| 10/29/2004 12:00:00 AM

"Existía la consigna de venganza"

El hijo de Jaime Michelsen Uribe ofrece su visión sobre las razones que llevaron a la disolución del Grupo Grancolombiano. Lleras y Betancur están detrás de la historia, dice.

A raíz de la publicación de un comentario sobre el Grupo Grancolombiano en la edición de Historia Empresarial Colombiana en el número 214 de Dinero, Pablo Michelsen, hijo del banquero Jaime Michelsen Uribe, quien fue la cabeza de ese conglomerado, solicitó que se le permitiera contar su versión de los hechos que llevaron a la desaparición del Grupo. Este es el diálogo que sostuvo con Dinero.



La primera de tres peleas

¿Cómo fue la pelea con el gobierno?

Yo diría que la disolución del grupo fue inspirada por el doctor Carlos Lleras Restrepo con el gobierno de turno (Belisario Betancur) como instrumento.



Lleras no tendría necesidad de meterse en eso.

Michelsen Uribe, que se suponía liberal y por lo general respaldaba al oficialismo liberal, respaldó a Julio César Turbay y eso fue motivo de un odio tremendo.



¿Qué pasó con los antioqueños?

Se sintieron agredidos por la participación de los fondos de inversión, especialmente en la Compañía Nacional de Chocolates. Entonces, durante el gobierno de Julio César Turbay, se nombró a Hernán Echavarría Olózaga en la Comisión Nacional de Valores.



¿Cree que lo hicieron nombrar?

No está documentado; pero blanco es, gallina lo pone, frito se come.

Hernán Echavarría hizo una serie de pronunciamientos sobre el funcionamiento de los fondos de inversión, diciendo que era irregular y emitió el decreto 384 de 1980 en el cual les prohibió tener acciones en el sector financiero, y las que tenían, debían venderlas en seis meses, lo cual equivalía a desahuciar la parte más importante del portafolio de los fondos. Eso hizo descender los precios (de las acciones) y la única alternativa fue desmontar los fondos de inversión. Las compañías del Grupo Grancolombiano adquirieron los valores para darles recursos a los fondos para devolverles los ahorros a los suscriptores.



¿Por qué Echavarría actuó así?

Porque decía que el poder económico se estaba concentrando, que el ahorro privado se estaba utilizando para adquirir el control de compañías financieras y la acusación principal fue que se había incurrido en un pánico económico. La sentencia en primera instancia fue favorable al Grupo Grancolombiano y después nunca se lo condenó por pánico económico.



¿Por qué pánico económico?

Supuestamente, porque el Grupo había hecho maniobras para provocar el retiro de inversionistas de los fondos de inversión, adquirir las acciones y quedarse con las acciones.



La maniobra habría sido bajar el precio de las acciones.

Eso era lo que alegaban, pero el valor a que se hizo el desmonte, especialmente el de la acción de la Nacional de Chocolates, fue intermedio y la operación por la cual se marcó ese precio se hizo por medio de una firma comisionista de bolsa.



¿Qué hizo Michelsen Uribe?

Nombrar los abogados para atender la denuncia penal por pánico económico. Además, mi papá, apenas vio que se armaba ese escándalo tan tremendo, aceptó hacer una negociación con los empresarios antioqueños para devolverles las acciones, a cambio de unos activos que no eran fácilmente liquidables. Eso se hizo a total satisfacción de los antioqueños al punto de que uno de los principales líderes del Sindicato en ese momento -Fabio Rico Calle- declaró que Jaime Michelsen nunca le había incumplido en nada.



¿Había un pacto de no agresión?

Se suponía que estaba implícito y, sin embargo, siguió toda la influencia de los empresarios antioqueños para destruir al Grupo Grancolombiano. Ya después vinieron los componentes políticos.



La segunda pelea

¿Y la pelea con el Llero-galanismo?

.Luis Carlos Galán, que en ese momento estaba integrado con Carlos Lleras Restrepo, obtuvo una votación apreciable y, en contraprestación, Belisario Betancur les dio el manejo total de la economía a los amigos del doctor Lleras.



¿Y qué hicieron?

En ese momento, dictaron el decreto 2920 de 1982, que estableció algunas figuras penales, que los periodistas han llamado 'autopréstamos'. Con base en esas normas, se juzga el endeudamiento que el Grupo Grancolombiano tuvo que contraer para desmontar los fondos de inversión, porque antes de eso no tuvo ningún endeudamiento no operacional.



¿Cómo se creó el fideicomiso?

El fideicomiso no se constituyó para desmontar el Grupo Grancolombiano, sino para pagar pasivos. El Grupo era propietario de valiosísimos activos. Infortunadamente, el fideicomiso asumió que no tenían ningún valor, pero su valor era incalculable. Si los mira, de pronto dos de ellos habrían cancelado el endeudamiento: el propio Banco de Colombia, el carbón de La Loma (Cesar, hoy de la Drummond), que pertenecía a Siminera, las plantaciones de palma africana (Bucarelia), Diners.

Había todo un conjunto de compañías, pero resolvieron que había que venderlas.

Y en tanto que el pasivo que se iba a cancelar estaba galopando al 60%, o entre el 50% y el 60% -que era la tasa de interés de mercado de ese momento-, las empresas se vendieron financiadas a 7 años, con tasa de interés de crédito de fomento y el precio también al 31%. De tal manera que cualquiera habría podido comprar esas compañías con la cédula, sin ninguna otra garantía.



Usted dice que las empresas se las vendieron a amigos del gobierno.

Pues supongo, porque cuando uno le da a alguien la oportunidad de comprar una compañía con la cédula, sin ninguna otra garantía, con la posibilidad de pagar su precio en un año y medio, como fue el caso de las plantaciones de palma africana, o el caso de Diners, ¿qué más puede pensar?



Tercer contendor

¿Por qué peleó con El Espectador?

La animadversión de El Espectador empieza por don Lucio Duzán, un amigo común, tanto de Jaime Michelsen, como de El Espectador. Él tenía una agencia de publicidad y toda la publicidad que el Grupo Grancolombiano y el Banco de Colombia le daban a El Espectador, se canalizaba por esa agencia. Cuando murió don Lucio, quedaron unas cuentas entre la agencia y El Espectador, que ya habían sido pagadas por la organización. Sin embargo, El Espectador repitió contra el Grupo Grancolombiano, donde ingenuamente le dijeron que ya estaban pagadas. Eso fue el motivo del odio más impresionante.



Con tanto poder, ¿por qué no funcionó la fórmula de recurrir al Presidente?

Había una consigna de venganza. En el mundo empresarial no hay sino vencedores y vencidos. El Grupo Grancolombiano fue derrotado por esos enemigos, pero eso no implica que se deba desconocer su importancia en la historia empresarial del país.



Usted dice que el Estado salió ganando.

Es en lo único en que Semana ha llegado a la verdad, pero sin reconocerle ningún crédito al Grupo Grancolombiano. En 1994, el fondo de Garantías de Instituciones Financieras dijo que la intervención y nacionalización del Grupo Grancolombiano y del Banco de Colombia le costaron al fisco nacional a valor presente de ese momento $263.000 millones, si mal no estoy, y el Banco de Colombia se vendió por $400.000 millones y pico, con una utilidad de $143.000 millones.



¿Conclusión para la historia empresarial?

Si ustedes, con balances certificados en mano, estudian lo que eran las compañías del Grupo Grancolombiano, incluso lo que son hoy con otras personas, llegarían a la conclusión de que tal vez no hay más de tres empresarios que a partir de cero, hayan creado las fuentes de empleo y riqueza que creó Jaime Michelsen. Tal vez estaría solamente al lado de Carlos Ardila Lülle y Luis Carlos Sarmiento. Eso me atrevo a decirlo categóricamente y lo reto a que hagamos ese estudio, pero con balances certificados en la mano. Con balances certificados.
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