad tan grande, que la experiencia a veces no es suficientemente rápida para adquirir las habilidades que se necesitan. Hay que salir a buscar los conocimientos y adquirirlos en el menor tiempo posible.



Para mantenerse al día, hay varias posibilidades: posgrados, diplomados y seminarios. Hoy la gama de opciones se ha ampliado. Ya no se tiene que pensar en otro país cuando se habla de especializaciones como derecho ambiental y de telecomunicaciones, diplomados en inteligencia emocional, marketing gubernamental, gerencia informática o gerencia integral. Estas opciones han surgido, en parte, gracias al proceso de globalización. Según Alfonso Gómez, decano de la facultad de Economía de Eafit, en el pasado teníamos un desfase "en el que la economía que uno aprendía, iba 5 años atrás de las tendencias mundiales".



A pesar de los avances, en Colombia aún falta camino por recorrer si se compara nuestra oferta en capacitación con la de otros países, y la tendencia no parece cambiar en el corto plazo: "las universidades han abandonado un poco el tema de la tecnología, porque implica costos elevados y la demanda todavía es reducida", dice Carlos Tulio Montoya, director de Educación Continuada y Formación Avanzada de la Universidad de Medellín. Por eso, a la hora de buscar programas como los de derechos de autor sobre nuevas tecnologías -en el área de derecho-, comercio en línea o mercadeo electrónico por internet, se seguirá pensando en el exterior como única posibilidad.



El área tecnológica es uno de los vacíos más grandes. Ahora, cuando la red mundial internet irrumpe cada vez más en la vida cotidiana de la gente y en los negocios, hay una necesidad apremiante de capacitación en comercio electrónico, planes de negocio para el nuevo medio, mercadeo en la red, finanzas, nichos de negocio y muchos temas más.



A pesar de los vacíos, en Colombia hay bastante de dónde escoger. Pero, ¿cómo hacerlo? Todo depende del enfoque, decisión que por lo general sale de la experiencia y de las necesidades laborales. Para Alfonso Gómez, de Eafit, hay áreas que se complementan. "Un economista que sepa finanzas está sobrado", dice Gómez y agrega que también es recomendable mezclar la economía con una especialización en evaluación de proyectos, mientras que para los administradores una de las mejores posibilidades está en combinar su profesión con algo de mercadeo.



Por su parte, Claudia Pulido, consultora senior de Top Management International, dice que "las especializaciones en energía y telecomunicaciones mandan la parada y un profesional en sistemas con perfil comercial está hecho". Según Pulido, en el equipo de una compañía sería deseable que el gerente general tenga una formación integral, lo que implica una gran experiencia y conocer varias áreas de la compañía; que el gerente financiero preferiblemente tenga un MBA, una especialización en mercadeo, o un posgrado en finanzas, que es igualmente válido. Y que el gerente de mercadeo haya hecho una especialización en su área específica.

José Vicente Pombo, vicepresidente de Korn Ferry International, una empresa de head hunters, cree que la experiencia vale en muchos casos más que cualquier posgrado pero no desconoce la importancia de especializarse o incluso subespecializarse, término que dentro de poco se empezará a oír con fuerza.



Los cursos de actualización son una manera de darle valor agregado a la carrera y diferenciarse, lo cual es un proceso permanente que depende de las necesidades individuales de cada ejecutivo y su rango.



"Para cargos en juntas directivas, presidencias y gerencias generales lo más recomendable es hacer cursos de habilidades gerenciales, de los cuales son básicos los de toma de decisiones, competitividad, liderazgo, negociación, estrategias corporativas e información y tecnología como herramienta de gestión", dice Rodrigo Restrepo, gerente de Seminarium.



Estos cursos de habilidades son ideales también para los niveles que siguen en una compañía como el de los subgerentes, vicepresidentes y directores de área, con la salvedad de que, a medida que se baje más en la escala organizacional de una compañía, se puntualice más la capacitación de acuerdo con el área específica.



En general, no hay una fórmula aplicable a todos los casos. La clave está en las necesidades particulares de cada uno, en las áreas que quiera fortalecer y en el presupuesto de tiempo y dinero que se tenga para invertir en el proceso.
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