| 9/12/2008 12:00:00 AM

Fabio Chaparro. El reformador de la EEB

A mediados de la década de los 90, la Empresa de Energía de Bogotá (EEB) registraba una de las peores crisis financieras de su historia, su infraestructura venía en un proceso de deterioro acelerado y la necesidad del cambio era urgente para evitar la liquidación de la compañía.

En 1995, Antanas Mockus, alcalde mayor de la ciudad, designó al frente de la EEB al físico Fabio Chaparro, catedrático y ex vicerrector de la Universidad Nacional. Su tarea era buscar con el Gobierno Nacional, las instancias locales y gente de la empresa una solución que le permitiera sobrevivir a la EEB.

Junto con ellos, Chaparro inició el diseño de un modelo de capitalización que terminó con la oferta del consorcio de inversionistas chilenos y españoles conformado por Enersis y Endesa, por más de US$2.200 millones, cifra que superó ampliamente los US$900 millones que se había fijado como precio base en 1997.

Este se convirtió en uno de los negocios más grandes de los últimos años –representó el 2% del PIB de la época– y en un modelo de gestión público-privado exitoso, en el que los inversionistas externos se quedaron con el 49% de la compañía y el control en los negocios de distribución (Codensa) y generación (Emgesa), mientras que la EEB se transformó en una matriz que conservó la actividad de transmisión, mantiene participación en las otras compañías y hoy es uno de los jugadores más importantes en el transporte de gas.

“Fabio no solo tenía la capacidad de pensar en las alternativas sino de comunicarlas y empeñarse en sacarlas adelante hasta el final”, recuerda Astrid Martínez, hoy presidenta de la EEB.

Si bien fue un proceso largo, traumático y prolongado, Chaparro, gracias a su trabajo como articulador ante las diferentes instancias, dio la partida a este modelo que hoy es ejemplo de gestión y que le ha representado a los accionistas más de $3 billones desde 1997, cuando se inició, y que se han visto reflejados en las obras de transporte masivo de TransMilenio y las numerosas vías, bibliotecas y hospitales para la ciudad.

Chaparro no logró ver terminada la obra que empezó. A principios de octubre de 1996, cuando viajaba para Chile a explicar el modelo y los alcances de la iniciativa, un accidente aéreo en el Perú terminó con su vida, a los 46 años. Su ejemplo y constancia para sacar adelante esta iniciativa han sido reconocidas por el sector y la ciudad.

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